Isleños: “No nos sentimos aislados”

Panorámica de Puerto Stanley o Puerto Argentino.
Image caption Algunos isleños se muestran preocupados por el impacto ambiental de la exploración petrolera.

Mientras el gobierno de Argentina continúa su ofensiva diplomática en busca de apoyo para frenar la exploración de hidrocarburos en las aguas alrededor de las islas Malvinas o Falklands, que reclama como propias, los isleños -o kelpers- afirman no estar preocupados por el accionar de sus vecinos.

"Los pobladores de las islas están básicamente desilusionados por la reacción diplomática argentina, pero de todos modos les parece previsible: opinan que la estrategia de choque es la misma que viene manteniendo el país desde hace algunos años, sólo que ahora está trasladada a la cuestión petrolera", informó desde Puerto Stanley o Puerto Argentino Macarena Gagliardi, de BBC Mundo.

El martes Buenos Aires logró un importante aval internacional a su reclamo cuando los líderes de América Latina y el Caribe, reunidos en la llamada Cumbre de la Unidad, en México, respaldaron el reclamo argentino para que se ponga fin a la explotación petrolífera en el archipiélago en tanto no se resuelva la cuestión de la soberanía.

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En tanto, este miércoles el canciller argentino, Jorge Taiana, llevó su reclamo ante el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, a quien le reclamó que la ONU haga respetar la resolución que prohíbe a Argentina y al Reino Unido llevar a cabo acciones unilaterales mientras dure la disputa territorial.

Tranquilos

No obstante, las autoridades isleñas aseguraron a BBC Mundo no estar preocupadas por la iniciativa argentina o el apoyo que están generando en la región.

"No nos sorprende la actitud argentina. Es tradicional que los países latinoamericanos salgan de este tipo de encuentro y realicen afirmaciones a favor del reclamo argentino, así que no hay nada nuevo", señaló la legisladora Jan Cheek.

Cheek aseguró que los isleños no se sienten solos, a pesar de haber sido criticados por 34 países de la región.

"No nos sentimos aislados porque no dependemos mucho de los países latinoamericanos para nuestros suministros o nuestra comunicación", explicó, agregando, sin embargo, que le gustaría que las relaciones fueran "más cordiales" con sus vecinos.

La legisladora también desmereció los esfuerzos de Argentina ante la ONU para hacer valer la resolución del organismo.

"Tiene poco efecto sobre nosotros porque lo que quieren es convertirnos en una colonia de Argentina, mientras que nosotros hemos elegido libremente y por votación ser un territorio exterior del Reino Unido", afirmó.

Según Cheek, la resolución de la ONU no debería afectar los trabajos de exploración petrolífera en las islas.

Futuro económico

Muchos de los kelpers consideran que la extracción de hidrocarburos podría definir el futuro económico de las Malvinas o Falklands, que en la actualidad depende principalmente del negocio de la pesca.

Según los expertos, las aguas que rodean al archipiélago, en el Atlántico Sur, podrían contener hasta 60.000 millones de barriles de petróleo, una cifra muy superior a las reservas probadas, tanto del Reino Unido como de Argentina.

Ver: El potencial petrolero de las Malvinas o Falklands

Bob Lyons, director de Desire Petroleum, la empresa británica que esta semana comenzó los trabajos de exploración en la cuenca al norte de las islas, dijo a BBC Mundo que la oposición regional no iba a frenar la tarea de la petrolera.

"Hemos venido a perforar, tenemos las licencias del gobierno de las islas. Siempre hemos conocido la visión argentina de lo que ocurre aquí, de modo que planeamos acordemente. Somos autosuficientes y no requerimos apoyo de países vecinos", señaló el empresario.

Soberanía

La base de la protesta argentina en contra de la explotación de hidrocarburos en las Malvinas o Falklands está sustentada en el histórico reclamo territorial que el país mantiene sobre las islas.

La disputa comenzó hace más de 170 años cuando el Reino Unido ocupó el archipiélago, pero las relaciones alcanzaron su punto más álgido en 1982, cuando Argentina buscó recuperar el territorio por la fuerza, resultando en una guerra que dejó 650 soldados argentinos y 270 militares británicos muertos.

Desde entonces, Buenos Aires ha insistido, infructuosamente, en que el Reino Unido acepte dialogar sobre la soberanía.

Entre los isleños, esa cuestión no parece ser materia debatible: consideran que les corresponde total control sobre el territorio y sobre sus aguas.

"El conflicto entre Buenos Aires y Londres es un tema instalado, pero no es una cuestión primordial para los isleños. De hecho, en la asamblea legislativa, que tuvo su reunión mensual abierta al público general este martes, el asunto se abordó muy brevemente y luego se pasó a discutir otras preocupaciones locales", relató Gagliardi desde las Malvinas o Falklands.

"Lo que sí está claro es que nadie parece sorprenderse ante esta escalada y la reacción ante los argentinos se ha vuelto más hostil que hace unos años", señaló Gagliardi.

Preocupación

Más allá de la relación con sus vecinos, algunos en la isla expresaron cierto temor ante las consecuencias que pueda traer la explotación de hidrocarburos.

Según Gagliardi, hay quienes se muestran preocupados por el impacto ambiental de la exploración.

Image caption "Si está bien manejado (el petróleo) no dañaría la forma de vida que amamos": legisladora Jan Check.

Otros ven con consternación la idea de un incremento súbito en la población o de un cambio en el estilo de vida calmo y pausado de Puerto Stanley o Puerto Argentino y las otras ciudades malvinenses.

"Económicamente necesitamos un futuro y la pesca se está reduciendo. Pero socialmente, no sé si sea una cosa buena que haya más gente viviendo en las Falklands", dijo un isleño a BBC Mundo.

Por su parte, la legisladora Jan Cheek está convencida de que la ruta del oro negro podría traer muchos beneficios para su territorio.

"Creo que es algo bueno para las islas. Como todo el resto del mundo, nos ha afectado la reciente recesión económica. Hay cosas que quisiéramos hacer para desarrollar la infraestructura, la educación y los servicios de salud en las islas, y si hay petróleo -y eso está aún por verse- podría hacer una gran diferencia", señaló.

"Si está bien manejado no dañaría la forma de vida que amamos", confió.

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