CELC: bienvenida por unos, inútil para otros

Presidentes reunidos en Cancún
Image caption Por aclamación los presidentes de América Latina y el Caribe aprobaron la creación de un nuevo organismo.

Ante la creación de una nueva organización en América Latina, muchos lectores de BBC Mundo se muestran escépticos. Otro grupo, también numeroso, ve en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELC) un mecanismo que le dará fuerza y unidad a la región.

Entre las cientos de opiniones que llegaron al foro “¿Vale la pena otra organización regional?”, lectores como Antonio Radas, de Toronto, apuestan por su éxito y se complacen de que se excluya a Estados Unidos y a Canadá.

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“Definitivamente es necesaria la creación de una organización que represente los intereses de los países latinoamericanos y del Caribe, donde Estados Unidos y Canadá no tengan ninguna ingerencia”.

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En República Dominicana, José Paulino, comparte el optimismo de Radas. “Creo que es un avance para América Latina trazar su sendero sin el yugo yanqui”.

Kiki también considera que la formación de un nuevo órgano demuestra que ha llegado “el momento para que América Latina se libre del lastre de Estados Unidos”.

Richard Mtz, escribió en el sitio de BBC Mundo en Facebook, que apoya el nuevo organismo.

“Al final de cuentas Estados Unidos y Canadá son una cosa y Latinoamérica somos otra. Definitivamente, necesitamos estar unidos para poder enfrentar a potencias regionales de otros lados”.

“Muerte a la OEA”

Muchos participantes, como Miguel Díaz, de Caracas, Manuel Volquez, de Santo Domingo, José Luis Meneses, de Venezuela, y Eduardo Lacayo, de Monterrey, se han enfocado en cuestionar el rol desempeñado por la Organización de Estados Americanos en diferentes crisis de la región.

De hecho, ese es el principal argumento que esgrimen muchos participantes para apoyar la nueva organización: “Imprescindible un organismo que sustituya a la OEA”, señaló Jerónimo Rosales.

“Después de tantos años en que la OEA ha hecho oídos sordos a los problemas de Latinoamérica, por fin podamos tener una organización propia, que vele por el desarrollo y la integración”, dijo en Ecuador, Paúl.

Nuria Badilla, escribió en el sitio de BBC Mundo en Facebook: “Pareciera que la OEA ya cumplió su función. Para muestra un botón, su papel durante el golpe de Estado en Honduras fue inútil”.

La ironía de Eduardo Sotillo, en Tucupita, marcó su comentario: “Absolutamente, estoy de acuerdo con eliminar el Ministerio para la Colonias (OEA) del gobierno gringo”.

Luis, de San José, tiene la misma visión: “La OEA ha demostrado ser un ente sin poder alguno, cuya influencia se ve neutralizada por la posición que adopte Estados Unidos”.

Lectores como Ana Gómez, en México, sugieren la posibilidad de que en vez de declararle la muerte a la OEA -como lo hicieron Eduardo López, en México, y Fernando Pérez, en Venezuela- se le fortalezca con nuevas bases y sin excluir a nadie.

Con esa posición se solidariza Rodolfo Pajuelo, en Perú: “¿Qué nos impide perfeccionar la OEA? ¿Por qué no podemos hacer en la OEA lo que pretenden hacer en la nueva organización?”.

Notables ausencias

En contraste con los lectores que aplauden la exclusión de dos países, desde Cochabamba, Pedro Barbey considera que la región no puede prescindir de Estados Unidos y de Canadá, pues se trata de “verdaderas potencias de América”.

Esta es sólo una de las tantas opiniones que cuestionan el nacimiento de la nueva entidad regional.

La decisión de sacar a dos países de la región de la nueva instancia demuestra, según Germán Paz, de Caracas, “cómo el odio hacia los Estados Unidos se ha extendido. Hace un decenio atrás, Estados Unidos era la amiga, la que nos ayudaba. Ahora es igual, pero los países latinos se empeñan en verlos como enemigos”.

Otros lectores ven en la ausencia de Estados Unidos y Canadá un mal comienzo: “Nunca se ha visto que se cree un organismo, dígase regional, con una propuesta inicial de exclusión y que se crea que la exclusión es el mecanismo con el que van a lograr armonía, paz y principalmente desarrollo”.

“Un nuevo club"

En el grupo de lectores que ven con pesimismo el naciente órgano se encuentra José Galiano de Valencia, Venezuela.

“Eso de nada sirve, ya existen organismos similares y no han dado resultado porque no se ponen de acuerdo”.

Alexa, en México, señaló: “La unión latinoamericana no se logrará creando más instituciones, sino logrando que nuestros gobiernos reconozcan que la cooperación y los intereses como naciones latinoamericanas también deben prevalecer frente a los intereses de cada Estado”.

Un lector, que se identifica como Rey de Oro, es enfático al señalar que la creación de más organizaciones no se traducirá en una región más integrada.

“Se podrán crear miles de organizaciones entre los países latinoamericanos, pero no van a servir de nada, ya que le falta mucho camino y madurez a Latinoamérica para ser y tener la misma idiosincrasia en política y desarrollo que Canadá y Estados Unidos. Muy lejos está de ser como la Unión Europea”.

En el sitio de BBC Mundo en Facebook, Manny Higuera considera que el problema “no es el ente como tal, sino las personas incompetentes y tarifadas que lo controlan”.

Burocracia

Pancracio Alumbración, de El Salvador, cree que la nueva instancia va a exacerbar la burocracia. “Un club más para que se reúnan políticos demagogos en su mayoría corruptos”.

Así también lo piensa Marcelo Yepes, en Quito: “No se justifica inflar aún más la burocracia”.

En Caracas, un participante que se identificó como Chamo Loco, califica la nueva organización como carente de fundamentos.

“Una organización más de papel (…) Sin respaldo financiero, sin recursos humanos y sin sentido”.

Con esta posición se solidariza, desde Miami, María Austrich, quien considera que se trata de “más burocracia, pérdida de tiempo y de dinero”.

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