“Colombia se aleja del caudillismo”

El presidente colombiano, Álvaro Uribe
Image caption El analista afirma que el presidente Uribe se vio muy desgastado por su insistencia en ser reelegido.

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, ya no podrá presentarse a una segunda reelección. Esto seguramente hará que los comicios de mayo sean muy reñidos, ayudando a que el país se aleje del caudillismo.

Así destaca en una entrevista con BBC Mundo el analista Rodrigo Pardo, antiguo canciller en el gobierno de Ernesto Samper y ex director de la revista Cambio, tras el fallo de la Corte Constitucional en contra de una ley que habría permitido a Uribe presentarse otra vez.

¿Qué significa el fallo de la Corte?

Que Álvaro Uribe no puede ser candidato y se abre una campaña muy amplia, donde, en forma muy atípica, hay cinco o seis candidatos que tienen posibilidades de pasar a la segunda vuelta.

¿Qué le parece?

Es positivo, porque se mantiene la fuerza institucional y aleja a Colombia de la corriente de países aferrados al caudillismo. Nos alejamos del hiperpresidencialismo que ataca a la democracia en otros países.

¿Usted cree que se necesitarán dos vueltas para elegir al próximo presidente?

Al no ser Uribe candidato, hay tantas candidaturas, que la posibilidad de tener el 50% de los votos en primera vuelta se reduce mucho. En consecuencia es casi inevitable una segunda vuelta.

El fallo se produce en la misma semana en que fue encarcelado Mario Uribe, el primo y socio político del presidente, y luego de semanas de malestar por las reformas al sistema de salud. ¿Pura casualidad?

Yo creo que hay parte de casualidad, pero también esas cosas reflejan el costo inmenso que ha tenido la insistencia en la segunda reelección.

Uribe está pasando el periodo más difícil de su presidencia. Se está desgastando y en buena medida eso se debe a la polarización, agresividad e incertidumbre que generó la insistencia en la segunda reelección.

Uribe ha insistido en que reelijan sus programas de gobierno…

Image caption La popularidad de Uribe sigue siendo alta, pero últimamente se redujo por la conflictividad social.

Es lógico que cualquier presidente que tiene que dejar el poder trate que sus políticas se mantengan en el siguiente gobierno. Así lo querrían Bachelet en Chile y Lula en Brasil. Pero yo creo que hay candidatos que van a plantear cambios que pueden ser muy importantes.

¿Cómo se imagina a Uribe ahora?

Esa es la gran pregunta. El ansia de Uribe por la reelección le hace pensar a uno que va a tratar de influir en el proceso electoral a favor de su candidato o los candidatos más comprometidos con sus políticas.

Será importante que la institucionalidad funcione para que el presidente se mantenga dentro de la ley y no incline el Estado ni utilice sus recursos contra candidatos que plantean opciones distintas.

¿Qué balance hace de los dos gobiernos de Uribe?

En los primeros años, el balance es positivo en materia de seguridad rural y especialmente en lo que se refiere a la contención de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El balance en otras áreas es mediocre o pobre. La economía dependió de las corrientes internacionales, buenas al principio y malas al final.

Uribe avanzó en cobertura de educación, pero no tanto en calidad. Y en relaciones internacionales el balance es pobre, porque el costo de una positiva relación con Estados Unidos ha sido muy alto en términos de la participación de Colombia en América Latina, donde está aislada. Uribe no se siente cómodo en ningún escenario multilateral ni regional. Colombia se quedó sola con una política que ni siquiera EE.UU. está replicando.

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