Terremoto en Chile: un minuto de terror

Terremoto en Chile
Image caption El sismo dejó al menos 214 muertos.

El 27 de febrero de 2010 quedará marcado en la memoria de millones de chilenos que vivieron en carne propia los efectos del terremoto de 8,8 grados en la escala Richter que azotó con fuerza a la zona centro sur del país.

"Estaba con un grupo de amigos en el piso 15 de un edificio, y empezaron a crujir las paredes, cayeron algunos DVD que estaban en un armario, se empezaron a armar grietas en las escaleras y en los techos. Lo más terrible era que mi compañera decía que pensó que íbamos a morir aplastados, y que no podía asumir una muerte tan fea", le relató a BBC Mundo Cristián Farfán, periodista y escritor.

Para los santiaguinos se mantenía vivo el recuerdo del sismo que el 3 de marzo de 1985 devastó a la capital y dejó 177 muertos, pero quienes sufrieron esa traumática experiencia nunca imaginaron que lo de esta vez sería incluso peor.

"Tenía vagos recuerdos del 85, pero ahora me pareció todo como el Apocalipsis. Fue una sensación terrible, quedé como muy shockeado, no me imaginaba que un terremoto podía ser así. Te acuerdas rápido de todos los tuyos, familiares y amigos", comentó Farfán.

Fueron dos minutos interminables en que se vio sumida una gran parte del país, sufriendo los efectos del terremoto más devastador desde el que azotó a Valdivia (a 839 kilómetros al sur de Santiago) y sus alrededores en mayo de 1960. Y así lo confirman los relatos.

"Al principio nadie atinaba a hacer nada y cuando se empezó a hacer más fuerte corrimos a la puerta, mientras todo se movía de lado y lado. Estaba algo trabada la puerta y bajamos todos por la escalera de emergencia entre los griteríos y llantos de mis amigas, lo que volvió mas desesperante la situación", señaló.

"El momento de despedirse"

Similar fue el testimonio de Carlos Escobar, un hombre con experiencia en estas lides que no dudó en calificar este sismo como el más fuerte que ha sentido en sus 65 años de vida.

"Nunca me tocó algo tan terrible como esto, y cuando vino un movimiento de vaivén de la tierra en que la casa se iba y venía, nosotros con mi esposa pensamos que era el momento de despedirse. Esa es la sensación", le dijo a la BBC.

Como integrante de un grupo de vecinos que se encarga de la seguridad en una villa santiaguina, Escobar salió a recorrer las calles tras el fuerte movimiento, y lo que se encontró fue una muestra de lo que pasó a lo largo de gran parte del país.

"Encontramos un auto prácticamente nuevo aplastado por una muralla, le cayó un cemento bastante grande encima. Y lo más terrible que me tocó experimentar es un grupo de departamentos de tres pisos que sin haber caído están totalmente destruidos, de tal forma que la gente está toda abandonando y sacando sus cosas", narró.

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