Terremoto en Chile: "La pesadilla continúa... tiembla de nuevo"

Destrozos en Pullehue tras el terremoto
Image caption El terremoto asoló zonas enteras de Chile, dejando cientos de muertos y heridos.

Alejandra, una periodista chilena, cuenta a BBC Mundo cómo vivió los eternos minutos que duró el terremoto en Chile y el pánico que se apoderó de la gente, así como la zozobra por las replicas constantes.

"Como habitante de este rincón del planeta, tengo larga experiencia en temblores de variada intensidad. En general, no me asustaban y más bien me dedicaba a observar con curiosidad lo que sucedía a mi alrededor.

Pero es que nunca viví nada tan pavoroso como el terremoto de esta madrugada: un ruido ensordecedor como de fin de mundo. El edificio que cruje y gime bajo sacudones cada vez más violentos, los objetos que saltan como si tuvieran vida propia y van a parar a cualquier lugar.

Los muros se agrietan, las alarmas de toda la ciudad se desatan y aúllan, mis vecinas gritan aterrorizadas en el pasillo, aún en sus ropas de dormir. Y lo peor: que los segundos pasan y se hacen minuto, y el minuto se hace dos, y la pesadilla continúa...

Lea el informe de la enviada especial de BBC Mundo a Chile

No logro mantenerme en pie sin agarrarme fuerte al dintel de la puerta. Todo dura tanto, que alcanzo a pensar "este es el momento en que las paredes comienzan a derrumbarse".

Tiembla otra vez

Se va la luz, la oscuridad es total y los seis pisos que me separan de la calle parecen insalvables. (Ahora mismo está temblando nuevamente...ya pasó).

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También el terremoto pasó finalmente. Debimos evacuar el edificio y agruparnos en un espacio de la calle que parecía seguro. Cuando una ya cree estar a salvo, se despierta la deformación profesional: ¿En qué lugar ocurrió la catástrofe mayor? ¿Dónde fue el epicentro? ¿Qué intensidad máxima tuvo el sismo?

No paré hasta que conseguí una radio y recién cuando comencé a escuchar las noticias pude salir de mi conmoción personal, aunque sólo fuera para entrar en la zozobra colectiva. Amaneció, nos autorizaron a regresar a casa. (Está temblando otra vez).

Por si se corta la electricidad, llego hasta aquí. Me hizo bien conversar con ustedes, porque las réplicas no paran y las noticias que llegan desde las zonas afectadas son cada vez más angustiantes. Ahora sólo quiero dormir, no he conseguido hacerlo en casi 36 horas. Pero está anocheciendo y es difícil no sentir temor".

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