Santiago lucha por volver a la normalidad

Aviones de Lan Chile en el aeropuerto de Lima, Perú
Image caption Algunos de los aviones de Lan Chile retenidos en Perú pudieron proseguir el viaje hasta Santiago.

El primer día hábil tras el terremoto de 8,8 grados Richter que en la madrugada del sábado devastó la zona centro sur de Chile mostró a su capital, Santiago, intentando volver a la normalidad en sus calles, tiendas y fábricas.

El sistema de transporte capitalino (Transantiago) ya había funcionado sin mayores inconvenientes el domingo, y este lunes los buses estuvieron en las calles desde primera hora, en una situación que no varió respecto de lo que suele observarse.

El servicio de ferrocarril subterráneo (Metro), que el domingo funcionó parcialmente, cumplió con abrir las puertas a las 06:00 horas en sus cuatro recorridos, y sólo una estación de la Línea 5 se mantuvo cerrada debido a los estragos que sufrió a causa del fuerte sismo.

"La situación fue bastante normal y hubo un 20% de flujo en comparación con un día habitual de marzo", señaló Fernando Jofré, de la Unidad Operativa de Control de Tránsito, para agregar que en los lugares en que los semáforos no funcionaron hubo una coordinación con la policía.

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Lento retorno

Pero el miedo se mantiene entre los santiaguinos y eso quedó patente en el interior de los vagones del Metro, donde cada movimiento habitual del tren despertaba miradas temerosas de los usuarios al pensar que podía tratarse de un nuevo temblor.

Quienes salieron a la calle para retornar sus labores habituales no tuvieron mayores problemas en el traslado, aunque en muchos casos los problemas empezaron al llegar a sus lugares de trabajo.

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Algunas oficinas públicas como los ministerios de Educación y Relaciones Exteriores vieron afectadas sus estructuras a causa del terremoto, y la situación se repitió en el sector empresarial, donde grandes edificios sufrieron daños menores pero que igual hicieron necesaria una revisión.

Decenas de personas esperando para saber si podrían ingresar o no fue una imagen repetida, mientras que ventanales rotos o problemas en el cielo raso se sucedieron en oficinas de toda la capital, incluso en la Ciudad Empresarial de la comuna de Hucehuraba, donde están reunidas las más importantes firmas del país.

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Mejora el transporte

El aeropuerto internacional de Santiago empezó a funcionar a paso lento luego de los daños que se produjeron al interior del terminal de pasajeros, y paulatinamente fueron llegando vuelos desde el extranjero, cuyos controles migratorios se realizaron en otras ciudades del norte como Antofagasta e Iquique.

Las autoridades aeronáuticas estiman que en las próximas 24 horas podría empezar el despegue de los vuelos nacionales si es que se logra reparar los daños en los tanques de almacenamiento de combustible, mientras que las salidas a otros países estarían operativas hacia el viernes.

El servicio de buses interurbanos desde la capital hacia el sur del país empezó a funcionar en algunas líneas, con salidas hacia ciudades como Talca, Concepción o Puerto Montt, aunque los viajes sufren demoras de hasta cuatro horas debido a los problemas que el sismo dejó en las carreteras.

Paulatinamente los santiaguinos pueden acceder a los bancos y a los cajeros automáticos para obtener el dinero que muchos no tuvieron durante todo el fin de semana, en una ciudad que mantiene una herida abierta que se puede apreciar en muchas construcciones destruidas.

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