"Los árboles se movían como hojas"

Una autopista colapsada
Image caption Las vías de transporte han sido severamente afectadas, cuenta Grillo.

Carlos Grillo, un empleado de una fábrica de plástico de la zona metropolitana de Santiago de Chile, le ofrece su testimonio a BBC Mundo para escribir un diario sobre su experiencia tras el terremoto que sacudió a su país.

De acuerdo con cifras oficiales, al menos 723 personas murieron, 300 de ellas en la población pesquera de Constitución, que fue arrasada por un tsunami provocado por el sismo.

Sábado 27 de febrero

Me encontraba con mi familia en una parcela ubicada fuera de Santiago de Chile, en el sector de La Florida. A las 3:00 de la mañana nos despertó el ruido y salimos inmediatamente al campo. Vimos una escena bastante terrible, algo que no habíamos apreciado antes.

Yo había estado en tres terremotos y nunca había visto lo que sucedió ahora. La tierra se movía como si fuera el mar. La tierra ondulaba. Los árboles se movían como si fueran hojas. Había relámpagos producidos por los transformadores eléctricos que se reventaron.

Se cortó la luz inmediatamente y empezaron a caer escombros. Cuando bajamos a la ciudad, vimos que Santiago se encontraba bien, no había derrumbes. Pero, en el epicentro, en la octava región, fue terrible.

Este terremoto fue demasiado extenso, alcanzó Antofagasta. Aquí en Santiago, se sintió con una magnitud de 8 grados en la escala de Richter.

Domingo 28 de febrero

Ese día lo pasamos tratando de comunicarnos con nuestros familiares y amigos. Fue un día de suma incertidumbre por no saber lo que estaba pasando.

Nosotros no sufrimos grandes pérdidas materiales, nuestra casa no se derrumbó. Sin embargo, debido a que las comunicaciones estaban cortadas, había mucha incertidumbre.

Las réplicas se detuvieron el domingo. Tuvimos una de 5 grados en la mañana.

Lunes 1 de marzo

Estamos reconstruyendo. Estamos levantando todo lo que se cayó. Tratando de hacer una vida normal.

En el lugar donde trabajo es una casa antigua y ciertos sectores del edificio se derrumbaron. Cayeron encima de los mesones, de los computadores, sólo hay un teléfono funcionando.

Estamos sacando la basura, los escombros, la tierra, los ladrillos rotos. Limpiando y reconstruyendo lo que quedó.

Prácticamente, ya establecimos contacto con toda la familia y con los amigos que estaban de vacaciones y que vienen en camino.

Chile está con las carreteras colapsadas, sin comunicación. Hay sectores que están absolutamente aislados. El mar entró hacia los pueblos, hacia ciudades como Constitución y Concepción, y sólo dejó ruinas.

Pese a que Santiago no recibió un impacto tan intenso como la región séptima y octava, su casco antiguo está a punto de derrumbarse.

Ha sido dramático ver el derrumbe de edificios de 15 y de hasta 20 pisos.

Lea el diario de Sebastián Rojas Palma, un joven inglés en Santiago de Chile.

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