Última actualización: miércoles, 3 de marzo de 2010 - 06:56 GMT

Terremoto en Chile: Concepción, de ciudad a pueblo fantasma

Para reproducir este material debe tener activado Java Script, así como tener instalada la última versión de Flash Player.

Reproduzca el contenido en Real Player o Windows Media

Concepción, la segunda urbe más poblada de Chile, es una ciudad con todas las de la ley, pero hoy la ley no vale y la ciudad se ha transformado en pueblo fantasma, luego del terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que sacudió al país.

Aquí se ha declarado un toque de queda que obliga a los pobladores a recluirse en sus casas -los que aún las conservan- por 18 horas al día. Las tiendas, con persianas bajas, sólo tienen pilas de basura en sus puertas, vacías por saqueo o por desabastecimiento.

Durante la mañana, las calles de Concepción están desiertas, salvo por el paso veloz acompañado de sirena ululante de algún coche de policía, un camión de bomberos, una ambulancia.

Y, desde hace algunas horas, también por un número descomunal de tanquetas militares y carros antidisturbios, colmados de soldados con traje de fajina y las dos manos sobre la metralla.

clic Siga en Twitter a la enviada especial de BBC Mundo a Chile (@mundoperasso)

La ciudad, en la región sureña de Bío Bío, ha sido una de las más afectadas por el terremoto que sacudió Chile el pasado sábado. Poco después, se convirtió además en escenario de violencia ciudadana: saqueos, robos e incendios intencionales que causaron incluso el desmoronamiento de un centro comercial, que no resistió las llamas con su estructura debilitada por el sismo.

Por eso, la presidenta Michelle Bachelet ordenó el despliegue de unos 14.000 efectivos en las zonas más comprometidas. Unos 8.000 de ellos vinieron aquí.

Soldados chilenos en Concepción.

El ejército tuvo que intervenir para detener a los saqueadores.

"Ante los ilícitos, se ha implantado un sistema de refuerzo preventivo para evitar que algunas personas se aprovechen de las condiciones de falta de luz y alimentos para cometer delitos. Es una tarea conjunta de carabineros, ejército y otras instituciones del Estado, basada en el patrullaje", afirma el teniente Oscar Llanten, uno de los responsables de poner en marcha el plan de emergencia.

"Perdone, no soy de aquí", responden si alguien les pide orientación para llegar de un sitio a otro.

Están para otra cosa. Para vallar calles, dispersar grupos, detener vehículos cada pocos metros y pedir papeles: esos salvoconductos, preciados por escasos, que eximen a su poseedor de ajustarse al toque de queda.

clic Lea: Curicó se organizó contra el caos

Toque de queda y después

En el puesto de control por la entrada norte de la ciudad, los militares son implacables: no hay sollozo ni cara de cansancio que consiga excepciones.

Hay quienes viajan desde hace días por caminos imposibles para llegar a Concepción y deben esperar en fila que el reloj marque las 12 y se levanten las restricciones de circulación.

"Yo traigo remedios, pañales y cosas para mi familia y vengo desde Camarones, como 36 horas hace que viajo", cuenta a BBC Mundo Ricardo Rubiler.

"Vengo a buscar a mis hijos, que no los veo desde el terremoto. No puede ser que los criminales nos tengan sitiados a todos", reclama Leonardo, un carabinero que está pensando en hacer uso de los privilegios que le da su cargo para lograr la entrada anticipada.

Con el fin de la veda, la imagen de Concepción como ciudad fantasma se confirma efímera. Las calles rebalsan de vehículos, atascados por horas en las mismas vías que antes estaban desiertas. Y se llenan de ruido, de voces, de pasos. Los vecinos buscan algún comercio abierto, caminan aunque no tengan dónde llegar, sólo porque en seis horas más deberán encerrarse nuevamente.

Lo cierto es que el estricto control ha logrado reducir el número de delitos y detenciones, que el martes fueron menos de 60, una cuarta parte de las de días anteriores.

Está complicada la situación, para qué mentir. Aunque en términos de seguridad está bastante mejor, en el tema de suministros seguimos con gran parte de la ciudad sin agua y sin luz

Jacqueline van Rysselberghe, alcaldesa de Concepción

"Está complicada la situación, para qué mentir. Aunque en términos de seguridad está bastante mejor, en el tema de suministros seguimos con gran parte de la ciudad sin agua y sin luz", afirma la alcaldesa Jacqueline van Rysselberghe, en diálogo con BBC Mundo.

La funcionaria, que en los últimos días ha cobrado protagonismo en los medios nacionales, criticó a Bachelet por no avanzar en la militarización de la zona tras la catástrofe. Ahora, reclama las partidas de ayuda que tardan en llegar.

"Nosotros no hemos recibido nada por parte de nuestras autoridades para poder entregarle a la comunidad. Mis reclamos siguen en pie, esto ha sido de una ineficiencia extrema", denuncia.

Al anochecer, decenas de camiones esperan entrar en la ciudad. Llevan colchones apilados, harina por toneladas, enlatados, agua potable y cajones de entierro, convertidos también en objetos de primera necesidad mientras la ciudad sigue recuperando a sus muertos de bajo los escombros.

clic Lea: Se teme que haya más víctimas

Sin descanso

Mientras tanto, entre los edificios quebrados emergen los hombres de casco como hormigas. Los rescatistas fueron llegando desde otras regiones del país y suman muchas manos y pocas horas de sueño.

Un complejo de 15 pisos de viviendas recién estrenado, en la parte alta de la ciudad, es hoy una estructura de cemento quebrado y hierros torcidos, partida exactamente en dos. Una mitad es puro escombros, la otra se yergue desafiante a la espera de una inminente demolición.

Un complejo de 15 pisos de viviendas recién estrenado, en la parte alta de la ciudad, es hoy una estructura de cemento quebrado y hierros torcidos, partida exactamente en dos. Una mitad es puro escombros, la otra se yergue desafiante a la espera de una inminente demolición.

Es uno de los puntos de la ciudad que concentra mayor número de bomberos y rescatistas. Quedan unas 72 horas antes de que, por motivos de seguridad, el edificio se eche abajo. Quedan 72 horas para buscar unos 8 a 10 cuerpos que siguen sin aparecer, para sumarlos al registro de otros 30 rescatados.

"Es evidente que el edificio tenía fallas estructurales, pero nadie esperaba un terremoto así. Lo mismo ocurre en otros de la ciudad", dice a BBC Mundo Ricardo Pérez Barros, vocero del grupo de bomberos llegado de Puerto Montt.

Da instrucciones y mira esperanzado. Cuenta que él sacó a un vecino herido aquella mañana del sábado y luego volvió a buscar a la esposa y el niño. Se lo tomó como una empresa personal. Trabajó 14 horas, los halló: los sacó abrazados, madre e hijo, listos para el entierro.

Para él y los demás rescatistas, el toque de queda trae alivio: significa que podrán trabajar a resguardo de los curiosos y de la amenaza de robo. Ya les pasó: se llevaron ropa y herramientas. En la Concepción enardecida de los últimos días, los vándalos no hicieron distinciones.

Terremoto en Chile

  • MÁS NOTICIAS

  • De nuestra enviada especial

    • más desde el terreno

  • CONTEXTO

    • Más información

  • Diarios de un terremoto

    • Más testimonios

  • En imágenes

    • Vea más

    • VIDEO

      • VeaDur: 04:31

      • MÁS VIDEOS

BBC navigation

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.