Terremoto en Chile: el drama de los hogares sin seguro

Edificio dañado en Santiago
Image caption Algunos edificios relativamente nuevos en Santiago fueron evacuados.

Un edificio derrumbado en Concepción con decenas de atrapados en su interior dio la vuelta al mundo como imagen de los efectos del terremoto que afectó a la zona centro sur de Chile, pero a lo largo del país hay otras construcciones nuevas cuyas estructuras cedieron, y sus propietarios exigen respuestas.

La luz del día tras el sismo de 8,8 grados Richter registrado en la madrugada del 27 de febrero evidenció experiencias trágicas como la del coloso desmoronado en la región del Bío Bío, u otro edificio de Santiago que quedó a un paso de caer en la comuna de Maipú.

Sin embargo, con el correr de las horas nuevos casos fueron quedando en evidencia y acaparando la atención en la capital chilena. Uno de ellos fue el edificio Central Park ubicado en la comuna de Santiago Centro, cuyo subterráneo y primer piso sufrieron daños evidentes que inclinaron la construcción.

El alcalde de la comuna, Pablo Zalaquett, ordenó la evacuación del lugar como primera medida, mientras que los ingenieros y calculistas de la municipalidad decretaron que una réplica cercana a los 7 grados podría terminar con el inmueble en el piso.

Juan López, propietario desde que el edificio se entregó hace unos siete años, tiene su departamento en el décimo piso, justo sobre la zona afectada, y da por hecho que su historia en el Central Park se terminó.

"Sicológicamente me liquidaron la vida. Tengo a mi hija con shock, tengo a mi señora con shock, lloran todo el día, no quieren subir. Yo tengo que bajar 10 pisos a pie para sacar las cosas, no tenemos gas, no puedes cocinar, la ducha te la dan de vez en cuando. Está todo descuadrado, está inclinado, ya no se puede seguir viviendo ahí", le relató a BBC Mundo.

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Problema mayor

El caso de Juan López se multiplica en al menos 23 edificaciones que sufrieron daños estructurales en Santiago, más otras tantas en ciudades como Viña del Mar o Concepción. Y una situación repetida entre los propietarios es la ausencia de un seguro contra terremotos que les permita recuperar la inversión.

"Estoy pagando un dividendo de 258.000 pesos más un gasto común de 80.000. Puedo llevar más de 25 millones de pesos (unos US$48.000) pagados en este minuto, ¿y quién me devuelve eso?", se pregunta López, quien ante la falta de un seguro sólo espera que la Constructora DLP e Inmobiliaria General S.A. sea capaz de responder.

Según la Asociación de Aseguradores de Chile, sólo el 6% de las viviendas cuenta con seguro contra terremotos, y el motivo es que los bancos obvian este apartado porque los clientes no lo toman debido a su alto valor, por más que vivan en el país más sísmico del mundo.

En las compañías aseguradoras estiman que la catástrofe podría llegar a costarles unos US$2.600 millones, y se manifiestan preparados para responder a la oleada de requerimientos que ya empezaron a llegar.

Pero para quienes no cuentan con seguro ante este desastre natural, el camino a seguir es aguardar una indemnización por parte de las empresas que construyeron los edificios afectados, o recurrir a la justicia.

"La respuesta lógica debiera ser que te devuelvan la plata que invertiste aquí, que te paguen lo que en este momento tienes invertido en estos siete años. Tú no vas a volver nunca más acá, mi gente no vuelve nunca más", sostuvo Juan López.

Respuestas

Image caption Los inquilinos afectados reclaman su inversión.

Un ejemplo que esperanza a los afectados se dio el miércoles cuando la constructora Paz Corp ofreció tres propuestas a los propietarios de la gigantesca torre Emerald ubicada en la comuna de Ñuñoa en Santiago, que sufrió una inclinación a causa del movimiento sísmico.

Aunque los ingenieros aclararon que el edificio puede ser reparado, los dueños podrán recibir de vuelta el dinero invertido hasta ahora, usarlo para comprar otro departamento de la empresa, o esperar con todos los gastos pagados a que la construcción quede nuevamente habilitada.

Por lo pronto, la ministra de la Vivienda, Patricia Poblete, recordó que el derecho ampara a los dueños de inmuebles. En este caso, deben acogerse a la ley de aseguramiento a la calidad, que obliga a las inmobiliarias a responder hasta por 10 años ante fallas estructurales.

"Si las empresas no responden, se tienen que acercar a la justicia y la justicia los protege", declaró la autoridad, enfatizando que la normativa chilena es debidamente exigente y quedó de manifiesto, dijo, en que el porcentaje de inmuebles nuevos afectados es mínimo.

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