Terremoto en Chile: hospitales de campaña para atender la emergencia

Paciente atendido al aire libre tras terremoto en Chile.
Image caption Las instalaciones de emergencia tienen la tarea de asistir a cientos de pacientes.

Es una pequeña aldea color verde oliva. Una sucesión de carpas armadas una junto a otra donde el ajetreo es incesante.

En la ciudad de Talca, en el centro de Chile, se levanta un hospital modular de campaña del ejército (HMCE), al que llegan cientos de heridos y enfermos tras el terremoto de 8,8 en la escala de Richter que estremeció al país el 27 de febrero.

Con 7 médicos, 20 paramédicos y 3 enfermeras, no queda tiempo para mucho. Las instalaciones de emergencia tienen por fin cubrir el vacío en la atención de salud que dejó el sismo: con hospitales dañados o inhabilitados por fallas estructurales, las autoridades sanitarias deben atender las urgencias de los damnificados por la catástrofe natural.

"La identificación de dónde tenemos mayores daños a la estructura hospitalaria, que se hizo en una primera etapa, permitió establecer la instalación de hospitales de campaña. Ahora tenemos que ver cómo se estructura la red de atención y la coordinación con el sistema privado", dijo a BBC Mundo el ministro de Salud de Chile, Álvaro Erazo.

El hospital de campaña de Talca está preparado para realizar 6 cirugías diarias de mediana complejidad y tiene capacidad para 20 ingresos. Y a los cubículos donde funcionan desde un laboratorio a un quirófano se suma una gran carpa de unos 100 metros de largo: allí están los puestos de atención inmediata.

Sin embargo, el hospital regional talquino todavía tiene pabellones habilitados para cirugías mayores. Otras ciudades no han corrido con igual suerte.

En la zona de catástrofe –particularmente en las sureñas Maule y Bío Bío-, 94 recintos hospitalarios sufrieron daños, de un total de 104, y 8 de ellos quedaron inutilizados y otros 10 fueron evacuados, según datos suministrados por la cartera sanitaria.

Médicos en carpa

Image caption Varias ONG expresaron su preocupación por la falta de infraestructura para cirugías mayores.

A las unidades de emergencia chilenas se sumaron carpas de Perú, Argentina, Cuba, Brasil y Estados Unidos. La llegada de ayuda sanitaria internacional ha permitido a Chile proveer infraestructura a las regiones más dañadas, donde además de la atención de heridos por el terremoto hubo que gestionar el traslado de pacientes internados.

A los primeros hospitales de campaña en Curicó, Curanilahue y Chillán se sumaron otros en la región metropolitana, Talca y Rancagua, entre otros, para alcanzar la decena.

Sin embargo, organizaciones no gubernamentales consultadas por BBC Mundo, que prefirieron no hacer una evaluación de la situación por el momento, manifestaron su preocupación por la falta de infraestructura para realizar operaciones de alta complejidad.

"Y se está pidiendo donación de sangre, pero los hospitales no estarían preparados para refrigerarla", declaró una vocera de una ONG internacional que pidió no ser identificada.

Ante las fallas en la provisión eléctrica en varias zonas del sur, donde el suministro aún no se ha restablecido por completo, el ministro Erazo reconoció que uno de los problemas adicionales del sistema público de salud es el de brindar tareas de soporte, como la esterilización de equipos y ropa quirúrgica y la refrigeración de drogas.

Solución temporaria

Por su parte, profesionales de la salud manifestaron su preocupación por la solución de emergencia: aunque los centros móviles son indispensable como primera reacción a la catástrofe, temen que la reconstrucción de los hospitales permanentes demore más de lo deseable.

"Particularmente con la llegada del invierno, nos preocupa mucho la capacidad de respuesta a las necesidades de salud. En particular, las de aquellos pacientes de menos recursos que recurren al sistema público. Necesitamos que, después de este primer momento, las autoridades establezcan medidas rápidas para reconstruir hospitales", reclamó ante BBC Mundo el presidente de la Federación Nacional de Profesionales Universitarios de Servicios de Salud (Fenpruss), Claudio González.

Es que, según señalan los expertos, los principales desafíos sanitarios aún están por venir: las enfermedades gastrointestinales, derivadas de la falta de higiene y de agua potable, podrían convertirse en una verdadera "epidemia".

"Nosotros nos bañamos en el río hediondo, no tenemos otra opción. Los niños no tiene agua para tomar y mi hija necesita leche sin lactosa, que no conseguimos hace días. Me explicaron los riesgos de la deshidratación, pero no hay nada que podamos hacer", dijo a BBC Mundo Jocelyn Marco, quien no pudo volver a su vivienda resquebrajada por los temblores y hoy vive en una carpa en un baldío de Concepción.

Muchos otros tienen las mismas urgencias: según el catastro preliminar de la Oficina Nacional de Emergencias, más de 131 mil viviendas se encuentran destruidas o severamente dañadas sólo en la región del Bío Bío.

"La falta de agua potable obliga a redoblar esfuerzos. Es indispensable la cloración del agua, la de los grifos y la que se está distribuyendo en camiones aljibe", reconoció el ministro Erazo.

Prevención y vacunación

Image caption La falta de agua potable es una de los problemas en la región.

Hasta las zonas críticas llegó la Cruz Roja, en una cruzada preventiva contra las enfermedades agazapadas detrás de la catástrofe.

"Es importante que la gente tome conciencia de lo que pasa después de un terremoto como éste: las defensas de las personas bajan y se vuelven más vulnerables, sobre todo los grupos de riesgo (menores, embarazadas, adultos mayores y enfermos crónicos)", señaló a BBC Mundo la vocera de la institución, Wanda Casares.

Su misión es supervisar la capacitación de las familias y la entrega de cloro. Una solución barata y sencilla, "sólo dos gotas por litro", que puede salvar vidas.

"Imagínese lo que es tener un niño con diarrea y llevarlo a un centro asistencial para que le den un antibiótico, cuando están todos abocados a tratar traumas. No podemos darnos el lujo de recargar más el sistema de salud con estas enfermedades", enfatizó Casares.

El gobierno también ha anunciado una campaña de vacunación móvil contra la hepatitis y el tétano, que alcanzará a unas 80 mil personas.

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