Deciden extradición de Portillo entre amenazas

Alfonso Portillo (Foto de archivo)
Image caption Portillo asegura que es víctima de una persecución política.

Este miércoles fueron amenazados en Guatemala los tres jueces que deben decidir si el ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo debe ser extraditado a Estados Unidos.

La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó la extradición del ex mandatario -quien gobernó el país entre 2000 y 2004- por conspiración para lavado de dinero.

Casi una hora después de iniciada la audiencia, la intervención del fiscal auxiliar Juan Francisco Sandoval fue interrumpida. Una asistente judicial se acercó a la presidenta del tribunal, Morelia Ríos, para informarle que en su oficina se había recibido una llamada anónima de una persona quien indicaba que los familiares de los jueces estaban en su poder.

La persona que telefoneó dijo que "si no suspendían la audiencia en 15 minutos, matarían a los familiares de los jueces". En seguida, la jueza Ríos y los vocales del tribunal se comunicaron con sus familiares para verificar la información.

La noticia causó alarma en la sala de audiencias donde había representantes de la Fiscalía Especial de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), así como del cuerpo diplomático, amigos de Portillo quienes ocuparon cargos públicos durante su gobierno, prensa local e internacional.

Sin embargo, después de 20 minutos, la presidenta del tribunal otorgó la palabra de nuevo al fiscal auxiliar Sandoval y la audiencia se reanudó.

Sandoval actúa en nombre de la Fiscalía Especial de la CICIG.

"Boicot"

Hasta las 13:00 horas (hora de Guatemala), ningún miembro del tribunal o del organismo judicial había dado declaraciones sobre las amenazas a sus familiares.

Cuando tuvo la palabra el abogado defensor del ex presidente, Telésforo Guerra, este aclaró que su cliente y su equipo de defensa no tenían relación alguna con las amenazas divulgadas.

"Esta es una forma de boicotear esta audiencia", indicó al tribunal, aunque al principio de la jornada judicial él mismo había intentado interrumpir la diligencia.

Guerra presentó un recurso en el que indicaba al tribunal que la audiencia de este día no debía realizarse hasta que las pruebas presentadas fueran analizadas con mayor profundidad.

Esta es la primera vez que ocurren amenazas de este tipo, cuando una audiencia está en progreso. En otros casos de alto perfil, como el del asesinato del obispo Juan Gerardi (ocurrido en 1998 y llevado a juicio en 2001), un día antes de la primera audiencia una bomba explotó en las afueras de la casa de un miembro del tribunal.

También se han registrado casos de amenazas anónimas y vigilancia de funcionarios judiciales, pero nunca durante la audiencia.

Portillo es acusado por la Fiscalía de Nueva York de lavar por lo menos US$70 millones en bancos en Miami y Nueva York, dinero que presuntamente provenía de las arcas del Estado de Guatemala.

En enero pasado, un funcionario de esa fiscalía, Preet Bharara, indicó que Portillo utilizó la presidencia de Guatemala como su "cajero automático personal".

La acusación abarca al menos a otros cuatro coconspiradores y transacciones entre 2001 y 2006, así como otros hechos ocurridos entre 1999 y 2009.

"Víctima de persecución"

Durante un receso en la audiencia por extradición, el ex presidente dijo a la prensa que estaba siendo víctima de una persecución política porque "había gobernado para los pobres".

También indicó que el estado de derecho en Guatemala estaba siendo atropellado por EE.UU. y por "una comisión intervencionista", refiriéndose a la CICIG.

En declaraciones posteriores, el embajador de ese país en Guatemala, Stephen McFarland, dijo que la inocencia o culpabilidad del procesado solamente se decidiría en un proceso judicial.

Además, descartó que el proceso contra Portillo obedece a una persecución política por parte del gobierno estadounidense.

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