Argentina: militar admite detenciones ilegales

Familiares de detenidos y desaparecidos en la ESMA, en una foto de archivo
Image caption Se estima que unas 5.000 personas fueron llevadas ilegalmente a la ESMA, donde sufrieron abusos y torturas.

La Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) fue uno de los centros clandestinos de detención paradigmáticos del último gobierno militar argentino (1976-1983). Según los organismos de derechos humanos, unas 5.000 personas fueron llevadas ilegalmente a ese complejo naval, donde sufrieron abusos y torturas, antes de ser "desaparecidas".

Este jueves, por primera vez, uno de los jefes militares que operó en la ESMA admitió que allí se detuvo a prisioneros.

El ex capitán de la Armada Jorge "El Tigre" Acosta, una de las figuras más conocidas del período militar, reconoció durante el juicio que se le sigue a él y a otros 18 presuntos represores que operaron en el centro naval, que allí "hubo personas detenidas".

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Acosta, ex jefe de inteligencia del Grupo de Tareas 3.2.2 que secuestró, torturó y asesinó a víctimas en el complejo naval, también señaló que sus jefes conocían la presencia de detenidos allí.

Por otra parte, el ex militar admitió, por primera vez, ser "absolutamente responsable militarmente de todas las órdenes" que impartió a sus subordinados.

Sin embargo, consideró que "las violaciones a los derechos humanos son imposibles de evitar en una guerra" y rindió "homenaje a todas las víctimas fatales que se produjeron" durante lo que llamó la "guerra civil" en Argentina.

Gonzalo Conte, de Memoria Abierta, una coalición de organizaciones de derechos humanos que difunden información sobre los abusos cometidos durante la era militar, destacó a BBC Mundo la importancia de la admisión de Acosta.

Image caption Astiz obtuvo información que llevó al secuestro de tres de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo en los 70.

Según los expertos, el testimonio del ex jefe militar no sólo sienta un precedente sino que además podría servir para comprender la cadena de mandos que operó en la ESMA.

"Democrático"

Además de Acosta, esta semana también declaró en la causa otro símbolo de la represión argentina, que enfrenta cargos por las violaciones a los derechos humanos en el centro naval: el ex capitán de navío Alfredo Astiz, también conocido como el "Ángel Rubio" o el "Ángel de la Muerte".

En los años 70, Astiz se infiltró entre familiares de desaparecidos y obtuvo información que llevó al secuestro de tres de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo.

Una corte francesa también lo condenó en ausencia por la desaparición de dos monjas que pertenecían al Instituto de Misiones Extranjeras y prestaban asistencia espiritual a familiares de desaparecidos en Argentina.

El miércoles, durante su comparecencia ante la audiencia pública que lleva adelante el Tribunal Oral Federal, el ex marino afirmó ser "democrático" y "profundamente republicano" y acusó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y a su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, de perjudicarlo.

Astiz decidió renunciar a su defensa, por considerar al tribunal que lo enjuicia "una comisión especial de facto" que "ya tiene la sentencia firmada".

"Las Fuerzas Armadas cumplieron con el mandato constitucional, con leyes y decretos vigentes, en legítima defensa del Estado y la Nación", se defendió.

Al final de su alocución, el ex marino dijo que para obtener datos sobre lo que ocurrió con las víctimas de la ESMA se debía juzgar a los acusados en una corte militar, "como legalmente corresponde".

Juicio en Italia

Mientras el juicio por los crímenes de la ESMA se desarrolla en Buenos Aires, en Roma, Italia, se realiza un proceso en ausencia contra el máximo responsable de ese centro, el ex comandante en jefe de la Armada, Emilio Massera.

Massera era miembro de la Junta Militar Argentina que gobernó el país entre 1976 y 1983, y se le responsabiliza por la desaparición, la tortura y el asesinato de tres ciudadanos italianos.

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Image caption En Italia se realiza un proceso contra el máximo responsable de la ESMA, Emilio Massera.

Este jueves, la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo de Argentina, Estela de Carlotto, declaró en la causa, y describió cómo mujeres que daban a luz en la ESMA eran asesinadas pocos días después del parto.

Ése fue el destino de la italiana Susana Pegoraro, cuya hija, Evelyn, fue adoptada por un militar.

Gracias al trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo se pudo localizar a la ahora joven, a quien –a pesar de su negativa- se le realizó un estudio de ADN que comprobó que era efectivamente la hija de Pegoraro.

Por su parte, la hija de Carlotto, Claudia de Carlotto, quien trabaja en la unidad de investigación de la Justicia dedicada a las pruebas de ADN, también habló ante el tribunal y mostró documentos sobre 30 nacimientos clandestinos en la ESMA.

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