Romero más vivo que nunca

Se cumplen 30 años del asesinato del arzobispo Óscar Romero en El Salvador y su figura y su rostro siguen presentes en todos los rincones del país. Pero su vida y obra también se hace manifiesta más allá de la nación centroamericana.

Image caption Hace 30 años Romero fue asesinado en esta capilla.

Tres décadas atrás, la noticia de su muerte fue condenada por parte de la comunidad internacional y le convirtió en una importante figura no sólo en El Salvador sino también en toda América Latina.

"Óscar Romero es un símbolo universal de la lucha por la paz, la justicia y la verdad", señala Crisanto Salazar desde Cuscatancingo, El Salvador, en el foro de BBC Mundo sobre qué representa Romero y su persona en la actualidad.

Para muchos de los que participaron en el debate, Romero es un "ejemplo de los derechos humano", un "ícono de Latinoamérica" y sobre todo, "un defensor de los sin voz".

"Su vida y su muerte han trascendido a todo ámbito y lo han convertido en el más universal de los salvadoreños. Para nuestro país fue luz y voz en tiempos de oscuridad y silencio. Ahora es un ícono latinoamericano que nos recuerda que no debemos repetir los errores y buscar soluciones pacíficas y más humanas", apunta Guillermo, desde San Salvador.

Actualmente la Iglesia está en trámites para canonizarlo, pero el proceso ha sufrido complicaciones. A pesar de eso, en la opinión de quienes lo recuerdan, Romero ya es un santo, como señala desde Puerto Rico Luis Guillermo Rivera "ya lo es para un pueblo que lo ama y le agradece su voz profética".

"Monseñor Romero significa esperanza, justicia y amor. Personalmente no soy católico, y me es indiferente si lo canonizan o no; pero de una cosa estoy seguro, el luchó por el pueblo, estuvo con los desposeídos, los oprimidos y los marginados, hizo suya esta lucha, él nunca fomenté la violencia, ni la maldad, ni la venganza. El castigo más grande para quienes quisieron silenciar su voz y su obra, es saber que el pueblo nunca le ha olvidado", opina Sergio Zaldaña, también desde la capital salvadoreña

Figura religiosa y política

"Inmortal, legendario, profeta, guía de la fe, símbolo de rebeldía, nuestro héroe para siempre, hombre con defectos pero "La voz de los sin voz", nuestro Martin Luther King. Monseñor Romero ya resucitó en su pueblo", asegura desde Los Ángeles, Roger Paniagua.

Como vemos, también hay voces que lo tachan de "icono político", en algunos casos manipulado por el propio sistema. Su historia es un ejemplo más de la violencia vivida en El Salvador a finales del siglo XX.

"Monseñor Romero fue una víctima de la Guerra Fría, y de las teologías de la liberación, su asesinato es una muestra de los abusos de poder en los 70 y 80 en El Salvador", asegura Roberto Cea.

Para la mayoría su muerte se debió a las denuncias de los abusos que se cometían en la época de la dictadura en El Salvador, que expresaba en sus homilías dominicales y que se transmitían por radio a todo el país.

"Fue un simple sacerdote que se metió en política, cuando nunca debió haberlo hecho", opina Marina.

Hoy en día, su imagen aún inspira a muchos a oponerse a las injusticias, aunque no de la mejor manera, creen algunos.

"Hay un grupo de personas que lo siguen e idealizan. Creo que es sólo un símbolo comercial y político. La muerte de ninguna persona se justifica bajo ninguna circunstancia, pero en esa época estar de cualquiera de los dos lados era arriesgar la vida. La verdad es que para lo único que lo ocupan es para hacer manifestaciones y pelear con otros, andan con su foto quemando cosas, diciendo cosas feas", reflexiona Claudia, una de las muchas salvadoreás que opinaron en el foro.

La muerte de Romero supuso un antes y un después en la historia de El Salvador pero también reavivó la discusión sobre la relación entre Iglesia y política.

Desde Canadá, Elsy opina que no es posible separarlas: "lamentablemente la religión se mezcla con la política debido a la impunidad, corrupción, opresión y abusos a los campesinos en Latinoamérica. Si hubiera verdadera democracia no sería necesario".

"La religión y la política no pueden ni deben mantenerse separadas, ya que la fe debe ser funcional y pragmática para hacer mejores personas, mejores líderes y mejores países" Señala Guillermo, desde San Salvador. "Espiritualidad que transforma vidas. No hay mejor ejemplo que el hombre que cambió el rumbo de la historia política-social del mundo a partir de su investidura clerical y como Jefe de Estado. El responsable de la caída de la Unión Soviética y su eje comunista; catalizador del final de la Guerra Fría: El papa Juan Pablo II", concluye.

Y para usted: ¿que representa la figura de Romero en la actualidad?