Chile: ex presidentes critican a Piñera

Edificio destruido en Santiago por el terremoto en Chile
Image caption La reconstrucción se anticipa titánica: los pronósticos señalan que insumirá al menos US$30.000 millones.

Por primera vez en más de 20 años, les tocó debatir desde su recién estrenado papel de opositores en la arena política chilena: la llamada Concertación celebró su primer cónclave tras la derrota en las elecciones de enero pasado.

La coalición de centroizquierda que gobernó Chile desde 1990 fue desplazada del poder por el actual presidente Sebastián Piñera, quien se impuso ante el candidato oficialista Eduardo Frei en segunda vuelta, por un ajustado margen.

A cuatro meses de aquello, y a casi 50 días del terremoto que sacudió al país, los representantes de los partidos reunidos bajo el ala de la Concertación discutieron cómo aunar posturas de cara al futuro y no ahorraron críticas al actual Ejecutivo.

"Los síntomas de la concentración del poder ya se manifiestan. Hemos visto en estos días en el nombramiento de autoridades, cómo la mayoría está relacionada con empresas y grupos económicos… Aquí no hay una separación clara y transparente entre los negocios y la política", declaró Eduardo Frei, el postulante derrotado por Piñera hablando en la reunión en carácter de ex presidente (1994-2000).

Junto a él -y a unos 300 ex funcionarios, parlamentarios y adherentes-, también estuvieron los otros tres jefes de Estado del período concertacionista: Patricio Aylwin (1990-1994), Ricardo Lagos (2000-2006) y la recién salida Michelle Bachelet (2006-2010).

"El país sin duda necesita de nuestra voz, de la fuerza política y social, de una concepción de lo público y sin conflictos de intereses", manifestó Bachelet, en alusión a los cuestionados vínculos con los negocios y el sector privado que muestra su sucesor, un empresario millonario y dueño de empresas clave, desde una aerolínea hasta un canal de TV.

Para reconstruir

La misión de la reunión, sin embargo, era la de consensuar posiciones para las tareas de reconstrucción que el país necesita llevar adelante tras el terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter y el posterior tsunami registrados el pasado 27 de febrero.

Con un saldo de 486 muertos y unas 300.000 viviendas perdidas, según las estimaciones oficiales, la gestión se anticipa titánica: los pronósticos señalan que insumirá al menos US$30.000 millones, equivalentes al 15% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Para ello, el gobierno de Piñera anunció ya un bono para financiar la reedificación de casas y tiene en carpeta varios proyectos de ley.

En las filas de la Concertación, sin embargo, el plan del oficialismo también fue objeto de críticas.

"Hasta el día de hoy no hemos tenido ni la más mínima señal ni invitación, ni siquiera un documento que nos anticipe en términos generales lo que es esta ley de reconstrucción nacional", declaró el presidente del Partido Demócrata Cristiano, Juan Carlos Latorre, encargado de abrir el cónclave en el estadio El Llano.

Entre las propuestas, sonó fuerte la idea de apoyar una reforma tributaria, con un incremento de impuestos a las grandes empresas de "al menos cuatro puntos adicionales", lo que permitiría recaudar anualmente US$1.200 millones y, en una década, cubrir el costo fiscal de la reconstrucción.

Créditos externos

Las fórmulas también consideraron la posibilidad de usar fondos soberanos o recurrir a créditos externos.

"Las tareas de la reconstrucción no las podemos pensar desde la improvisación… (no son) una suma de acciones ni una oportunidad para hacer negocios y en eso nuestra visión difiere de la derecha", destacó el ex presidente Lagos.

Según analistas consultados por BBC Mundo, sin embargo, la capacidad de acción de la nueva oposición podría resultar bastante limitada.

"Porque el gobierno actual no tiene intenciones de compartir por una razón muy simple: desde el gobierno, se ve a la posibilidad de hacer de la reconstrucción la gran plataforma de acción de su mandato. Por eso no creo que pueda lograrse un acuerdo marco en este tema", opinó Eugenio Tironi, sociólogo director de la consultora Tironi & Asociados.

Puertas adentro

En tanto, a la Concertación le urge definir el modelo opositor que pondrá en juego. Tras 20 años en las oficinas de La Moneda, aprender a pararse en "la acera de enfrente" no se adivina tarea fácil.

Image caption El centroizquierda que gobernó Chile desde 1990 fue desplazado del poder por Sebastián Piñera.

"La Concertación se enfrenta a un dilema: o bien da continuidad al sistema que funciona hasta ahora y por tanto ejerce una oposición crítica, de denuncia, de llamado de atención –es decir, una oposición tradicional- o bien recupera la inspiración de cuando se constituyó, que tenía mucho más que ver con proponer una más radical democratización de la sociedad", señaló a BBC Mundo Mario Garcés, historiador y director de la Organización Educación y Comunicaciones (Eco).

Para otros, en cambio, el conglomerado opositor cuenta con una ventaja: su tinte radicalmente diferente al gobierno en curso.

"Por eso les será fácil hacer una buena oposición, porque son muy diferentes. Y como tienen muchos años de experiencia en el gobierno, pueden discutir de igual a igual en materia técnica con los actuales funcionarios", consideró Tironi ante BBC Mundo.

Lo cierto es que, más temprano que tarde, la Concertación deberá enfrentar sus problemas intestinos. De hecho, muchos achacan su derrota en las pasadas elecciones a la crisis intestina que creció en el seno de la alianza.

Muchos la adjudicaron, por cierto, al mismo desgaste que genera el poder. Otros señalaron que fue producto de las decisiones de la campaña electoral, que generaron fenómenos de ruptura irreversibles a la hora de enfrentar las urnas, como por ejemplo la salida de la alianza de Marco Enríquez-Ominami, quien renunció al Partido Socialista para postularse como independiente y se llevó consigo votos concertacionistas.

En el cónclave, los mismos ex mandatarios se abrieron a la posibilidad de una autocrítica.

Lagos señaló que la derrota fue "perfectamente evitable" y que, desde fuera, resultó difícil comprender "cómo es posible que, una coalición con los éxitos que ha tenido, no haya sido capaz de generar un quinto gobierno".

"Sus límites, y por tanto su derrota, tuvieron que ver con un fuerte distanciamiento de la sociedad civil y de haberse encerrado en el Estado: de haber hecho del Estado su domicilio y su lugar de acción", argumentó el académico Garcés, quien sin embargo descartó la amenaza de divisiones internas en la alianza.

"Tiene que sintonizar con la preocupación de la población, que hoy están focalizada en el terremoto y sus consecuencias", coincidió el analista Tironi.

Lo cierto es que a la Concertación le queda mucho por debatir y, como reconocieron sus mismos integrantes, una reunión no basta para revisar 20 años de gestión y poner la mirada en el futuro. La historia de la Concertación opositora recién comienza a escribirse.

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