Rusia/Argentina: acuerdo en proyecto nuclear

Dmitri Medvedev y Cristina Fernández
Image caption Medvedev y Fernández firmaron varios acuerdos, entre los que se destaca el de energía nuclear.

Por primera vez en 125 años de relaciones bilaterales, Argentina recibió la visita oficial de un presidente ruso: Dmitri Medvedev pasó por Buenos Aires y fue recibido por la mandataria anfitriona, Cristina Fernández, en la Casa Rosada, donde ambos firmaron varios acuerdos, entre los que se destaca el de energía nuclear.

La visita tuvo por fin sellar una decena de convenios que habían sido ya delineados en la visita de Fernández a Moscú en 2008, desde algunos de índole científica a otros de colaboración cultural, turismo, deportes y agricultura.

Ante todo, ambos mandatarios enfatizaron la voluntad de fortalecer el intercambio comercial, que en 2009 rozó los US$1.300 millones y tuvo un saldo de US$750 millones favorables a Argentina.

"Esto habla de un mundo nuevo, con nuevos actores globales, y estamos contentos de que en América del Sur se multipliquen sus presencias. Hemos firmado importantes acuerdos estratégicos", afirmó Fernández.

"Es una visita histórica... Coincido en que esta visita está acompañada de ciertos augurios muy buenos, incluyendo la lluvia", acotó su par del país euroasiático.

En su anterior encuentro, en la capital rusa, los dos mandatarios habían consensuado un Acuerdo de Asociación Estratégica, en un viaje en el que Fernández presidió también una misión comercial y se reunió con el primer ministro ruso, Vladimir Putin.

Por una central nuclear

En su cita en la Casa Rosada, los presidentes firmaron documentos en materia científica -geológica y espacial, en particular-, industrial y de uso pacífico de la energía nuclear, según le informó la cancillería argentina a BBC Mundo.

En particular, los nuevos acuerdos energéticos prevén la participación rusa en la construcción de la central atómica Atucha III, la cuarta en su tipo en Argentina: un mega proyecto de unos US$3.000 millones, aprobado por ley en diciembre de 2009, que ya ha generado polémica en el ámbito interno.

Para llevar adelante el plan, que comenzaría con sus primeras obras en 2011, el gobierno ha conseguido también el apoyo de Francia y Canadá, lo que dejaría a Argentina más cerca de cumplir con su ambición: la de tener un reactor propio que garantice energía para uso comercial.

Por esta cuestión, en la comitiva del mandatario ruso figuró el presidente de la Agencia de Energía Atómica (Rosatom), Sergei Kirienko, junto a otros funcionarios y empresarios.

Según destacó la prensa argentina, Moscú había planteado antes su interés de venderle armamento a Buenos Aires, aunque recibieron una negativa en este plano: el gobierno le señaló que los presupuestos para los negocios vinculados a la Defensa eran acotados, en comparación con los de otros países de la región, como Venezuela, con el que Rusia negocia en esta materia.

Sin embargo -como confirmó a la prensa el embajador ruso en Buenos Aires, Alexander Dogadin-, efectivamente se cerró una operación para la compra de dos helicópteros MI-17, que Argentina llevará a la base militar antártica.

"Son dos naves para uso pacífico, para llevar cargamento desde el buque polar hasta las bases", detalló el diplomático.

Lazos múltiples

Según expresaron fuentes de la cancillería argentina ante BBC Mundo, esta visita de Medvedev a Buenos Aires fue vista como un "un punto de inflexión" en los vínculos entre ambos países.

Argentina se puso por objetivo fortalecer el intercambio comercial que, de acuerdo con los datos oficiales, tiene un valor acumulado de US$4.950 millones en los últimos cuatro años y ha mostrado "un incremento sostenido".

Según trascendió, la ambición del gobierno ruso sería la de duplicar el volumen comercializado, ya que desde hace años la balanza comercial entre ambos países favorece a Argentina. Y de esta impronta comercial de la visita dio testimonio la nutrida comitiva de empresarios que acompañó a Medvedev, así como la reunión con los hombres de negocios locales que tuvo lugar en el selecto Jockey Club porteño.

Aunque el tema no fue tratado puntualmente por los jefes de Estado en su audiencia privada, lo cierto es que la delegación rusa deslizó reclamos por la exportación de carne: si Argentina no levanta las restricciones vigentes para la venta de productos vacunos al exterior, anticiparon que necesitarán comenzar a importar desde destinos alternativos, como Uruguay o Paraguay.

"Debemos avanzar para no perdernos como socios", comentó Medvedev, quien opinó que los cortes argentinos son "muy sabrosos".

Apoyo público

Pero, además, de ambas partes se destacó que los lazos entre los países se sostienen en otros temas de cooperación y respaldo público en la arena internacional. Por caso, el apoyo que Argentina ha hecho para que la Organización Mundial de Comercio (OMC) acepte la solicitud de adhesión presentada por el gobierno ruso.

"Esperamos que ese proceso, que se había demorado y que ahora está en una vía más rápida, se termine pronto", declaró el canciller argentino, Jorge Taiana.

Por su parte, el país sudamericano reconoce -y agradece, en perspectiva histórica- el apoyo de Rusia en el ámbito de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a los reclamos por las islas Malvinas/Falklands y a la apertura de una vía de negociación entre Buenos Aires y Londres.

La visita de Medvedev a Buenos Aires es la primera escala en su gira sudamericana, que lo llevará luego a Brasilia para participar de la cumbre de los países del bloque BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

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