Los cubanos que hicieron sonreír a los niños de Haití

Desandann actuó en el festival Fringe de Edimburgo en 2009
Image caption Una imagen de un concierto de Desandann en un festival celebrado en Edimburgo (Reino Unido) en 2009.

"Cada vez que damos un concierto en Haití, es como si la gente volviera a nacer", asegura Teresita Miranda, miembro de un grupo de música cubano-haitiano que acaba de regresar de una gira por el país.

"Es emocionante ver cómo les cambia la cara cuando escuchan nuestras canciones", le dijo Miranda al Servicio Mundial de radio de la BBC.

El coro de diez miembros Desandann se pasó los últimos dos meses tocando en Haití como parte de un proyecto de ayuda cubano a las víctimas del devastador terremoto de enero.

Con la ayuda del ministerio de Cultura de Haití, Desandann ha pasado este tiempo dando conciertos y organizando talleres en los campos de desplazados.

"Cuando llegamos al aeropuerto, vimos que todo estaba destrozado y que mucha gente estaba durmiendo en tiendas de campaña", recordó la vocalista principal Emilia Díaz Chávez.

"Lo pasamos muy mal al ver cómo sufría la gente, pero cuando cantábamos, sentíamos que les estábamos ayudando, aunque sólo fuera un poco, a aliviar su dolor. Sonreían y aplaudían y creo que eso les sirvió de ayuda".

Herencia haitiana

Esta gira era especialmente importante para Desandann porque los miembros del grupo tienen ascendencia haitiana.

"Nacimos en Cuba pero algunos de nuestros padres o abuelos nacieron en Haití", dijo Díaz Chávez.

"Cuba siempre ha sido un destino habitual para los inmigrantes haitianos, que van allí para trabajar en las plantaciones de azúcar".

"Así es como llegaron nuestras familias a Cuba. Se preocuparon de enseñarnos las costumbres haitianas y de que fuéramos conscientes de nuestras raíces".

Otro miembros del grupo, Fidel Romero Miranda, dijo que gracias a ese origen haitiano tuvieron una especial cercanía con la gente que conocieron.

"Nacimos en Cuba y ahora hemos traído nuestra música a Haití, la música que nos enseñaron nuestras familias, y yo creo que eso es muy interesante y emocionante para la gente de Haití", dijo.

Orfanato

Desandann canta en criollo, una mezcla de francés y varias lenguas africanas, que es idioma oficial de Haití y la segunda más hablada de Cuba después del español.

Díaz cree que el hecho de cantar en criollo les permitió establecer una conexión especial con los niños haitianos.

"Fuimos a un orfanato y los niños no tenían ni idea de lo que le había pasado a sus padres porque eran demasiado pequeños para comprenderlo".

"Al principio ni siquiera se atrevían a mirarnos a la cara".

"Había un niño muy asustado que no se nos acercaba, pero después de cantarle en su propio idioma, cambió por completo y conseguimos que se sintiera mejor".

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