Conmoción en Bolivia por venta de un bebé

Mujer y bebé boliviana
Image caption La mujer fingió que le habían robado a la bebé en el hospital.

El caso de una mujer boliviana que vendió a su recién nacida por US$140 ha tenido una gran repercusión tanto en la región como en la prensa internacional.

La policía de la ciudad de Cochabamba, situada a unos 400 kilómetros al este de La Paz, la capital de Bolivia, confirmó que había arrestado a Jesusa Molle, una indígena que confesó la venta de la bebé a otra mujer que no podía tener hijos.

Jesusa Molle había inicialmente mentido sobre el paradero de la recién nacida, diciendo que una enfermera de la sala de maternidad de un hospital público se la había robado.

Tras el interrogatorio policial, Jesusa reconoció que vendió a la bebé por 1.000 bolivianos (US$140) a Evangelina Suárez, de 35 años.

La policía también arrestó a la compradora, aunque no se han presentado aún cargos contra ninguna de las dos mujeres.

Jesusa Molle, de origen indígena y 30 años de edad, le confesó a la policía que tuvo que vender a la bebé porque su esposo la había abandonado y no podía mantener económicamente a la niña, según informa Andrés Schipani, colaborador de BBC Mundo en Bolivia.

Las autoridades afirman que aún tienen que tomar una decisión sobre quién se quedará con la custodia de la recién nacida, o si de lo contrario será enviada a un orfanato.

¿Caso aislado?

Image caption Niños trabajadores en una fábrica de ladrillos en Kabul.

Este caso trascendió porque la policía logró capturar a ambas mujeres, pero en muchas ocasiones, los robos o secuestros de niños ocurren en secreto y son parte de grandes redes de tráfico de menores.

Según cifras de la organización británica sin fines de lucro Save the Children, cada año 1.2 millones de niños son traficados en el mundo, una cifra que crece ya que se trata de un crimen de bajo riesgo y grandes ganancias, que aporta beneficios anuales por US$32.000 millones.

"La principal causa del tráfico de menores es la pobreza y el poco reconocimiento de los gobiernos de que se trata de un enorme problema que va en aumento", dijo a BBC Mundo Kate Redman, de la organización Save the Children.

"Además, se trata de un problema de educación, porque en algunos países el tráfico de menores es aceptado socialmente y raramente penalizado por la ley", agregó Redman.

Kate Redman señala que no siempre los pequeños son secuestrados o robados, sino que en muchas ocasiones los menores son vendidos o entregados a otras personas por los propios padres, pensando que de esa forma tendrán un mejor futuro.

Según un informe de esta organización, los principales factores que mueven el tráfico de menores están relacionados con el trabajo esclavo, la industria del entretenimiento, la pornografía y el sexo, o la demanda que existe en países como India para el trabajo doméstico realizado por niños. Estas redes de tráfico de menores existen entre países o dentro de una misma nación.

"Otro factor son las adopciones internacionales, un mercado en crecimiento que contribuye al problema ya que es muy lucrativo y es ampliamente aceptado", señala Redman, vocera de la organización por la defensa de la infancia.

En países árabes, por ejemplo, los menores son vendidos para uniones matrimoniales. En América Latina y el Caribe, el tráfico de menores está destinado fundamentalmente a la industria internacional del turismo sexual.

"Todos estos niños son víctimas y no deben ser tratados en la misma categoría que los inmigrantes ilegales. El impacto psicológico que tiene para los niños crecer fuera de sus comunidades, ya sea como esclavos o porque fueron vendidos por sus propias familias, en un daño que no se borra nunca y necesitan nuestra ayuda", dijo a BBC Mundo la representante de Save the Children.

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