Clinton de gira en "la región olvidada"

Aunque éste es es el séptimo viaje de Hillary Clinton a América Latina en el año y medio que lleva al frente del Departamento de Estado y el segundo que hace en menos de tres meses, muchos en la región sienten que Washington no les ha prestado la atención que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, les prometió cuando llegó al poder.

Image caption A pesar de los viajes de Clinton a América Latina, muchos sienten que Obama no les prestó tanta atención.

Desde que empezó su gestión en el año 2009, Obama ofreció en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago una nueva era para las relaciones hemisféricas, lo que disparó las expectativas en torno a la nueva política exterior estadounidense. Pero con el paso del tiempo han surgido frustraciones.

Con EE.UU. aún embarcado en su agenda tradicional centrada en las guerras en Irak y Afganistán, en el contencioso nuclear con Irán y con Corea del Norte y en las vicisitudes permanentes de Medio Oriente, muchos en América Latina siguen sintiéndose olvidados.

Por eso, esta gira de Clinton por el sur del continente es vista por algunos como una estrategia para reforzar alianzas y para tratar de mantener viva la "promesa" de Obama, aunque no todos vean políticas nuevas para respaldar ese ofrecimiento.

Clinton se encuentra este lunes en Perú y luego viajará a Ecuador, Colombia y Barbados.

Viejos y nuevos problemas

Pese a aquella famosa fotografía en la que Obama y el presidente venezolano, Hugo Chávez, compartían un risueño momento durante la Cumbre de Trinidad y Tobago, los vínculos con Venezuela no han mejorado y ese país sigue encabezando la "resistencia" a la influencia estadounidense en la región.

Además, en el año y medio del mandato de Obama varios eventos han complicado más las relaciones hemisféricas. El más notable, el golpe de Estado a mediados de 2009 contra el entonces presidente de Honduras Manuel Zelaya que implicó la suspensión de ese país de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Existe una notable diferencia entre la posición estadounidense y la de los principales países latinoamericanos sobre lo que se debe hacer con el gobierno del actual presidente de Honduras, Porfirio Lobo, como reconoció el subsecretario para Asuntos Hemisféricos, Arturo Valenzuela.

"Todavía hay países que creen que Honduras debe tomar pasos adicionales (hacia la restauración democrática), lo que es una posición diferente a la de EE.UU.", afirmó Valenzuela este viernes durante una rueda de prensa.

Honduras marcó también el inicio de un distanciamiento diplomático entre EE.UU y Brasil, país que parece estar dispuesto a ejercer una línea diplomática más independiente, como ha demostrado sus recientes gestiones para apaciguar la crisis del programa nuclear de Irán.

Bush en "tercer período"

"Este viaje es un esfuerzo para demostrar que EE.UU. sigue interesado y comprometido con América Latina", le aseguró a BBC Mundo Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, un centro de estudio de políticas regionales ubicado en Washington.

Sin embargo, Shifter reconoce que esta nueva gira de Clinton tendrá un valor más simbólico que práctico.

"La OEA sigue siendo el organismo político multilateral más importante en el hemisferio en el cual participa EE.UU., y en ese sentido es una manera de demostrar compromiso en la cooperación política, pero dudo que los temas más sustanciales se vayan a tratar de manera sistemática en la reunión", dijo.

Para otros, la diplomacia estadounidense se ha mantenido en la inercia de los tiempos del presidente republicano George W. Bush (2000-2008) y no ha sido capaz de reaccionar a lo que definen como las nuevas realidades políticas y hasta institucionales del subcontinente.

Nuevas instancias como la Unión de Naciones del Sur, en la que está EE.UU., no participan siquiera como observadores, lo que ilustraría el nuevo momento "más independiente" que estaría viviendo la región.

En Washington "no lo han comprendido aún", le dijo a BBC Mundo Larry Bynrs, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos, otro centro que hace seguimiento a las relaciones intracontinentales.

"Nada de lo que vemos que sale de Washington sugiere que está siendo diseñada una nueva política hacia Latinoamérica que responda a las nuevas condiciones que existen en la región", afirmó Byrns, quien considera que se vive "básicamente la prolongación de un tercer período del gobierno de Bush".

Atender a los amigos

Incluso las capitales "cercanas", como Bogotá (Colombia) o Lima (Perú), muchas veces tienen que hacer esfuerzos para lograr la atención de Washington.

En el caso de Colombia, aunque la cooperación en lucha antidrogas y apoyo militar parece funcionar sin problemas, está el punto pendiente del Tratado de Libre Comercio que el Congreso estadounidense no ha ratificado, algo que resienten los colombianos que valoran la "asociación estratégica" de su país con EE.UU.

"El gobierno está comprometido con ese tratado, pero no estoy seguro de cuán arriba está en las prioridades del presidente Obama", aseguró Shifter, quien considera que, aunque el tema está en manos del Congreso, desde la Casa Blanca se podría poner presión para la aprobación final.

Además en Colombia muchos temen que las guerras en Irak y Afganistán, y hasta la Iniciativa Mérida con México y la ayuda post-terremoto dirigida a Haití, puedan implicar desviación de recursos a los programas que actualmente financia Washington.

Pero el hecho de que la secretaria de Estado altere la costumbre diplomática estadounidense de evitar ir a naciones con elecciones en puerta, y vaya a Colombia a falta de dos semanas para la segunda vuelta, es visto como una muestra de la importancia de las relaciones bilaterales.

En diplomacia los gestos también son importantes, y sobre todo para tratar de convencer a quienes creen que existe un vacío político que distancia a la región del interés de Washington.

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