Los "terrenos peligrosos" de las favelas de Río

Fabio Pereira
Image caption Fabio Pereira insiste en que que su casa es perfectamente segura.

Hace diez años, las autoridades de la ciudad brasileña de Río de Janeiro le dijeron a Jorge Lemos que tenía que abandonar su vivienda porque se encontraba en una zona de alto riesgo de deslizamientos de tierra.

Lemos se mudó de mala gana y construyó otra casa en la misma favela, un poco más abajo, en la misma colina donde vivía.

Ahora, la historia parece repetirse.

En abril de este año, las lluvias más torrenciales que han afectado a Río de Janeiro en décadas ocasionaron deslizamientos en muchas favelas, incluidas la de Lemos. La mitad de su casa se desplomó y los pocos muros que permanecen en pie pueden colapsar en cualquier momento.

Lemos se mudó con su familia a la casa de un amigo y está esperando que el gobierno cumpla la promesa de entregarle un apartamento, una promesa hecha por igual a todos los que perdieron sus casas o viven en zonas de peligro.

"Tras los deslaves, funcionarios del gobierno vinieron y nos prometieron dinero y una nueva casa", dice Lemos.

"Pero desaparecieron y no los hemos visto más".

Esto no sorprende a Jorge Lemos.

"Aún estoy esperando parte de la compensación por la primera casa, demolida hace diez años".

"Reubicación desastrosa"

Las autoridades locales estiman que 24.000 residentes de Río de Janeiro viven en áreas de alto riesgo.

Tras los deslizamientos de tierra de abril pasado, el gobierno decidió aplicar la fuerza en caso de necesidad para mover a residentes en peligro. El plan es reubicarlos en nuevas viviendas que están todavía por construir.

Image caption Jorge Lemos teme que la historia se repita.

Muchos coinciden con que las casas en zonas peligrosas tienen que ser desalojadas.

Pero el desalojo forzoso es muy controvertido. Acciones de ese tipo emprendidas en las décadas de los años 60, 70 y 90 fueron vistas como medidas que perjucaron a los pobres, explica Jorge Barbosa, coordinador del Observatorio de Favelas, un instituto dedicado al estudio de esas barriadas.

"Todas las reubicaciones forzosas del pasado han sido desastrosas, sin excepción", explica.

"En nuestra percepción, esas medidas sólo han empeorado las desigualdades sociales".

La gente que se ha tenido que desplazar lejos ha perdido sus contactos sociales, indica Barbosa.

"La gente perdió sus trabajos, tuvo que gastar más dinero en transporte", entre otras perjuicios.

"El resultado fue que los proyectos de reubicación terminaron en la creación de nuevas favelas", remarca.

Una de estas "nuevas favelas" es la Ciudad de Dios, famosa por la película homónima de 2002, y que tuvo su origen en un proyecto de reubicación de finales de los años 60.

Décadas después es una de las favelas más peligrosas de la ciudad, de la que la policía retomó el control hace sólo unos meses tras años dominada por los barones de la droga.

Puertas marcadas

El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, insiste en que las cosas han cambiado y que el gobierno local no tiene intenciones de emprender proyectos de reubicación a gran escala.

"Nuestro plan es rehabilitar las áreas de manera que la gente siga viviendo en ellas", le dijo a la BBC. "Estimo que ese será el caso de más del 99% de las favelas".

Según el alcalde sólo se pedirá a la gente que se mude en caso de que viva en una zona que no pueda ser protegida de los deslaves y cuando haya peligro para la vida.

Sin embargo, en las favelas temen que las intenciones no sean esas.

Elisa Brandao, dirigente comunitaria de la barriada de Morro dos Prazeres, expresa que muchas viviendas en buenas condiciones han sido "marcadas" por trabajadores enviados por la alcaldía para proceder a demolerlas.

"¿Ve esos números verdes marcados en las puertas?", pregunta. "Esa es la referencia para que vengan a medir las viviendas y luego a derribarlas".

En sus palabras, "hemos llegado a la conclusión de que quieren que nos mudemos porque estamos en un área privilegiada para la especulación inmobiliaria".

Muchas favelas se encuentran en laderas de colinas que ofrecen vistas espectaculares y acceso fácil a áreas de la ciudad.

Brandao reconoce que algunas casas sí están en terrenos peligrosos, pero "muchos no tendrían que mudarse si las autoriades trabajaran en la protección de los terrenos".

"Perfectamente seguro"

Fabio Pereira, por ejemplo, se siente perfectamente seguro en la casa de tres plantas que su padre construyó hace décadas en Morro dos Prazeres. Sin embargo, le han dicho que la vivienda tiene que ser demolida.

Image caption ¿Especulación inmobiliaria o medidas para proteger a los residentes?

Pereira asegura que él se encargó de que un perito examinara la casa y que éste determinó que era segura.

"No soy estúpido ni suicida", dice. "Si hubiera grietas o problemas con la casa ya me habría ido".

Agrega que no se imagina cómo podría acomodar a toda la familia en uno de los apartamentos de dos cuartos que el gobierno ofrece.

Añade que sólo dejaría su vivienda si tiene la seguridad de que no saldría perjudicado con el cambio.

"De ningún modo cambiaría mi casa por uno de esos apartamentos pequeños", asegura.

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