Víctimas, amenazadas en Colombia

Grupo de madres de Soacha.
Image caption El defensor del pueblo de Soacha ha registrado hasta 11 casos de amenazas contra las madres de las víctimas.

Varias de las madres que hace dos años destaparon el escándalo por las ejecuciones extrajudiciales en Colombia, –donde se investigan más de 1.700 desapariciones forzadas y asesinatos de este tipo- siguen siendo víctimas de amenazas, según verificó BBC Mundo.

Fernando Escobar, el personero –defensor del Pueblo- de Soacha, el pueblo vecino de Bogotá donde se conocieron los primeros 11 casos en 2008, y que generó el escándalo conocido en Colombia como de los "falsos positivos", declaró a BBC Mundo que su oficina ha documentado "once eventos de amenazas contra ocho familias".

La última de ellas ocurrió hace menos de un mes, cuando Luis Eduardo Fajardo, un dirigente de una organización no gubernamental que acompaña a las madres de Soacha -como se conoce al grupo de víctimas-, recibió un panfleto, al que le habían adherido una bala.

"Ese panfleto decía que a nosotras, las "lloronas", así nos escondamos debajo de la tierra, nos van a encontrar", le cuenta a BBC Mundo María Sanabria, la madre de Jaime Stiben Valencia, un muchacho de 16 años que fue desaparecido y muerto en febrero de 2008.

María relata que ha sido amenazada en varias oportunidades. El año anterior fue interceptada por unos hombres que se desplazaban en una motocicleta, que la arrinconaron contra una pared, le jalaron el pelo y la amenazaron.

"El hombre me insultó, me dijo que me quedara callada y que no denunciara, si no quería que me pasara lo de mi hijo", comenta.

Lea: la ONU dice que "las ejecuciones extrajudiciales en Colombia no son casos aislados"

Varios tipos de amenazas

En otra ocasión, dice María, recibió un mensaje de texto en su celular que decía: "mamita te quiero mucho, atte. cadáver ya".

Jaime Stiben, su hijo, fue desaparecido el 6 de febrero de 2008 en Soacha y dos días después fue reportado como muerto "en combate" por el ejército en Ocaña, cientos de kilómetros al noreste de Soacha.

"El día que lo mataron", relata María, "llamó a la casa, habló con una de mis hijas, estaba muy nervioso, dijo que iba a regresar y parece que alguien le colgó el teléfono. Dos horas después fue asesinado".

Según ella, a otras madres también las han amenazado. "A una de ellas le dejaron un cinturón militar clavado con puntillas en la puerta de su casa", comenta.

"Me dicen que no sea llorona"

Image caption Hasta ahora no se ha producido ninguna condena por la desaparición y muerte de los once muchachos de Soacha.

Carmenza Gómez es otra de las madres de Soacha. Uno de sus hijos, Víctor Fernando, de 23 años, también fue desaparecido y muerto en 2008 y otro, John Nilson, de 28, que la acompañó en la campaña de denuncia de los hechos, fue asesinado en 2009.

"A mí me han hecho varias llamadas telefónicas hombres y mujeres. Me dicen que no sea llorona, que no dé pantalla (que no salga en los medios), que voy a aparecer con la boca llena de moscas, es decir, muerta como mi hijo", declara a BBC Mundo.

Carmenza se queja de que la policía no haya hecho las rondas que prometió hacer alrededor de las casa de las madres, como se acordó cuando se conocieron las amenazas.

El personero de Soacha aclara que las madres no han querido escoltas policiales permanentes y que sólo aceptaron que les dieran teléfonos celulares para reportarse con las autoridades.

"Las amenazas han sido reportadas al Ministerio del Interior, a la fiscalía y a los organismos de control, pero aún no se sabe quiénes están detrás", declara el personero.

María dice que ellas sólo quieren que se haga justicia por la desaparición y muerte de sus hijos y se queja de las "dilaciones en los procesos contra los militares que están vinculados a las investigaciones".

Hasta ahora no se ha producido ninguna condena por la desaparición y muerte de los once muchachos de Soacha.

"Nosotras lo único que queremos es que no haya más sangre inocente derramada", concluye María Sanabria.

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