Perú: recuerdan 15.000 desaparecidos con chalina kilométrica

En Putis se ató el primer nudo. Imagínese un lugar donde no sirven los carnés de identidad para identificar los restos de un familiar, porque no existen. Ni las pruebas de ADN, porque están demasiado lejos de todo. ¿Qué se hace para reconocer a los muertos? Tocar la lana y reconocerla.

Image caption Grupos de familiares de desaparecidos llegaron de varias partes de Perú.

En la región de Ayacucho, en los Andes de Perú, las mujeres de Putis sólo pudieron identificar los restos de sus familiares asesinados durante una masacre en 1984 cuando pudieron acercarse y tocar las chompas y bufandas con las que yacían.

Los reconocieron por los diseños, los puntos, los colores de prendas que ellas mismas habían tejido. A diferencia quizás de otras partes, en la sierra de Perú la gente se identifica por el tejido de sus ropas, algo totalmente personal.

Y en ese momento surgió la idea de una "chalina de la esperanza", un evento lanzado por un colectivo de mujeres que intenta tejer una bufanda kilométrica para recordar a las más de 15.000 personas que todavía continúan desaparecidas en Perú.

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Tres décadas de silencio

Según las organizadoras, las fotógrafas Marina García Burgos y Morgana Vargas Llosa, y la periodista Paola Ugaz, del colectivo Desvela, tejer esta chalina es para las mujeres de los Andes una manera de conectarse por última vez con su familiar y, a la vez, es hablar el lenguaje a través del cual se han comunicado desde hace siglos.

Perú vivió un periodo de violencia armada entre 1980 y 2000 que enfrentó a Sendero Luminoso con el Estado peruano. Según el informe de la Comisión de la Verdad, publicado en 2000, los casos de desaparecidos registrados a esa fecha sumaban las 8.000 personas.

Desde entonces, el trabajo realizado por el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF), dirigido por José Pablo Baraybar, ha actualizado esa cifra a más de 15.000 personas.

Baraybar fue director de la oficina de Desaparecidos de Naciones Unidas y es un experto en el tema que trabajó en exhumaciones en Ruanda, Kosovo, Argentina y Guatemala.

Contra la indiferencia

Marina García Burgos le dijo a BBC Mundo que este evento también cumple otros objetivos. Uno de ellos es tratar de sensibilizar a la gente de Lima sobre un problema que afectó y sigue afectando a muchos peruanos, en su mayoría quechua hablantes.

Image caption La fotógrafa Marina García-Burgos impulsa la iniciativa para que los desaparecidos no caigan en el olvido.

"Acá a la mayoría no le importa lo que pasó con miles de familias campesinas en el resto del país y muchos prefieren no recordar ese periodo", señaló la fotógrafa.

Pero la idea también es presionar al gobierno peruano para que agilice la política de reparaciones individuales a las víctimas.

Tras la publicación del Informe de la Verdad, el estado peruano inició un proceso de exhumaciones, como el caso de Putis, pero queda aún un largo un camino por delante.

División

Según datos de la EPAF, en Perú existen unas 4.600 fosas comunes con los restos de esos desaparecidos.

Pero el tema de la violencia política que vivió el país sigue enfrentando a los peruanos. Una fuerte corriente de opinión cuestiona los resultados de ese informe e insiste en que la cantidad de muertos y desaparecidos ha sido deliberadamente exagerada.

Incluso dentro de las fuerzas armadas, se busca la revisión de los juicios contra militares acusados de crímenes contra la humanidad, sobre la base de que esos procesos legales fueron defectuosos.

Hasta ahora, el proyecto de la "chalina de la esperanza" tiene tejidos unos 350 metros y espera llegar al kilómetro para noviembre próximo, cuando la pieza será exhibida en la municipalidad del distrito limeño de San Isidro.

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