Raúl Castro le cede la tribuna a su vicepresidente

Ceremonia por el Día de la Rebeldía Nacional en la plaza Che Guevara de Santa Clara. De izquierda a derecha: vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado Ventura, ministro venezolano de Electricidad, Alí Rodríguez, Raúl Castro, ministro de Energía de Venezuela, Venezuela,  Rafael Ramírez, y comandante de la revolución cubana Ramiro Valdez.
Image caption Machado (primero a la izquierda) dio por primera vez el discurso.

Por primera vez en 50 años, el discurso central por el Día de la Rebeldía Nacional no estuvo a cargo ni de Fidel ni de Raúl Castro. En su lugar habló el vicepresidente José Ramón Machado, quien en síntesis repitió que los cambios en la isla serían lentos y se harían sin abandonar los principios ni ceder ante presiones externas.

Para muchos resultó sorprendente que no fuera el presidente el que hablara este 26 de julio, como es tradición desde hace 50 años. En esta fecha se produce la intervención anual medular, donde se ventilan los más delicados problemas del país.

Por otra parte, también resulta extraño que el comandante Fidel Castro no asistiera, después de haber aparecido en público media docena de veces durante las últimas semanas, mostrando además un excelente estado de salud.

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El discurso fue un compendio de lugares comunes que poco aclaran sobre el futuro. Así que muchos ciudadanos están más preocupados por entender lo que no se dijo en busca de alguna señal que responda la pregunta clave: ¿hacia dónde va el país?.

Cambios pero sin precipitación

"La batalla económica constituye hoy más que nunca la tarea principal", expresó Machado repitiendo palabras de Raúl Castro y agregó que de la economía "dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social".

Llamó a aumentar la producción de alimentos, ahorrar energía y propuso continuar con la transformación hacia una mayor eficiencia de la educación y del sistema de salud, los dos sectores que más dinero obtienen del presupuesto nacional.

Machado repitió que no se acelerará el proceso de cambios, señaló que se proseguirá "al ritmo que determinemos nosotros sin improvisaciones ni precipitaciones para no errar", y agregó que actuarán "sin soluciones populistas, demagógicas o engañosas".

Dijo además que "no nos conduciremos por campañas de la prensa extranjera" y se mostró muy confiado en el apoyo de la población: "Nuestro pueblo ha dado sobradas muestras de su confianza en la dirección de nuestro partido y gobierno".

Complejo sistema de señales

Image caption Este sábado, Fidel se dejó ver en buen estado de salud.

Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que significa cada una de estas señales. Tal vez para leerlas haya que esperar unos días, hasta ver los resultados del Pleno del Comité Central del Partido Comunista y la próxima sesión del Parlamento cubano.

La fe y el optimismo de la prensa nacional aportan muy poco a la comprensión de lo que ocurre y el total hermetismo de los dirigentes del partido y del gobierno sólo dejan espacio a especulaciones sin mucho fundamento.

La dirección cubana parece confiar en que puede controlar la velocidad del cambio y que para ello cuenta con la paciencia y confianza de la población. Lo cierto es que, a pesar de la aplicación de algunas medidas duras, no se ha producido ninguna reacción popular.

De todas formas el malestar está latente y se refleja en las conversaciones en los agromercados y en las bodegas, en las críticas publicadas por algunos intelectuales comunistas y en la cantidad de jóvenes que intentan emigrar cada año en busca de una mejor vida.

Rumbo incierto

Este discurso contribuye aun más a ese futuro incierto que tienen delante los cubanos. La mayoría de la población no sabe hacia dónde va el país, qué modelo se piensa implantar o qué debe esperar del proyecto socioeconómico que se está desarrollando.

La prensa cubana, que antes ocultaba los desaciertos, ahora también oculta muchos de los aciertos, con lo que la confusión es aún mayor. Algunas de las medidas de apertura económica del gobierno se mantienen en secreto sin razón aparente.

La autorización del uso de internet por parte de los cubanos nunca se dio a conocer a la población, mientras que la excarcelación de los presos políticos fue escuetamente revelada por un comunicado de la Iglesia Católica, sin que el gobierno o el PC dieran explicaciones a la población.

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El mismo día que se anuncia la excarcelación de los presos reaparece Fidel Castro y sigue apareciendo en diferentes lugares vistiendo primero su chándal de enfermo, después ropa sport y por ultimo con su tradicional camisa militar verde olivo.

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