Nuevas reglas de juego para petroleras en Ecuador

Rafael Correa, presidente de Ecuador (imagen de archivo)
Image caption El gobierno ecuatoriano impulsó una reforma petrolera que ya entró en vigencia.

Un nuevo modelo de contratación de las petroleras extranjeras rige en Ecuador tras la entrada en vigencia de las reformas a la Ley de Hidrocarburos impulsadas por el presidente Rafael Correa.

Tales reformas establecen el cambio de los actuales contratos de participación, en los que las petroleras se quedan con parte del crudo extraído, a contratos de prestación de servicios, en los cuales el Estado es dueño del 100% del petróleo y paga a las empresas una tarifa.

Las petroleras tienen un plazo de 120 días para la renegociación de sus contratos. Dicho plazo se amplía a 180 días para aquellas compañías que operan campos marginales.

De no concretarse la negociación en esos tiempos, los campos serán revertidos al Estado, el cual dará por terminados unilateralmente los contratos y pagará a las empresas por las inversiones no amortizadas.

Las reformas en vigencia además determinan que no se requerirán licitaciones para los contratos petroleros que se suscriban con empresas estatales de otros países y con empresas mixtas en las cuales el Estado ecuatoriano tenga mayoría accionaria.

La nueva legislación petrolera entra en vigencia tal y como fue planteada por el presidente Correa, pues la Asamblea Nacional no logró consensos para aprobarla o negarla dentro del plazo legal que concluyó el pasado domingo.

Este lunes, autoridades del gobierno ecuatoriano resaltaron los beneficios para el país que resultarían de las reformas petroleras, no sin antes emitir duras advertencias a las empresas extranjeras.

"Las compañías que no quieran invertir que se vayan porque las trajimos para que inviertan y aumenten la producción, y no solamente para que cosechen utilidades", dijo el ministro de Recursos Naturales no Renovables, Wilson Pástor.

Mientras que el ministro de Sectores Estratégicos, Jorge Glass, advirtió: "Las petroleras que no quieran acoger las nuevas condiciones, que se preparen para salir del país en el corto plazo".

Beneficios versus impactos

Los beneficios para el Estado que a decir del gobierno ecuatoriano resultarán de las reformas petroleras se contraponen con el impacto que tendría la nueva legislación en la inversión extranjera.

Así lo considera el presidente del Comité de Energía de la Cámara Ecuatoriano-Americana, Héctor Paz y Miño, quien dijo a BBC Mundo que "estas reformas buscan aumentar la participación del Estado en la renta petrolera, pero dejan de lado el equilibrio económico que debería existir entre las partes para hacer atractiva la inversión".

Entre los aspectos positivos de la nueva legislación petrolera, el ministro Pástor destacó que la totalidad de la producción petrolera será de propiedad del Estado. Según el funcionario, con los contratos de participación el Estado percibía apenas un promedio del 20% de la producción.

Pástor además señaló que el Estado recibirá la totalidad de los ingresos extraordinarios resultantes del incremento de precios, y regulará las utilidades de las petroleras.

"Se acabaron los abusos de las empresas petroleras", dijo Pástor, y añadió que las tarifas a pagarse bajo los contratos de prestación de servicios serán fijadas "en función de las inversiones a realizar, de los costos de producción y de una utilidad razonable".

Inversión de riesgo

Por su parte, Héctor Paz y Miño señaló que en las reformas a la Ley de Hidrocarburos no se considera la inversión de riesgo que hacen las petroleras en exploración y producción de crudo.

Junto con ello, este analista manifestó que "en una industria tan dinámica como la de hidrocarburos, el proyectar una tarifa para períodos largos es poco menos que irrealizable".

"Los inversionistas pensarán en protegerse lo suficiente, estimando una tarifa muy alta que cubra las eventualidades del negocio, o simplemente no llegarán a un acuerdo. Yo me temo que estas reformas van a provocar la salida de algunas empresas extranjeras y van a hacer poco atractivo el panorama de inversión", manifestó Paz y Miño.

Una decena de petroleras extranjeras operan en Ecuador, entre ellas la española Repsol-YPF, la brasileña Petrobras y la china CNPC. La producción del país bordea los 480.000 barriles diarios de crudo, de los cuales un 40% es extraído por las empresas extranjeras.

En los últimos años, la producción de las transnacionales ha caído de forma considerable, lo cual ha provocado problemas de ingresos para el Estado ecuatoriano. En 2006, dichas compañías invirtieron, según cifras oficiales, unos US$772 millones, y se calcula que en 2010 la cifra bajará a US$321 millones.

A decir de Paz y Miño, esta caída de producción es resultado de la falta de incentivos a la inversión de riesgo

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