Venezuela-Colombia-EE.UU.: una mala relación triangular

Hugo Chávez, Barack Obama y Juan Manuel Santos.
Image caption Estados Unidos parece estar en el medio del conflicto colombo-venezolano.

Entre Venezuela y Estados Unidos parece estar rigiendo un principio de transitividad que haría que en el caso de que Colombia atacara militarmente los supuestos campamentos guerrilleros en territorio venezolano, el presidente Hugo Chávez cortaría el envío de petrolero al mercado estadounidense.

En Caracas consideran que los problemas con Bogotá, son en realidad expresión de las desavenencias que tienen los gobiernos de Venezuela y EE.UU.

En ese contexto estaría la reciente denuncia sobre el supuesto cobijo que da el gobierno venezolano a líderes insurgentes colombianos y que forzó la semana pasada al rompimiento de relaciones diplomáticas con Colombia, aunque las sospechas parecen no haber sido suficientes aún para justificar una medida similar contra Washington.

"No vemos nada que venga de Colombia sin la aprobación y la promoción de EE.UU.", aseguró el embajador venezolano en Washington, Bernardo Álvarez.

"Nadie creería que Colombia va a hacer algo de esto (una acción militar) sin el conocimiento y el respaldo de EE.UU.", advirtió Álvarez durante un encuentro con la prensa en su residencia de Washington.

Aunque el gobierno estadounidense ha reiterado que no tiene intenciones de atacar militarmente a Venezuela, el embajador Álvarez aconseja "no creerle mucho" al Departamento de Estado e insiste en que "nos preocupa el corto plazo".

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No hay plan militar

Colombia y Venezuela conforman un eje geográfico en el que se encuentra la mejor y la peor relación que tiene EE.UU. en el sur del hemisferio.

La reactivación de la Cuarta Flota, el convenio para el uso de bases militares en Colombia, las nuevas operaciones antinarcóticos en Costa Rica –una fachada estratégica, según Caracas- son algunos de los elementos que hablarían, según Venezuela, de una "agresión inminente".

Para el analista en temas internacionales, Alfredo Coronil Hartmann, la razón de la "triangularidad" entre Caracas, Bogotá y Washington se debe a que "Colombia se ha convertido en un aliado fundamental" para EE.UU. en un continente en el que parece contar con cada vez menos amigos incondicionales.

Sin embargo, Washington no estaría aupando la agresividad colombiana que denuncia el presidente Chávez, según dijo en conversación con BBC Mundo Coronil, quien es venezolano y opositor a la llamada revolución bolivariana.

"Yo no creo que el peligro de una acción militar exista porque Colombia no va a tomar una decisión semejante" quien reconoció que el ataque colombiano contra el campamento de Raúl Reyes en Ecuador es un antecedente "que desde el punto de vista formal" es difícil de explicar.

Relación tridimensional

Como dijo el senador demócrata, Bob Menéndez, miembro del comité de relaciones exteriores del Senado, Colombia "es otra dimensión de otra preocupación que tenemos. Estamos hablando de dos países de suma importancia en el corazón de Suramérica".

Menéndez es un fuerte crítico del gobierno del presidente Hugo Chávez a quien acusa de estar desmantelando el sistema democrático venezolano, acosando a la oposición y limitando el trabajo de la prensa.

Este martes, durante el inicio del proceso de confirmación del nuevo embajador estadounidense en Caracas, Larry Palmer, ante el comité senatorial, Menéndez le hizo una serie de preguntas al diplomático con las que pareció expresar dudas de su "entereza" para manejar la complicada relación con Venezuela.

"Quizá sea su temperamento que no enseña una fortaleza que creo que es necesaria en esta relación, voy a tener que tener más conversaciones con él", dijo Menéndez haciendo referencia a posibles nuevas comparecencias de Palmer, antes de que sea votada su nominación en septiembre.

Petróleo

A pesar de la diplomática y hasta protocolar promesa del embajador Palmer de "vincularse" con el gobierno venezolano, que no fue del agrado de algunos senadores, los representantes venezolanos insisten en su desconfianza hacia Washington.

"Si hay un ataque o hay una acción en donde se pruebe o se sienta que está involucrado EE.UU., lo que le queda a Venezuela es suspenderle el suministro de combustible a EE.UU. con unos costos muy altos probablemente para nosotros y para EE.UU.", dijo Álvarez, ratificando la amenaza que planteó el presidente Chávez.

Venezuela es el quinto proveedor de crudo a EE.UU., un sitial importante todavía, pese a que hasta hace pocos años era el tercer proveedor del mercado estadounidense, que sigue siendo en cambio el principal destino del petróleo venezolano.

Ese petróleo en su mayoría es comprado por una red de refinerías y empresas, algunas de las cuales pertenecen a Petróleos de Venezuela (PDVSA), como Citgo, la mayor red de distribuidores de gasolina del país.

Muchos consideran que dejar de vender crudo a EE.UU. es técnicamente y económicamente difícil, porque afectaría los ingresos de PDVSA en Venezuela y a sus filiales estadounidenses, que de incumplir contratos de suministro quedarían expuestas a demandas.

Sin embargo, ilustra el grado de deterioro del vínculo Caracas-Washington el que un proveedor amenace a su principal comprador con no venderle más "así tengamos que comer piedras", como dijo el presidente Chávez.

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