Se "camufló" para buscar a su hijo en la mina

José Vega (Foto: Rodrigo Bustamante)
Image caption José Vega espera por su hijo Richard, atrapado en la mina.

A sus 70 años, José Vega tiene toda una vida como minero en el norte de Chile. Ahora añora volver a ver a su hijo Álex Richard, atrapado en la mina San José. Gracias a su experiencia, es el único familiar que puede ingresar a la zona donde se realizan las labores de rescate.

Un brazalete de color verde y amarillo identifica a este hombre. El distintivo le permite circular por toda la mina, incluido el sector restringido donde están las sondas que sirven para la comunicación y la nutrición de los 33 trabajadores atrapados desde el 5 de agosto.

Su hijo es Álex Richard Vega Salazar. Tiene 31 años y es mecánico encargado de la maquinaria en la mina ubicada en las cercanías de Copiapó, a unos 800 kilómetros al norte de Santiago. Al igual que sus compañeros presintió que algo podía pasar, pero siguió trabajando a la espera de que sólo fuera una mala impresión.

Enterado del accidente horas después que se produjera, José Vega decidió ofrecerse como socorrista para aprovechar sus 50 años de experiencia, pero como los familiares quedaban excluidos de estas tareas se cambió el nombre y así pasó los controles.

"Yo fui uno de los que entró camuflado, y lo que vi es que estaban en la parte norte del cerro y esa parte estaba firme. La gran duda era si estarían todos, y la gran suerte es que no alcanzó a salir el camión, y están los 33 ahí", comentó a BBC Mundo.

Vega alcanzó a descubrir un camino por donde era factible concretar el rescate de los trabajadores, pero la montaña dijo lo contrario y cerró esta posibilidad el sábado 7 de agosto.

"Encontré un sector que se veía bien, que no tenía grietas en el piso y no presentaba goteo. Subimos, avisamos que estaba la posibilidad de entrar por ahí, se preparan las unidades de rescate y cuando llegaron no encontraron el hoyo. El cerro ya se había asentado, se apretó", relató.

¿Plan C?

Image caption La máquina perforadora Strata inició las labores de rescate.

José Vega aporta con su experiencia a las labores lideradas por el ministerio de Minería, que fijaron un plazo tentativo de tres a cuatro meses para lograr el rescate de los obreros, basado en la capacidad de avance de la máquina perforadora Strata 950.

También se ha mencionado un "plan B" con una nueva maquinaria que aprovechará una de las sondas que ya hizo contacto con el refugio, para ensancharla y buscar resultados más rápidos.

Pero el padre de Álex Richard Vega le dijo a BBC Mundo que él conoce una tercera posibilidad para dar con los mineros, aunque se niega a adelantar de qué se trata.

"Encuentro que cuatro meses es mucho, pero la opción no la voy a dar en este momento porque la llevamos en forma secreta y no podemos anunciarla, para no alentar algo que no es seguro hasta que no entremos, midamos y veamos consecuencias; ahí recién podría decir que está esta opción, que manejamos nosotros como mineros", aseguró.

No más mina

En su calidad de mecánico, Álex Richard Vega podría encontrar trabajo en cualquier parte que no represente un peligro según su padre, quien cree que quizás es el momento de abandonar la actividad minera.

"No más mina para él y a lo mejor para ninguno de nosotros", manifestó, aunque dejó abierta la opción de un regreso que ayude a sanar heridas.

"Ocurre que cuando uno vuelve al mismo trabajo eso le sirve de terapia, y si él se retira de las minas y deja de lado eso lo va a perseguir siempre, toda la vida", sostuvo.

Con el casco de minero siempre puesto, José Vega busca diariamente la opción de encontrar alternativas al rescate, basándose en una premisa clara: "Soy pirquinero (un minero que trabaja de manera independiente), no pertenezco a grandes empresas, pero sí de minas sé y de maquinarias también", subrayó.

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