Chile celebra su Bicentenario

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, acompañado de los ex presidentes.
Image caption Los desastres que ha padecido Chile los últimos meses no han mermado la voluntad de festejar el bicentenario

Con diversas zonas costeras aún devastadas por el terremoto y 33 mineros que en el norte de Chile sobreviven a 700 metros de profundidad, el ánimo en el país habría podido verse afectado para las fiestas patrias de este 18 de septiembre.

Pero se trata del Bicentenario y los chilenos están decididos a lograr que un gran festejo les ayude a dejar atrás lo negativo.

Los efectos del sismo y tsunami del 27 de febrero aún son palpables en ciudades como Talca, Constitución o Talcahuano, pero nadie pareciera estar dispuesto a dejar de celebrar este aniversario de la Independencia y así queda de manifiesto en las distintas actividades a lo largo del territorio.

"Si se ve lo que está pasando en las zonas más afectadas, ellos señalan que van a zapatear fuerte (como parte del baile nacional, la cueca) para tratar de sacarse del cuerpo el dolor vivido en febrero", le contó a BBC Mundo Carlos Livacic, doctor en Sociología de la Universidad Central.

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El académico destacó que "la gente empieza a encontrar en estas fiestas un buen motivo, una buena razón para lograr sacar esta pena", y esta visión tiene eco en los habitantes de dos de las localidades más golpeadas por el sismo: Constitución y Dichato.

"Nos organizamos y el 18 les vamos a dar una empanada y un mote con huesillo. Al final la idea es poder reírse un poquito de toda esta tragedia que nos tocó vivir", dijo Isabel Faúndez, del campamento Puertas Verdes 2 de Constitución.

"En los últimos días el ánimo ya es distinto y todos están llanos a unir fuerzas para pasar un momento agradable, que es lo que históricamente hacíamos en Dichato. Hay bastante entusiasmo, y creo que va a salir algo entretenido", indicó José Mora, organizador de un programa de actividades en el destruido balneario.

No hay merma en el ánimo

La atención de la gente en Chile -y en gran parte del mundo- ha estado centrada en lo que ocurre en las cercanías de Copiapó, a unos 800 kilómetros al norte de Santiago, con la supervivencia de los 33 mineros que permanecen atrapados desde el 5 de agosto.

Image caption Las celebraciones empezaron el jueves en la noche con un espectáculo audiovisual en La Moneda.

Esta situación límite caló hondo pero no hará que las ganas de disfrutar en cuanto a sociedad se vean mermadas, según le planteó a BBC Mundo el director de Psicología de la universidad Andrés Bello, Patricio Celis.

"Estos hechos que han tenido un impacto colectivo y han sido difundidos ampliamente afectan en forma individual a las personas, y no me atrevería a decir que pueda a afectar las celebraciones, porque no existe algo así como un ánimo nacional", expresó.

Otra situación complicada en Chile es la huelga de hambre que 44 comuneros mapuches mantienen hace más de dos meses, pero Carlos Livacic cree que se trata de un hecho más sociopolítico y mediático. "Para el común de la gente no son parte de la agenda", sostuvo.

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En cambio, los mineros son vistos como un ejemplo. "Son un orgullo nacional a pesar de que no los conocemos, hay una situación de encuentro, y eso es motivo de celebración", remarcó Livacic.

Conmemoración en la mina

Un lugar en que los festejos quedarán de lado para dar paso a una conmemoración más tranquila y reflexiva será el campamento Esperanza, donde los familiares de los 33 mineros aguardan desde el mismo 5 de agosto que se concrete el ansiado rescate.

En las afueras de la mina San José va a haber un menú especial, pero no se escucharán las cuecas y cumbias que resuenan en las fondas del país, porque la idea es no celebrar mientras los trabajadores permanezcan atrapados a 700 metros de profundidad.

"El ambiente va a estar tranquilo, cada familia con su gente haciendo un almuerzo, y puede que nos juntemos a comer, pero de ahí a hacer una fonda no. Va a ser un día común, pero sabiendo que es 18", relató a BBC Mundo Carolina Lobos, hija del minero Franklin Lobos.

En el caso de los obreros, el 18 y 19 de septiembre recibirán una empanada y papayas al jugo, y filete asado con ensaladas. "Ellos van a estar más regalones", dijo Carolina Lobos.

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El vaso de vino que en algún momento se evaluó enviar a la mina fue descartado, al igual que la presencia de alcohol en el campamento Esperanza, declarado "zona seca".

"Festejar más"

Image caption Los mineros atrapados son vistos como un ejemplo.

El jueves el presidente Sebastián Piñera inauguró en Santiago las fondas del Parque O'Higgins, que reúne a los locales donde se celebra el "18" con baile, comida y bebida. Basta darse una vuelta por este histórico lugar para comprobar que los vaticinios son mayoritariamente positivos.

"Hay que destacarse esta vez porque son 200 años, y hay que festejar más todavía, con más ganas", señaló Luis Núñez, mientras que Carlos Castro pronosticó que "el ambiente va a estar más animoso porque es el Bicentenario, y la gente se está preparando para celebrarlo".

"Yo creo que va a estar bueno, porque es el Bicentenario. La gente es tan alegre que va a andar igual celebrando, y los mismos mineros lo van a hacer", destacó a su vez Teresa Zúñiga.

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