Argentina: el polémico logo de la presidenta

Sello con la cara de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner que aparece en todos los carteles de obra pública del país
Image caption El gobierno aseguró que es algo que se hace en todos los carteles del país.

Un logo con la cara de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, causa controversia en el país.

La polémica surgió luego de que el gobierno decidiera poner la insignia, que tiene forma de sello, en todos los carteles de obra pública del país.

Así lo definió el Ministerio de Planificación, que decretó que de ahora en más todas las construcciones públicas deberán exhibir un cartel de grandes dimensiones con la leyenda: "Aquí también la Nación Crece".

En la esquina del cartel aparecerá el sello con el nombre de la presidenta y la imagen de su rostro sonriente.

Según el diario Clarín, crítico de la gestión gubernamental, la imagen de la mandataria remite a una histórica foto de Eva Perón.

La figura de Evita, esposa del ex presidente Juan Perón, sigue siendo el principal emblema del movimiento peronista y es adorada por millones de argentinos.

Críticas

A pesar de que la jefa de Estado aún no definió si buscará ser reelegida en los comicios de 2011, la mayoría de los analistas especula con que ella o su marido –el ex presidente, Néstor Kirchner- se postulen.

Por eso, varios legisladores de la oposición criticaron la nueva iniciativa oficial por considerar que se trata de una forma inapropiada de hacer proselitismo.

"El instructivo enviado por el Ministerio de Planificación a las empresas con el detalle de cómo instalar los nuevos carteles (…) es fruto de un descabellado personalismo", señaló la diputada del GEN, Virginia Linares.

En tanto, el diputado Juan Carlos Morán, de la Coalición Cívica, aseguró que "lo que hace el gobierno está prohibido por la ley de ética pública que no permite el uso de nombres, símbolos o imágenes que supongan promoción personal de las autoridades en la publicidad de los actos, programas, obras y servicios".

La polémica por los nuevos carteles no sólo se instaló entre la oposición.

Al ser consultado sobre la propuesta, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, desconoció la iniciativa y afirmó que "no tiene ningún sentido que los carteles lleven el logo de la presidenta".

Pocas horas después, el funcionario se rectificó, y salió a la defensa de la medida.

"No tiene nada de malo", aseguró en declaraciones a radio Mitre.

"Lo que se está haciendo no es otra cosa que lo que se hace en todos los carteles. Lo hacen los gobernadores, los intendentes, los presidentes. Se hizo toda la vida", argumentó.

El jefe de Gabinete negó, además, que la inclusión del rostro de la mandataria fuera un culto a la personalidad y consideró que "es un culto a la obra".

Incorrecto

Image caption Varios legisladores de la oposición criticaron la nueva iniciativa oficial.

Pablo Secchi, director de Instituciones Políticas y Gobierno de la organización no gubernamental Poder Ciudadano, coincidió en que el uso de obras públicas para hacer propaganda política es algo común en Argentina.

Algunos de los casos más famosos incluyen al propio Perón, que en los años 50 entregaba sidras y pan dulces durante las fiestas navideñas, con una etiqueta que llevaba su rostro y el de Evita.

Incluso uno de los principales enemigos políticos de los Kirchner ha sido acusado de aprovechar las obras públicas para hacer propaganda: el jefe de gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, del Pro, utiliza el color de su partido, el amarillo, en todos los carteles erigidos bajo su gestión.

A comienzos de año, el alcalde vetó una ley aprobada por la Legislatura porteña que le impedía seguir usando el amarillo en los carteles públicos.

"Que lo hagan todos no significa que sea correcto", aclaró Secchi a BBC Mundo.

"No está bien vincular la publicidad oficial con la imagen de un funcionario público, principalmente porque esto genera inequidad en la competencia entre candidatos de cara a un año electoral", señaló.

"Las obras públicas se hacen con los impuestos de todos los ciudadanos. Son de todos y no pueden llevar el sello de nadie", sostuvo. "Hay una confusión muy fuerte entre lo que es el Estado y lo que es el partido político".

Publicidad estatal

Las obras públicas no son las únicas vías inapropiadas de propaganda oficial.

Según los datos de Poder Ciudadano, tanto en los comicios presidenciales de 2007 como en los legislativos de 2009, los medios registraron una fuerte alza en las cuotas de publicidad estatal durante el último mes antes de las elecciones.

Para Secchi, parte del problema es que no existe una normativa que prohíba expresamente este tipo de acciones.

En ese sentido, se prevé que en las próximas semanas el Congreso debata algunos dictámenes que buscarán, justamente, regular la llamada "pauta publicitaria" oficial.

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