Las ventajas de no quedar bien con nadie

Soldados israelíes Derechos de autor de la imagen AFP

Hace unos días una serie de comentarios que leí en Facebook me hicieron sentirme contento de trabajar para la BBC.

Era una hilera de acusaciones sobre nuestra cobertura del enfrentamiento entre Israel y Hamas. Lo que me gustó fue que las críticas iban más o menos divididas por mitad, entre las que acusaban a la BBC de estar parcializada a los intereses del gobierno de Israel, y las que aseguraban que la misma BBC le hacía propaganda a los líderes palestinos.

Yo no fui el único en notarlo. Minutos después alguien de la audiencia "posteó" un comentario diciendo que "algo tienen que estar haciendo bien en la BBC cuando ambos bandos los insultan por igual".

Image caption El periodista Jonathan Marcus lleva años escribiendo del conflicto en Medio Oriente.

Como sabemos, la cuestión palestina desata un nivel de controversia que generan muy pocos otros conflictos internacionales, incluso en una región como la nuestra que generalmente no presta mucha atención a conflictos que ocurren del otro lado del océano.

Se habla bastante de los rivales de este conflicto en términos absolutos: bien vs. mal, opresores vs. oprimidos. Muchos simpatizantes de cada bando miran con horror la sola posibilidad de que alguien no comparta de manera total su posición, a favor de Israel o de los palestinos.

Y no hace falta mucho análisis para entender el riesgo a la objetividad periodística que conlleva el que esas posturas se metan en una sala de redacción.

La BBC ha tomado, desde hace muchos años, un interés especial en buscar la imparcialidad en su cobertura del Medio Oriente.

Recuerdo cuando recién empecé a trabajar en esta organización la curiosidad que me produjo asistir a un curso especial, obligatorio para todos los periodistas, en el que nos hablaban sobre las palabras exactas usadas por la BBC para referirse a algunos temas controversiales de esa región como el estatus legal del este de Jerusalén o el de Gaza y Cisjordania.

El lenguaje buscaba ser neutro, palabra por palabra. Era parte de un esfuerzo por garantizarle a nuestra audiencia que no estábamos tomando partido, solo tratando de contar los hechos de la manera más fiel posible.

Me parece que ese esfuerzo continúa. En nuestro sitio encontrarán informes desde el terreno de algunas de las firmas más reconocidas de la BBC, muchas de las cuales llevan años cubriendo este conflicto.

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Los hospitales también has sido afectados por el conflicto.

Por ejemplo, la de Jonathan Marcus, escribiendo sobre cuáles son los objetivos de Israel en Gaza.

O la de Paul Adams, contando cómo se vive el conflicto desde un hospital palestino.

Creo que a medida que progrese esta crisis, muchos de los informes de la BBC seguirán siendo objeto de crítica, por no asumir la defensa absoluta que muchos exigen para su posición particular.

En cierto modo, en un tema tan polarizado como este, hay que quedar mal con muchos para buscar que todos nos sigan creyendo.