Football… Bloody hell

No puedo creerlo. Fútbol… Maldita sea"

Alex Ferguson, tras el Manchester United 2-1 Bayern Munich, en la final de la Champions League de 1999
AFP

El célebre exabrupto de Alex Ferguson recupera su vigencia por estos días, tras una sucesión de noticias y resultados que parecen de otro mundo… o del mundo del fútbol, que tiene sus propias leyes.

  • El juez de ética de la FIFA, Hans-Joachim Eckert, mantendrá en secreto el informe sobre las irregularidades en el proceso de adjudicación a Qatar del Mundial 2022. Ni una palabra a nadie, salvo a los que el juez decida (o no) castigar. El resto del mundo deberá adivinar lo ocurrido.
  • La FIFA, con la cola ardiendo, ordena a los miembros del Comité Ejecutivo devolver los relojes que la Confederación Brasileña les regaló por no se sabe qué razón, tal vez cortesía de anfitrión. Michel Platini, de la UEFA, se niega, diciendo que él tiene buenos modales y no devuelve regalos.

Transparencia, maldita sea.

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Image caption Lampard le quitó la alegría a su antiguo equipo.
  • El Real Madrid de Carlo Ancelotti, en "crisis de juego y credibilidad" tras caer 4-2 ante Real Sociedad y 1-2 ante el Atlético de Madrid, marcó 13 goles en sus dos partidos siguientes: 5-1 al Basilea y 8-2 al Deportivo La Coruña, este último en el Riazor, donde suele sufrir más de la cuenta y donde el colombiano James Rodríguez marcó su primer gol en la Liga.
  • El Manchester City de Pellegrini, con 10 hombres, caía 0-1 ante el Chelsea de Mourinho (en un partido con morbo, porque el chileno y el portugués se odian como sólo pueden odiar los técnicos de fútbol) pero a los 85’ Frank Lampard batió a Courtois y empató el partido. No, no fue en contra: Lampard está de paso en Manchester, haciendo tiempo hasta su incorporación al New York City.
  • Y el Manchester rojo, que como visitante ganaba 2-0 y después 3-1 al Leicester City, un equipo recién ascendido, terminó perdiendo 5-3, una semana después de recibir encendidos elogios (también de este blog) por su demolición 4-0 del Queens Park Rangers.

Esto es fútbol… Bloody hell.

Los casos del Real Madrid y el Manchester United tienen semejanzas y diferencias muy singulares.

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Image caption Ancelotti respira tras la mejora del Real Madrid. ¿Seguirá así?

Carlo Ancelotti, el técnico merengue, debía resolver entre gallos y medianoche el desequilibrio en su equipo, provocado por la venta de Ángel Di María y Xabi Alonso.

Da la impresión de haberlo conseguido, pero conviene tener en cuenta que tanto el Basilea como el Depor le dieron facilidades y que cinco de los ocho goles en Riazor fueron logrados en ausencia de Karim Benzema, supuestamente uno de los "fijos" en el esquema mental del presidente Florentino Pérez.

Además del feliz debut de Chicharito Hernández, que marcó dos goles entrando como suplente fuera de casa (algo que no consiguió su célebre compatriota Hugo Sánchez), es evidente que la serenidad de Ancelotti y el poder de fuego del Madrid, con CR7, Bale y James Rodríguez cada día más en forma, es suficiente para apabullar a equipos con ciertas características, como las que Diego Torres, de El País, resumió en un tuit antes del partido en Riazor: "centrales lentos, abundancia de jugones y bisoños, entrenador esteta-atrevido… Este Depor recuerda mucho al Basilea".

El Madrid ha sufrido dos tropiezos en una liga todavía muy joven: está séptimo, a seis puntos del Barcelona de Luis Enrique (que parece haber recuperado a un buen Messi y ha ganado sus cuatro partidos sin recibir gol y marcando 11) y a dos del Atlético. El Sevilla está segundo, con 10 puntos.

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Image caption Van Gaal, más audaz... o imprudente, según se mire.

Louis Van Gaal, tanto o más sabio que Ancelotti, es hombre de apuestas más audaces… o imprudentes si ustedes quieren. Y también tiene una mano de cartas más difícil de jugar.

El holandés se encontró en Manchester con un plantel mediocre y descompensado, cuyo sector más débil era una defensa que había perdido en rápida sucesión a tres veteranos históricos, Rio Ferdinand, Nemanja Vidic y Patrice Evra.

La evidente pérdida de prestigio del United, sumada a su ausencia de Champions esta temporada, determinó que ninguno de los defensores consagrados accediera al canto de sirena de Van Gaal.

Los únicos refuerzos defensivos han sido dos laterales izquierdos, el inglés Luke Shaw y el argentino Marcos Rojo.

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Image caption Hasta ahora Shaw solo ha jugado en el equipo de sub21.

Shaw, que no ha jugado hasta ahora, tiene 19 años y una cotización ridículamente alta, £31,5m (una queja habitual es que "los jóvenes ingleses son más caros que buenos"); Rojo jugó un buen mundial pero su actuación ante Leicester sugiere que en una posición central tiene dudas.

En contraste, a fuerza de talonario y aprovechando circunstancias favorables (Di María perdió su puesto en Madrid y Falcao quería huir del Mónaco pero no pudo llegar a un acuerdo con Florentino Pérez) la formación atacante del United es formidable: Di María, Rooney, Van Persie, Falcao.

Y el comienzo del partido, en particular después de un golazo de Di María, desató una lluvia de tuits pronosticando goleadas homéricas. En fin, el Leicester apretó las clavijas y todo se vino abajo.

Tres de los goles locales fueron argentinos, dos de ellos de un "desconocido", Leonardo Ulloa, y el otro de un debutante veterano, al borde de la jubilación, Esteban Cambiasso.

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Image caption José Leonardo Ulloa se convirtió, a sus 28 años, en la contratación más cara de la historia del Leicester City.

James Ducker, del Times, resumió con claridad el problema de Van Gaal: "esto es lo que ocurre cuando gastas £150m (US$245m) y no corriges los principales problemas del equipo."

El balance, tras la quinta fecha, es calamitoso: el Man United está en duodécimo lugar, con 5 puntos, por detrás del Liverpool (undécimo, con 6), el Manchester City (8), el Arsenal (9) y el Chelsea (13).

El primero de los equipos en la posición de descenso, el QPR, tiene 4 puntos, uno menos que el United.

La trayectoria inicial del Liverpool es casi tan alarmante como la del United: cayó 3-1 en casa del West Ham, para un balance de tres derrotas y dos victorias. Jamie Carragher, ya retirado, dijo que "un equipo que pierde a Luis Suárez debe reforzarse en defensa, pero el Liverpool no lo ha hecho".

(La idea es que un refuerzo ofensivo, por bueno que sea, no podrá compensar la ausencia del uruguayo. Ni siquiera Mario Balotelli, como se ha podido comprobar. La fórmula de Carragher también vale para el Man United, cambiando "Luis Suárez" por "Rio, Vidic y Evra".)

Esto es fútbol, señores.

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