Arma doble contra malaria

Un nuevo compuesto contra la malaria que puede hacer más que matar al parásito fue creado por científicos en Estados Unidos.

Image caption Cada año cerca de un millón de personas mueren a causa de la malaria.

Lo han descrito como "doble arma" porque además de prevenir la infección puede restaurar la eficacia a otros fármacos más viejos a los cuales el parásito se ha vuelto resistente.

El compuesto contiene una sustancia química que evita que el parásito malárico se deshaga del producto tóxico en la sangre del huésped.

Y también incapacita la defensa genética que evita que los fármacos que se usan actualmente contra la enfermedad, la cloroquina y la quinina, funcionen, afirma el estudio publicado en la revista Nature.

Se trata de una "espada de doble filo" contra la malaria, dicen los autores.

Pero todavía hacen falta muchas más investigaciones antes de que el nuevo medicamento esté disponible.

La resistencia del parásito que causa la malaria, Plasmodium falciparum, a la cloroquina y quinina se ha convertido en un problema grave en la lucha contra la enfermedad en el mundo.

Muchas cepas del P. falciparum se han vuelto resistentes porque han logrado crear una proteína capaz de extraer las moléculas del medicamento de la zona afectada, haciéndolo ineficaz.

Para ayudar a prevenir la resistencia, la Organización Mundial de la Salud ha estipulado que los nuevos fármacos antimaláricos solamente se utilicen combinados con otros medicamentos.

Conversión

El nuevo compuesto, llamado derivado de la acridona, fue desarrollado por la doctora Jane Kelly, de la Universidad Estatal de Portland.

El medicamento actúa atacando la forma como el mosquito digiere la hemoglobina en los glóbulos rojos, de los cuales toma aminoácidos como alimento.

Como una sustancia llamada hemo, que se produce durante ese proceso, es tóxica para el parásito malárico (que es transportado por el mosquito) éste debe convertirla en un pigmento llamado hemozoína.

El nuevo compuesto, dicen los autores, evita que esa conversión se lleve a cabo de manera que el pigmento tóxico queda en su sitio.

De hecho, éste es el mismo efecto que produce la cloroquina y la quinina.

Pero los científicos descubrieron que además de provocar este efecto, la acridona puede también restaurar y mejorar la efectividad de estos otros fármacos.

Los parásitos maláricos han desarrollado una mutación genética que evita la absorción de la cloroquina y la quinina expulsándolos de su cuerpo.

El nuevo compuesto, dicen los científicos, es capaz de incapacitar este mecanismo de defensa, permitiendo que la cloroquina y la quinina lleven a cabo su trabajo.

Según los investigadores, el compuesto ha sido probado con éxito en el laboratorio y en ratones.

Pero todavía necesitan llevar a cabo estudios con más animales para comprobar su seguridad y efectividad antes de poderla probar en seres humanos.

Agregan que la fabricación del compuesto es relativamente barata.

10 años más

Image caption La vacuna con el nuevo compuesto todavía tardará unos 10 años.

"Lo que queríamos era diseñar una molécula que en sí misma fuera un fármaco antimalárico, pero que también tuviera el poder de trabajar junto con otros fármacos como la cloroquina y la quinina, incluso contra parásitos que fueran resistentes a estos medicamentos", afirma el doctor Michael Riscoe quien participó en el estudio.

"Esperamos que los fármacos existentes como la cloroquina y la quinina puedan volver a ser útiles, para que combinándolos con este nuevo compuesto podamos ayudar a combatir la creciente ola de resistencia a los medicamentos en esta enfermedad devastadora", agrega el investigador.

Los científicos advierten sin embargo, que podrá tomar hasta 10 años y una inversión de US$1.000 millones para lograr producir un medicamento que pueda usarse en seres humanos.

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