No es Madonna, ¡es un fósil!

Ha sido uno de los eventos más promocionados del año, con libro y película asociados y un despliegue publicitario digno de la reina del pop.

Image caption El fósil tiene 47 millones de años y está completo y bien conservado.

Pero en el lanzamiento organizado por el Museo Estadounidense de Historia Natural, en Nueva York no estaban ni Madonna ni Tom Hanks.

Los que esperaban ansiosos la ceremonia inaugurada por el alcalde de Nueva York eran miembros destacados de la comunidad científica.

Y el propósito era la presentación de Ida (Darwinius masillae), un fósil de 47 millones de años de antiguedad, que según se dijo "revolucionaría el entendimiento de la evolución humana".

Opine: ¿La ciencia como espectáculo?

Todo el paquete

El evento, organizado por el History Channel con arreglo exclusivo con una conocida cadena de la televisión estadounidense, fue coordinado para coincidir con la publicación de la investigación científica, el lanzamiento del libro, el programa de televisión y el documental sobre el hallazgo.

"Creo que fue un buen lanzamiento. Un buen paquete" dijo a la BBC el profesor Jorn Horum, de la Universidad de Oslo, quien llevó a cabo el hallazgo y dirigió el análisis del fósil.

"Por lo general lo que hacemos es publicar el artículo evaluado por pares en una revista respetada, como lo hicimos nosotros. Y después esperamos dos años para poder escribir un libro y si nos va bien, dos años después del libro quizás haremos un documental.

"Es un proceso muy lento. Pero lo que hicimos esta vez, y por primera vez, fue "empaquetar" todo junto y presentarlo todo el mismo día. Ciertamente es algo nuevo en el campo de la ciencia", dice el científico.

Y agrega que "para lograr que la gente que está más acostumbrada a ver reality shows y eventos deportivos en televisión se interese en la ciencia, creo que necesitamos empaquetar de mejor manera a nuestros avances científicos".

Tal como afirma el profesor Hurum, "cualquier banda de rock haría lo mismo. Y todos los deportistas lo hacen todo el tiempo".

¿Por qué entonces no deben también los científicos presentar sus avances con bombos y platillos?

Mucho ruido, ¿pocas nueces?

Image caption El investigador cree que así se puede llegar a que más gente se interese en la ciencia.

Hasta ahora, la controversia y la discusión habían sido parte de la ciencia, pero no la fanfarria ni el ruido.

Y muchos científicos temen que entre las campañas publicitarias y la promoción se pierdan los detalles y la rigurosidad que, dicen, deben ser la base de las investigaciones científicas.

"Evidentemente para divulgar la ciencia hay que usar los métodos que nos ayuden a difundirla al mayor nivel posible" dijo a BBC Ciencia el doctor Salvador Moyá-Solá, director del Instituto Catalán de Paleontología.

"Y para ello sin duda los medios de comunicación y las ruedas de prensa son elementos importantes.

"Pero todo esto tiene un límite, y es el hecho de que no se puede tergivesar la información básica que contiene y que da el fósil. Esto es un elemento absolutamente determinante.

"Es decir, tiene que ser una difusión muy honesta, con información y contenido real" afirma el experto.

En el caso del hallazgo de Ida, cuyos detalles aparecen publicados en PLoS One (Revista de la Biblioteca Pública de Ciencia), nadie ha puesto en duda la solidez de la ciencia detrás del descubrimiento.

Pero lo que sí se ha debatido es el hermetismo que rodeó al estudio del profesor Hurum hasta el día de su publicación y la forma como éste fue promocionado.

Se presentó al especimen como "lo más cercano que tenemos a un ancestro directo", el posible "eslabón perdido" de la evolución humana. Y la consigna de la campaña publicitaria en televisión decía "esto cambia todo".

¿Cambia todo?

El doctor Moyá-Solá no cree, sin embargo, que este avance realmente "cambie todo".

"La respuesta rotunda es que no", dice el investigador.

"Es un hallazgo interesante porque es un esqueleto muy completo y bien conservado que conserva incluso partes blandas.

"Pero se trata de un adápido, un prosimio del Eoceno del continente europeo que ni siquiera tiene relación muy directa con los lemuriformes actuales, que hubiera podido ser una de las aportaciones interesantes que habría podido dar este fósil " explica el científico.

"Pero fuera de que se trate de un esqueleto completo que da información muy importante sobre cómo eran estos primates del Eoceno de Europa, no hay más".

El científico agrega además que aunque la revista PLoS One es una publicación internacional, no está dentro de los índices de citación, (que mantienen el seguimiento sobre qué artículos son citados en otros artículos de revistas científicas).

"Si el hallazgo realmente hubiese cambiado todo -dice el experto- creo que podría haberse publicado en Nature o en Science".

Y ése, dice el experto, es el riesgo que se corre cuando se intenta unir a la ciencia con el espectáculo, es decir, sovacar el enfoque riguroso que supuestamente se debe adoptar en una investigación.

"Porque para vender un producto muchas veces se exageran los resultados" expresa el investigador.

"Y si empezamos a hacer esto, además de engañar a la gente, haremos que los auténticos hallazgos revolucionarios pasen desapercibidos".

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