Última actualización: jueves, 28 de mayo de 2009 - 14:05 GMT

Mono fluorescente para investigaciones

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Científicos en Japón crearon los primeros monos genéticamente modificados -que son fluorescentes- para ayudar en la investigación de enfermedades humanas hasta ahora incurables.

Los investigadores del Instituto Central para Animales Experimentales desarrollaron una técnica con la cual demostraron que los primates transgénicos, que en este caso eran monos titís, pueden pasar a sus descendientes un gen adaptado totalmente a su genoma.

En la nueva investigación, el gen es una proteína que hace brillar tejidos cuando se iluminan con luz ultravioleta y que fue utilizado como un marcador.

Pero en el futuro se espera crear familias de monos con genes de enfermedades como esclerosis múltiple, fibrosis quística y Parkinson, para ayudar en el entendimiento y tratamiento de estos males.

Los expertos afirman que el avance -que aparece publicado en la revista Nature- revolucionará las futuras investigaciones de enfermedades humanas con modelos animales.

Sin embargo, algunos grupos protectores de animales ya han mostrado su oposición al uso de generaciones de monos para estos experimentos.

Los más parecidos

Hasta ahora los ratones han sido útiles como modelos experimentales para estudiar una gama de trastornos humanos.

Mono tití fluorescente (Nature)

Se espera crear colonias de animales con genes específicos para estudiar enfermedades.

Sin embargo, estos animales no son muy efectivos para estudiar ciertas enfermedades porque no son suficientemente parecidos al ser humano y no producen efectos suficientemente importantes.

Un ejemplo son los estudios en ratones con enfermedad de Alzheimer, que no han logrado avanzar porque los cerebros de estos animales son demasiado pequeños para poder investigarlos adecuadamente.

Ahora con el avance de la doctora Erika Sasaki y su equipo podría haber toda una revolución en estas investigaciones porque los primates, sabemos, son los animales más parecidos al humano.

Los científicos introdujeron un gen en los embriones de los monos que les permite desarrollar una Proteína Verde Fluorescente (GFP en sus siglas en inglés) en sus tejidos.

Esta proteína -que como su nombre lo indica brilla con luz verde fluorescente bajo ciertas condiciones de luz- fue descubierta hace unos años en una investigación que incluso ganó el premio Nobel de Química.

De hecho en el pasado ya se habían creado monos transgénicos con la proteína GFP.

Pero ahora por primera vez los científicos japoneses lograron incorporar el gen en el esperma del primate con lo cual podrán transferir el gen a sus descendientes.

Colonias transgénicas

El objetivo es crear una especie de "colonias de monos transgénicos" como modelos de investigación.

"Esto es extraordinariamente importante" dijo a la BBC el profesor Gerald Schatten, director de la División de Medicina de Desarrollo y Regenerativa de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pisttsburgh.

Ratón fluorescente

La proteína verde fluorescente se usa de forma rutinaria en investigaciones con animales.

"Porque crear un animal genéticamente modificado todavía es muy ineficiente y complicado. Y además, es financieramente prohibitivo crear un animal para cada experimento.

"Sin embargo, si se logra crear un grupo de animales modelo que puedan reproducirse de forma natural podríamos en teoría generar pequeñas colonias de monos con Alzheimer, o con fibrosis quística.

"Y estas colonias con genética definida nos ayudarán a descubrir curas para enfermedades que hoy siguen afectándonos" expresa el científico.

Así, de 91 embriones con el gen GFP los investigadores japoneses obtuvieron un total de cinco monos titís con el gen, todos sanos.

La investigación, afirman los expertos, demuestra el principio de que un gen puede ser introducido en el linaje de un primate.

Es decir, cuando los animales se reprodujeron lograron transferir este gen foráneo en su esperma y después a sus descendientes.

Y esto, dicen los investigadores, podría aplicarse en el estudio de enfermedades para las que ya se han descubierto genes específicos, como la enfermedad de Parkinson.

El estudio, sin embargo, ya ha provocado acaloradas críticas de grupos defensores de animales por el uso de primates en investigaciones.

Los grupos protectores de animales afirman que hasta ahora los experimentos con primates no han conducido a tratamientos para el SIDA, la hepatitis o malaria, lo que demuestra que los monos no pueden predecir una respuesta humana a ciertos trastornos.

Para los científicos, sin embargo, los monos representan el modelo más similar al humano y esto, dicen, permitirá probar medicamentos de manera más efectiva y estudiar de forma más precisa la evolución de enfermedades.

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