En busca del 'gran terremoto'

El Chikyu, un barco que busca señales de sismos en la costa de Japón. Foto: Jamstec
Image caption Esta estación perforadora móvil despliega una serie de sensores por el suelo oceánico.

Cada vez que un sismo sacude la tierra muchos se preguntan si existe alguna manera de predecirlos.

Pero el profesor Harold Tobin, del Experimento de la Zona Sismogénica de la Fosa de Nankai (NanTroSEIZE, por sus siglas en inglés), cree que antes tendríamos que preguntarnos si existen señales que nos anticipen un gran terremoto. "No lo sabemos", dice.

El NanTroSEIZE se ocupa de buscar en la zona de Nankai, junto a la costa de Japón, posibles avisos de sismos, desde los cambios magnéticos a las migraciones de las aves.

Muchos científicos han intentado antes -sin éxito- hallar estas señales. Lo novedoso de este este experimento, que tiene ya seis años de vida, es que los científicos investigan qué ocurre a seis kilómetros bajo la superficie terrestre.

La joya del proyecto es el barco Chikyu, una estación perforadora móvil constuida por el gobierno de Japón que despliega una serie de sensores por el suelo oceánico. Estos, esperan los responsables del proyecto, permitirán supervisar lo que ocurre en la depresión de Nankai. Si es que ocurre algo.

Origen de grandes terremotos

La depresión de Nankai, que está situada próxima a la costa sudeste de Japón, fue el epicentro de los terremotos de Tonankai de 1944 y Nankaido en 1946, que excedieron los ocho grados de magnitud en la escala de Richter.

Además, es estructuralmente similar a la Fosa de Sunda, donde se originó un catastrófico tsunami en 2004.

Algunos fenómenos en este tipo de zonas oceánicas pueden llegar a causar terremotos como aquellos. Sus movimientos pueden recrearse con programas de computación.

Pero a no ser que los científicos cuenten con datos precisos de la zona en sí, de poco sirven estas representaciones. Por ello, el NantroSEIZE estudia muestras extraídas de las perforaciones, de modo que características como la densidad o composición de estas rocas puedan trasladarse a las computadoras.

El equipo ya ha estudiado la depresión de Nankai a través de radares e hidrófonos -micrófonos acuáticos-, que han dado como resultado complejas imágenes de capas rocosas situadas bajo la superficie.

Estas escenas dieron a los científicos un boceto de cómo podría ser la composición de las piedras. Pero sin perforar, nunca podrían haberlas conocido con exactitud, argumentan.

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