El agua dulce del Mediterráneo

Hace dos años, cuando se empezó a construir la desalinizadora en Barcelona, España, el proyecto tenía sentido por los ciclos de sequía que amenazaban a la ciudad con dejarla sin agua, pero doce meses atrás, el plan fue ascendido a prioritario cuando la región vivió una verdadera emergencia hidráulica.

Image caption El complejo tiene capacidad para surtir a una población de un millón de habitantes.

Durante este último año, las autoridades de la región de Cataluña han utilizado este proyecto como bandera en sus discursos para tranquilizar a una opinión pública que estuvo a un paso de que le cortaran el servicio.

Mientras se contrataban barcos para traer de Francia agua potable para los catalanes, en la boca del río Llobregat, justo al lado del aeropuerto de Barcelona, los obreros trabajaban a destajo para terminar la obra antes del siguiente verano.

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Ahora, la desalinizadora para áreas urbanas más grande de Europa ya está en funcionamiento.

Por un proceso conocido como "ósmosis inversa" el complejo tiene capacidad para surtir a una población de un millón de habitantes y de garantizar el servicio a una de 4,5 millones.

180 millones diarios

"Cada día puede producir 180 millones de litros diarios", le explica a BBC Mundo Tomás Cazurra, director de obras de Aiguas Ter Llobregat (ATLL), la empresa encargada de la desalinizadora. "Esto significa el 20% del consumo de ámbito metropolitano de Barcelona".

Image caption La desalinizadora no está trabajando al 100% de su capacidad.

Sin embargo, la desalinizadora no está trabajando al 100% de su capacidad. En este momento opera en sus mínimos porque los embalses están a más del 90%.

Tras aquel desembarco de agua francesa hace más de un año, la región ha vivido uno de sus inviernos más fríos y la temporada de lluvia más abundante.

Pero Cazurra advierte que ésta época de abundancia es pasajera. "En los últimos 10 años me parece que hemos padecido cuatro sequías; lo que quiere decir que posiblemente se vuelva a reproducir un fenómeno de estos".

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Garantía

Cuando los embalses empiecen a vaciarse, la desalinizadora estará allí para garantizar el suministro antes de que se agote hasta la última gota.

Image caption La empresa ATLL dice que la desalinizadora puede producir 180 millones de litros diarios de agua.

"La desalinizadora no estará sólo para emergencias. Lo que pretende es evitar esas situaciones", aclara el director de obras de ATLL. "Lo que hacemos es que, por ejemplo, si el embalse está al 80%, ponemos a funcionar el 30% de la desalinizadora y así vamos subiendo".

Es un recurso de contingencia que no puede funcionar a su máxima capacidad todo el tiempo por los costos de producción que ello implicaría (pero a su vez, la planta siempre tiene que estar en funcionamiento para que no se dañe).

De cada 100 litros de agua de mar que captan, "producimos 45 de agua potable con una potencia instalada de 35 mega vatios", agrega Cazurra.

Del mar al hogar

El agua salada se capta a unos 3 kilómetros de la costa para garantizar que esté lo más limpia posible y sea apta para su desalinización. A través de una tubería submarina llega a la desalinizadora donde pasa por varias etapas de limpieza antes de ser potabilizada.

Image caption El agua salada se capta a unos 3 kilómetros de la costa.

"Lo que hacemos es una serie de filtraciones para quitarles las algas, la pequeñas partículas de plástico, algún pececito que se nos cuele... cualquier cosa que se le pueda ir retirando de manera tal que al edificio (donde se produce la ósmosis inversa) sólo llegue agua con sal”, dice Cazurra.

Esto es importante porque mientras más limpia es el agua, mayor el rendimiento de las membranas semipermeables con unos poros tan pequeños capaces de filtrar agua pura. Sin sal, virus ni bacterias.

Como el poro es tan pequeño, en este proceso de ósmosis es donde está el mayor consumo energético de la planta, pues para que pase el agua por las membranas necesitan aplicar una presión importante.

"El problema es que es demasiado pura y no es apta para beberla", aclara Cazurra. "Lo que hacemos es remineralizar esta agua pura".

Energía

Si bien en Arabia Saudita o los Emiratos Árabes, pioneros en desalinización, el costo energético para potabilizar el agua no les resulta un problema (el proceso es por calentamiento y para ello usan petróleo), en países como España la ósmosis inversa es lo más idóneo.

Image caption La desalinizadora potabiliza el agua del mar Mediterráneo.

Además, para la desalinizadora en Barcelona, implementaron un diseño donde sólo se requieren 3 kilovatios para producir un metro cúbico de agua, y no 30 o 40 como se necesitaba hasta ahora.

"Hemos reducido el consumo histórico de las plantas actuando en dos áreas: en la calidad de los materiales con que se crean las membranas y en la instalación de recuperadores de energía, que son los sistemas de intercambio de presión", señala el director de obras de ATLL.

Los residuos de fango y restos de mar que produce la desalinizadora al limpiar el agua se deshidratan y se llevan a un vertedero. Las autoridades de la planta aseguraron a BBC Mundo que este desecho no llega a ser más de un camión a la semana.

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