Anticonceptivos contra el cambio climático

Si se logran reducir las tasas de natalidad en los países en desarrollo, donde muchas mujeres siguen teniendo embarazos no deseados, se podrá reducir la presión sobre el medio ambiente y ayudar a combatir el calentamiento global.

Image caption Más de 200 millones de mujeres en el mundo no tienen acceso a anticonceptivos.

Esa es la tesis que plantea en un editorial la revista médica The Lancet, que pide solucionar la demanda de 200 millones de mujeres en todo el mundo que, dice, desean anticonceptivos y no los tienen.

Según la publicación, a causa de esta "demanda insatisfecha" cada año ocurren 76 millones de embarazos no deseados.

Y este crecimiento demográfico está ejerciendo una excesiva presión en el medio ambiente.

"Es probable que los países en el mundo en desarrollo -los menos responsables del aumento de emisiones- experimenten el mayor impacto del cambio climático -dice la publicación- y las mujeres deberán soportar la carga más grande".

"Junto con otros factores, el rápido crecimiento de la población en estas regiones aumenta el grado de vulnerabilidad a las consecuencias del cambio climático".

"Por ejemplo, la escasez de agua y alimentos, la degradación del medio ambiente y el desplazamiento humano", agrega.

Interés

Según la publicación, cada vez está surgiendo más interés sobre el vínculo entre la dinámica de la población, la salud y los derechos sexuales y reproductivos, y el cambio climático.

The Lancet se refiere a la reciente Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en Berlín, Alemania, donde, dice, hubo mucho interés en las discusiones sobre cómo los organismos de salud sexual y reproductiva están tratando de responder a la crisis del medio ambiente que ahora "sigue de cerca el panorama de la salud de la mujer".

A pesar de que en varias conferencias internacionales se ha establecido un consenso sobre la necesidad del acceso de los individuos a la educación universal y a los cuidados de salud reproductiva y sexual como la mejor ruta para llegar al desarrollo sostenible, sigue habiendo una "deplorable falta de inversión financiera y voluntad política" en este respecto.

Un estudio de los 40 Programas de Acción Nacional para la Adaptación (NAPAs, por sus siglas en inglés) firmado por los países menos desarrollados de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, mostró que 37 de estos países establecen un vínculo entre el crecimiento de la población y el cambio climático.

"Pero sólo seis de ellos identificaron a la planificación familiar como parte de sus estrategias de adaptación", dice el editorial.

"Esto sucede quizás porque el tema de la planificación familiar forma parte de la responsabilidad de los ministerios de salud y no de los del medio ambiente, que son los responsables de los documentos de NAPA", expresa.

Respuesta de salud

The Lancet cree que en los esfuerzos globales de adaptación para combatir el cambio climático está faltando una respuesta relacionada a la salud, la cual, dice, "podría ofrecer una valiosa y necesaria contribución".

Menciona el ejemplo de un caso en Etiopía, donde se entrenó a individuos en prácticas sostenibles de manejo de tierra a la vez que se incrementó la disponibilidad de métodos de planificación familiar.

Image caption Cada año hay 76 millones de embarazos no deseados en el mundo.

El programa resultó en una inmediata mejora en el medio ambiente con el cambio en las prácticas agrícolas, que a largo plazo serán sostenibles y no se verán erosionadas por un rápido aumento de la población, dice la publicación.

También cita el caso de un informe económico publicado en el Reino Unido que encontró que la planificación familiar es cinco veces más barata que las tecnologías "verdes" convencionales para combatir el cambio climático.

El informe "Pocos Emisores, Menores Emisiones, Menos Costos", de la organización Optimum Population Trust (Fondo para la Población Óptima), encontró que por cada US$7 que se gasten en planificación familiar básica durante las próximas cuatro décadas se podría reducir en más de una tonelada las emisiones de dióxido de carbono.

"Quizás es momento de que la comunidad encargada de la salud reproductiva y sexual utilice la agenda del cambio climático para tomar la delantera que se merece el tema de la salud de la mujer", expresa The Lancet.

Y la editorial concluye que la próxima cumbre de la ONU sobre cambio climático que se realizará en diciembre será una buena oportunidad para enfocar la atención en la salud de la mujer.

Y la única forma de lograrlo, dice, será "cuestionando la arquitectura global del cambio climático y su enfoque en la tecnología, y cambiando la discusión hacia un enfoque basado en un aspecto más humano".

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