Claves sobre la vacuna

Vacuna
Image caption Aún se sabe poco de la nueva vacuna.

En Tailandia acaban de terminar las pruebas de una vacuna experimental llamada RV144 que según los científicos reduce el riesgo de infección del VIH en más del 31%.

Los investigadores afirman que los resultados de esta larga prueba -que duró siete años y en la que participaron 16.402 voluntarios- indican que es posible desarrollar una vacuna efectiva contra el VIH.

A continuación, algunas de las claves de esta nueva vacuna.

¿Qué tiene de nuevo esta vacuna?

Durante más de 20 años, el campo de investigación de la vacuna contra el SIDA estuvo dominado por la frustración.

En 2007 el laboratorio Merck tuvo que detener ensayos de una vacuna que se creía muy prometedora porque no había demostrado efectividad.

Este nuevo experimento combina dos vacunas que, por separado, no habían resultado efectivas.

A la mitad de los 16.000 participantes de Tailandia -de entre 18 y 30 años- se le inyectó dos dosis: una inicial de la primera vacuna y un refuerzo de la otra. Los demás recibieron un placebo.

Tres años después, en el grupo que recibió las vacunas había un tercio menos de casos de VIH que en el grupo que había recibido el placebo: 51 infectados contra 74.

¿Qué significan estos resultados?

El número de infectados es muy pequeño. Por lo tanto, la diferencia puede haberse debido al azar.

Sin embargo el Dr. Adriano Boasso, experto en la vacuna contra el SIDA del Imperial College de Londres, dijo a la BBC que las estadísticas sí son relevantes.

"Se llevarán a cabo exámenes para constatar que las cifras no se deben al azar, pero nada me hace desconfiar de ellas".

Para poder analizar en profundidad la importancia del experimento, los científicos esperan con impaciencia la publicación de los resultados completos que tendrá lugar en la conferencia de Vacunas del Sida que se celebrará en París del 19 al 22 de octubre próximo.

De todas formas la percepción general en la comunidad científica es que se trata de un avance importante, dado que es la primera vez que una vacuna contra el VIH demuestra algún nivel de efectividad, aunque sea parcial.

Las cepas del virus que se utilizaron en la nueva vacuna fueron la B (predominante en Norteamérica y Europa) y la E (común en Tailandia y el sudeste asiático), por lo cual los resultados no serían aplicables a África, donde predomina la cepa C.

¿Qué dicen los expertos?

Unos 33 millones de personas en el mundo portan el VIH y la vacuna tendría un gran impacto, en especial en las zonas más afectadas, como el África subsahariana.

El problema es que el VIH tiene una gran capacidad para mutar y engañar al sistema inmunológico, lo que hace muy difícil la fabricación de una vacuna efectiva.

Este nuevo estudio renueva el optimismo entre los investigadores, después de años sin avances.

Los científicos esperan con cautela que estos resultados se puedan optimizar para aumentar las probabilidades de éxito de la vacuna.

El Dr. Boasso calificó el avance como "una bocanada de aire fresco".

"Esto sugiere que la vacuna es posible, y no debemos darnos por vencidos pese a los fracasos. Desarrollar una vacuna es un proceso lento, y hemos avanzado un paso hacia adelante".

El Dr. Seth Berkley, presidente de la Iniciativa Internacional por la Vacuna contra el SIDA, dijo que "hasta ahora teníamos pruebas de efectividad de vacunas en animales. Pero ahora tenemos una candidata que demuestra efectividad en los humanos, aunque sea parcial".

¿Y ahora qué?

Aún queda mucho por recorrer hasta que una vacuna efectiva esté disponible.

Es muy poco probable que una vacuna obtenga licencias con una efectividad del 30%. Los científicos apuntan a aumentar la efectividad a un 70 u 80%

Deberán analizar los resultados y mejorar la vacuna para tener mejores resultados.

"Probablemente los investigadores tengan que analizar la respuesta inmunológica obtenida y descubrir qué efecto deben provocar en los voluntarios para lograr ciertos niveles de protección", afirmó el Dr. Boasso a la BBC.

También es posible que los próximos ensayos se realicen en voluntarios de alto riesgo, entre los cuales el nivel de infección es mayor, aunque ese tipo de estudios es difícil de llevar a cabo y sus resultados difíciles de interpretar.

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