Brasil y Francia firman "la Biblia del clima"

Nicolas Sarkozy y Luiz Inacio Lula da Silva
Image caption El plan se presentará en la reunión de Copenhague para sustituir al protocolo de Kioto.

Los presidentes de Brasil y Francia anunciaron este sábado en París un acuerdo para presentar una postura común en la próxima cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Cambio Climático.

Nicolas Sarkozy y Luiz Inacio Lula da Silva convinieron luchar juntos para reducir las emisiones de gases contaminantes de los países industrializados en un 50% en los próximos 40 años.

El objetivo es que en 2050, los niveles de gases productores del efecto invernadero que emiten estas naciones sean similares a los de 1990.

Copenhague: ¿servirá de algo? ¡Opine!

El plan se presentará en la reunión que tendrá lugar en Copenhague, Dinamarca, del 7 al 18 de diciembre, y cuyo objetivo es consensuar un documento vinculante que reemplace al Protocolo de Kioto, el plan contra el calentamiento global de la ONU que vence en 2012.

"La Biblia del clima"

Según Lula da Silva, el documento que da fe del compromiso entre ambos países "es más que una declaración de intenciones, es una Biblia del clima".

Ambos líderes dijeron que exhortarán a otros gobiernos a sumarse a su acuerdo, y pidieron que Estados Unidos y China se involucren en la lucha contra el calentamiento global adoptando medidas más severas.

Sarkozy alabó a Brasil por ser "el primer país en desarrollo que pone sobre la mesa sus propuestas" de reducción de emisiones.

El gobierno brasileño anunció este viernes que pretende reducirlas entre un 36,1% y un 38,9% antes de 2020, aunque no se trata de una meta de obligado cumplimiento, sino de una promesa.

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¿Sin acuerdo en 2010?

Image caption Uno de los principales puntos de desacuerdo gira en torno a la cantidad de gases que se deben dejar de emitir.

Precisamente, algunos gobiernos mostraron su escepticismo ante la posibilidad de que en Copenhague pueda resolverse un acuerdo internacional vinculante.

El secretario británico para Asuntos Climáticos, Ed Miliband, dijo que es poco probable que las naciones firmen un contrato de obligado cumplimiento antes de 2010.

Los puntos sobre los que existe mayor desacuerdo rumbo a la Cumbre de Copenhague giran en torno a la cantidad de gases que deben reducir los países.

A estos escollos se suma el dinero que deben aportar las naciones ricas a las más pobres para ayudar a enfrentar al cambio climático.

La semana pasada, los ministros de Economía del G-20 dijeron que reconocen "la necesidad de incrementar urgentemente la financiación" para este asunto.

Sin embargo, como recordó el corresponsal de Medio Ambiente de la BBC, Richard Black, nadie ha aportado hasta ahora nuevas ideas sobre cómo conseguir el dinero ni cómo distribuirlo.

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