Cartas a Darwin

Estatua de Darwin frente a su escuela
Image caption "Estimado Charles Darwin..."

Con motivo de los 200 años del nacimiento de Charles Darwin y los 150 años de la publicación Sobre el origen de las especies, BBC Mundo invitó a sus lectores a escribirle unas líneas al naturalista británico cuya obra se enfrentó al pensamiento de la época que le tocó vivir.

Esta es una selección de las cartas que recibimos:

Armando Bronca D., Ambato, Ecuador "No cabe la menor duda que su teoría de la evolución es brillantemente fabulosa, y con una lógica genial..."

Michael Noguera, Miami, Estados Unidos "Soy un creyente total en la creación de un diseñador o arquitecto y como a muchos, se me hace difícil aceptar su teoría"

A. José Jiménez, Lima, Perú "¿Por qué no aplicar la teoría de la relatividad y considerar los tiempos de una forma relativa?"

Sofía Félix, México "Cuando visité Londres en fechas recientes, encontré tu lugar de descanso en 'Westminster Abbey'"

Armando Bronca D., Ambato, Ecuador

"Querido Charles:

El mundo se compone de 2 tipos de seres humanos: los que aman la ciencia y los demás.

El círculo es infinito, pero si lo recortamos nos dará una linea recta, y si estudiamos esta veremos que se compone de puntos, y cada punto estará lleno de átomos, y estos de subpartículas, y así sucesivamente.

No cabe la menor duda que su teoría de la evolución es brillantemente fabulosa, y con una lógica genial, por su arrolladora simplicidad.

Gracias por haber anticipado algo, que tarde o temprano sería descubierto.

No cabe duda que, junto a su compatriota Hawkings, es usted La mente mas diáfana de las Islas Británicas, de todos los tiempos."

Michael Noguera, Miami, Estados Unidos

"Sr. Darwin,

Soy un admirador de su imaginación y mente inteligente pero dudo completamente que una mente tan brillante haya evolucionado y que por casualidad haya llegado a alcanzar los niveles de conocimiento que alcanzó durante su tiempo sobre el planeta Tierra.

Soy un creyente total en la creación de un diseñador o arquitecto y como a muchos, se me hace difícil aceptar su teoría. Pero es de admirar su inteligencia y manera de haber visto y analizado la creación sobre nuestra Tierra.

Una cosa le diré, nuestra mente es finita en un universo infinito.

Es difícil de entender lo que ocurre cada segundo. En su tiempo de vida usted pudo ver dos millas más que cualquiera de sus colegas, pero el camino era aun más largo.

Espero que un día podamos llegar a una conclusión sobre su teoría y creo que así será.

Pero por el momento, gracias por poner a muchos en perspectiva y a los vagos a estudiar un poco más y confirmar, por sus propios medios, la realidad de nuestra existencia.

Se despide un pensador y creyente de un creador que le creó a usted y a su mente brillante."

A. José Jiménez, Lima, Perú

"Estimado señor Darwin,

Yo estoy muy lejos para considerarme un científico, pero sí puedo usar mi sentido común como para poner punto final a la controversia que parece nunca acabar entre el creacionismo y el evolucionismo.

Sé que usted, al igual que otro científico que lo debe acompañar a estas alturas, Albert Einstein, y este humilde admirador somos creyentes de un ser superior.

Y se nos ha hecho difícil comparar lo que dicen textualmente los libros sagrados como la Biblia con las evidencias científicas acerca de la creación de los seres vivos, incluyendo al hombre y la mujer.

Pero, ¿por qué no aplicar la teoría de la relatividad de nuestro común amigo Albert y considerar los tiempos de una forma relativa? Es decir que los siete días que dicen las escrituras se tomen como siete mil años.

Eso encaja exactamente con los criterios científicos.

Me gustaría saber cuál es su punto de vista y si puede analizarlo con su colega Einstein quien solía decir 'Dios es sutil'.

Muchas gracias por su legado y nos veremos pronto (hablando relativamente).

Su dilecto amigo del Perú, país que lo acogió en su histórico viaje."

Sofía Félix, México

"Querido Charles:

Me acerqué mucho a ti desde mi infancia gracias a la biblioteca de mi padre, cuando me negaba a provenir de la costilla de un hombre, me parecía incongruente el ser una obra hecha a expensas de alguien más, como un tipo de apéndice.

Vamos, no me convencían esas respuestas que demeritaban la relevancia de las cualidades biológicas inherentes al género femenino.

Entonces llegaste a mi vida.

Lástima que no pudimos coincidir en tiempo y a tiempo para partir juntos aquel 27 de Diciembre de 1831 en el Beagle al mando del capitán Robert Fitzroy, quien pensó que tu obra era una blasfemia.

No importa que nos separe esa brecha en el tiempo al momento de escribirte estas líneas, brecha que se acorta al dejar plasmado ese viaje en tu obra "El origen de las especies", en 1859.

La gran brecha entre 1859 al presente se acortó ostensiblemente gracias a tus contribuciones y han permitido que muchos otros avancen con más rapidez sobre los orígenes del hombre.

Al momento de partir en el Beagle jamás imaginaste que cambiarías el rumbo de la historia, tampoco sabías que representarías una gran fuente de inspiración para grandes científicos quienes han constatado tu teoría de manera magistral con los avances científicos y tecnológicos con que se cuenta hoy en día.

Hablar del hombre y sus orígenes sin mención al gran Charles Darwin, imposible.

Me hubiera gustado que presenciaras y conocieras a cientos de personas quienes recorrieron el camino que llevó al hallazgo de la doble hélice, cristalizado con Francis Crick & James D.Watson y todo lo que se ha derivado de estos grandes momentos, de suma importancia para tus estudios. Pienso que te hubiera encantado leer "El viaje del hombre", de Spencer Wells.

Pero imagínate querido Charles, hoy en día a pesar de todo ese camino, algunos aún piensan que tus teorías son sólo eso y que no han sido comprobadas. Sigue existiendo una brecha en el conocimiento, como una negación al verdadero origen del hombre.

Cuando visité Londres en fechas recientes, encontré tu lugar de descanso en "Westminster Abbey" cerca de otro de mis amados hombres Isaac Newton.

Querido gran y genial Charles Darwin, sigo disfrutando de tus escritos y lo que se escriba sobre ti.

Me despido.

Pasaré a visitarte cada vez que pueda a tu lugar de descanso en 'Westminster Abbey'."