US$1 millón por conocimiento ancestral

Incendio en Australia
Image caption La ténica que utilizan los aborígenes consiste en quemar parches de tierra en distintas zonas durante la temporada seca.

Los aborígenes del norte de Australia comenzarán a beneficiarse del mercado de carbono gracias a sus técnicas ancestrales para combatir el fuego.

Se trata de un proyecto la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) y la Alianza de Indígenas del Norte de Australia para la Gestión de Tierra y Mar (NAILS) que intenta mejorar la situación de las comunidades aborígenes aprovechando sus conocimientos sobre el manejo del fuego y, de paso, ayudar a las empresas del país a contrarrestar sus emisiones de carbono.

Esta técnica consiste en iniciar pequeños incendios en distintos terrenos durante la temporada seca para evitar los incendios incontrolados que tienen lugar en la época en que merman las lluvias.

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Esta modalidad -por la que se crean cortafuegos y una suerte de mosaico compuesto por tierras quemadas y otras verdes- minimiza el impacto de los incendios naturales.

US$9 por tonelada

La iniciativa, que se concretó tras una década de investigación, surgió casi por casualidad.

"Durante los últimos 10 años se ha estado explorando cómo generar empleo para los aborígenes en sus propias tierras y no en las ciudades -a dónde se han trasladado en los últimos 40 o 50 años", le explicó a BBC Mundo Sam Jonhston, investigador de la UNU.

Una de las ideas fue emplearlos para combatir los incendios. "Sabíamos que la técnica que usan es muy importante para el mantenimiento de la biodiversidad, pero lo que se descubrió más tarde", señaló Johnston, "es que este método permite reducir las emisiones de gases con efecto invernadero".

En los últimos tres años los aborígenes del norte de Australia lograron reducir el equivalente de 488.000 toneladas de dióxido de carbono con sus métodos.

Cada una de las toneladas puede venderse en el mercado de carbono -a donde recurren las compañías que necesitan compensar sus emisiones- por cerca de US$9.

En este caso, el comprador de las emisiones es la multinacional ConocoPhillips -una planta de gas licuado en la localidad de Puerto Darwin- que se comprometió a pagar cerca de US$1 millón por año durante los próximos 17 años. El dinero recaudado se utiliza para pagarles a los guardabosques aborígenes que trabajan en el proyecto.

En Venezuela también

Image caption Los expertos creen que el sistema podría implementarse en África y América Latina.

Según Joe Morrison, director general de NAILSMA, "con el paso del tiempo, cuando el mercado de carbono madure y aumente el precio mundial de la tonelada de carbono, estos créditos (los que generan los aborígenes) podrán pagar por mucho más que los proyectos para manejar los incendios".

En opinión de los científicos, la iniciativa australiana es un ejemplo de cómo puede funcionar con éxito el mercado de carbono.

"Hay muchas lecciones que pueden aprenderse de este proyecto", le dijo Johnston a BBC Mundo. "Los incendios forestales ocurren en otras partes del globo, sobre todo en las regiones tropicales de África y América Latina".

"Según me explicó la directora del consejo de la UNU, la venezolana Hebe María Cristina Vessuri, en Venezuela -en la región que linda con la Amazonía- las comunidades también combaten los incendios forestales con técnicas tradicionales. Y en la sabana de Brasil sucede lo mismo".

"Yo creo que sería muy interesante que vengan a ver cómo funciona el proyecto en Australia para aprender de esta experiencia", concluyó Johnston.

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