Frágil equilibrio en la cumbre de Copenhague

Miembros de la delegación africana
Image caption Los países africanos afirman que las naciones ricas están intentando destruir el Protocolo de Kioto.

Los países africanos regresaron a la mesa de negociaciones de la Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague después de que les prometieran darle prioridad a las conversaciones sobre el futuro del Protocolo de Kioto, informaron delgados africanos y europeos.

La delegación africana se había retirado de las negociaciones porque, en su opinión, los países ricos no estaban centrando la discusión en la reducción de las emisiones de CO2 estipuladas en Kioto.

Si bien la protesta estuvo liderada por las naciones africanas, contó con el apoyo del G7, el grupo de países en desarrollo.

Esta crisis tuvo lugar durante la primera jornada de lo que constituye la segunda y última semana de la cumbre, considerada crucial en la búsqueda de una solución global al problema del calentamiento global.

Apenas se quebró el diálogo, Kamel Djemouai, un funcionario argelino a cargo del grupo africano, aseguró que los países desarrollados están tratando de hacer colapsar esta cumbre en la que participan 192 países.

"Están abandonando las negociaciones en protesta por el proceso y la forma, y no por el contenido. Esto es lamentable", dijo por su parte la ministra de Cambio Climático de Australia, Penny Wong.

La conmoción generada por la protesta marcó un mal comienzo para esta fase decisiva de la cumbre en la e intervendrán más de 110 jefes de gobierno y de Estado.

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Además de definir en qué porcentaje los países industrializados deben reducir sus emisiones y en cuánto deben frenar los países en desarrollo el crecimiento de las suyas, el acuerdo que se busca sellar en Copenhague debe establecer cuánta ayuda será destinada a los países más pobres para mitigar las consecuencias del calentamiento global.

Sin grandes avances

Hasta el momento, las conversaciones no parecen haber logrado un acercamiento entre los diversos puntos de vista.

Según señala uno de los enviados especiales de la BBC a Copenhague, Roger Harrabin, aún existe una brecha entre lo que los países desarrollados consideran un buen acuerdo y la opinión de las pequeñas islas estado que temen que un aumento en el nivel del mar, debido al aumento de las temperaturas, les haga perder parte de su territorio bajo las aguas.

Image caption Por el momento se está lejos de llegar a un acuerdo sobre en cuánto se deben reducir las emisiones de CO2.

Al final de la primera semana surgieron dos borradores para un posible acuerdo y algunas fuentes señalan que la cumbre podría finalizar no con un texto final sino con dos.

Uno compilaría una visión compartida sobre las medidas a implementar de manera conjunta a largo plazo y el otro sería una extensión del Protocolo de Kioto, algo que favorecen los países en desarrollo.

Muchos de los elementos presentes en estos textos preliminares están aún entre paréntesis, lo que significa que todavía no se han tomado decisiones al respecto.

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Un ejemplo claro que resta determinar es el límite del aumento de la temperatura, que algunos delegados creen que debe fijarse a un máximo de 2ºC mientras que otros creen que el incremento no debe superar 1,5ºC en relación a la era preindustrial.

Acuerdo ambicioso

Image caption Según Miliband, hasta ahora las negociaciones no han producido grandes resultados.

Las naciones africanas temen que los países ricos traten, con un segundo acuerdo, de desestimar los compromisos establecidos en Kioto. Mientras que para las naciones desarrolladas, uno de los puntos cruciales es que los países en desarrollo grandes, como por ejemplo India y China, se comprometan legalmente a reducir el crecimiento de sus emisiones.

A medida que se van sumando a la cumbre los líderes mundiales -se espera que la mayoría llegue a Copenhague el jueves- y después de meses de expectativas, aumenta la presión para llegar a un acuerdo global ambicioso.

Sin embargo, después de una semana de idas y vueltas y tras la protesta liderada por los africanos, no todos creen que sea posible.

Según Ed Miliband, ministro de Medio Ambiente del Reino Unido, el giro que están tomando las negociaciones no está encaminado hacia el logro de un acuerdo cabal.

Según el funcionario, hasta el momento no se ha progresado lo suficiente como para lograr un tratado para reducir las emisiones de CO2 y financiar a los países más pobres para adaptarse a las consecuencias del calentamiento global.

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