El floppy se va pero lo siguen comprando

floppy disc
Image caption Pese al certificado de defunción de Sony, el floppy sigue vivo y coleando.

Sony decretó la muerte del floppy después de casi tres décadas. Sin embargo, se siguen vendiendo millones cada año. El misterio es quién los compra.

El símbolo del almacenamiento de información, el floppy disc se bate en retirada. Cada año son menos los fabricantes de computadores personales que incluyen ese rasgo tecnológico en sus manufacturas.

Sin embargo, como nadando contra la corriente, un fabricante británico, "Verbatim, que produce para un 25% de las demandas de floppy en el Reino Unido, afirma vender cientos de miles de unidades al mes. Y millones más en el resto del continente europeo.

"Hace 14 años que venimos discutiendo la muerte del floppy, desde que la tecnología del CD comenzó a entrar con fuerza"- dice Kevin Jefcoate, portavoz de "Verbatim".

En alguna parte, el floppy disc está vivo y coleando. El problema es: ¿dónde?

Ilógico

El especialista en tecnología de la información de la BBC, Jason Palmer, escribe que el disquete de tres pulgadas y media, el floppy disc de 1.44 megabites - el disco que la hizo en grande - siempre ha desafiado toda lógica.

Para empezar, no es un floppy. El nombre lo heredó de su antecesor, el floppy de cinco pulgadas y cuarto. El heredero, más pequeño, pero más capaz, almacenaba quince veces más información.

Después vino el CD-ROM, y luego el USB flash drive los dejó a ambos en vergüenza. Hoy en día, el más voluminoso dispositivo USB - que puede pasar por llavero - llega a almacenar el contenido de unos noventa mil floppis.

Resultaría más fácil encontrar una computadora portátil con un floppy drive incorporado que una sociedad de fanáticos del floppy. Pero hay gente, en muchas partes, que los sigue comprando.

Y son una legión.

Algunas teorías

Dado su tamaño limitado, su velocidad de trasferencia de información y su obsolescencia incorporada, sobreviene la tentación de mirar hacia los miles de computadores de segunda mano que son donadas al mundo en desarrollo.

¿Serán ellos los rapaces consumidores de floppis? La principal organización de beneficencia que recicla tecnología de la información a países de África y Sudamérica - Anja Ffrench of Computer Aid International - dice que sólo se preocupa de computadores de 2002 en adelante, es decir, de aquellos que tienen conexión USB, lo que obvia el uso de floppis.

Otro responsable del alto consumo de estas reliquias, pueden ser las complicadas consolas que controlan luces y música en grandes teatros, como el English National Opera, aquí, en Londres. Estos equipos de gran costo está hechos para durar y pueden consumir una buena cantidad de floppis durante su vida útil.

Pero tampoco pueden dar cuenta del millón de floppis que consume Gran Bretaña anualmente.

Valor de uso, valor de cambio

La respuesta podría estar en que todavía hay, en funciones, muchos viejos computadores que sólo leen floppis, y muchos de esos usuarios no tienen la necesidad de almacenar grandes cantidades de información, lo que ha llevado a reemplazarlos en otros ámbitos.

Image caption Las complejas consolas de los grandes teatros utilizan floppis, pero no pueden explicar su alto consumo.

Simplemente, puede tratarse de un caso en que los usuarios valoran precisamente eso en un computador: la satisfacción de sus necesidades, su valor de uso por encima del valor de cambio que les propone el mercado de la tecnología.

"El hombre es un animal de costumbres" -dice John Delaney, director de investigaciones en tecnología de la información para analistas de la firma IDC

"Si uno ha estado usando computadores personales por largo tiempo y no tiene muchas necesidades en lo que respecta a fotografía y música, ¿por qué cambiar?"

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