La belleza, ¿es real o un estado de ánimo?

America Ferrera en Betty La Fea
Image caption Las universidades ofrecen tratamiento gratuito a mujeres insatisfechas con su apariencia física.

Investigadores españoles convocaron a mujeres de entre 19 y 30 años que se consideran feas para participar en un estudio científico.

El objetivo de las universidades de Granada y Jaén es probar un tratamiento psicológico gratuito para curar los trastornos causados por la obsesión con un ideal de belleza que, según los científicos, afecta a una proporción alarmante de la población.

Y lo que podría ser una inquietud banal para algunos, para los investigadores son patrones de belleza inalcanzables que pueden causar trastornos graves.

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Los lectores de BBC Mundo expusieron posturas muy diversas con respecto al tema.

"Desprecio a la mujer"

Para Humberto Decarli, de Venezuela, el criterio de la belleza es, entre otras cosas "una manifestación de desprecio a la mujer".

"Son interferencias existentes en los valores estigmatizados a través de toda la comunicación histórica y los medios de difusión social. Lo trágico es que se trata de una visión rígida de una belleza coloreada de racismo y, sobre todo, de ideales eurocéntricos y occidentales", opina Decarli.

Sin embargo, para Esteban de Caracas "cada quien establece sus propios parámetros".

Pero discrepa de la investigación de las universidades españolas, ya que cree que "la belleza existe y no todos la tienen, pero tampoco es como para enfermarse y necesitar atención psicológica por eso".

Participe: ¿Hay mujeres feas?

"La que a mí me gusta"

Muchos están de acuerdo en que la belleza es un fenómeno social, utópico, engañoso e inalcanzable, ya que "la verdadera belleza es un estado de ánimo", como asegura Silvia, de Uruguay.

Image caption Para nuestros lectores, la belleza es subjetiva, mientras que para otros es obvia.

No faltan los que aseveran que "la mujer más bella es la que mí me gusta", como Carv de Medellín, a pesar de que la "civilización o cultura ha ido conformando e imponiendo un estereotipo de belleza, en gran medida caprichoso".

En este sentido, Gerardo Dulzaides, de Estados Unidos, está de acuerdo, ya que para él "la belleza es una apreciación subjetiva basada en la idiosincracia popular y de agrupación geográfica, en la educación y cultura personal de la persona que analice, en la importancia personal que se le pueda dar a la libido mental de cada uno".

Hay románticos empedernidos que ligan la "verdadera belleza" al altruismo, el amor al prójimo, y hasta con ¡la Virgen María! Si no, pregúntele a Gustavo Díaz Vieyra, de Argentina.

Mario Enrique La Riva Málaga, de Perú, advierte sobre "la estética que se usa para denostar tipos de seres humanos en favor de otros tipos (...) Ese ejercicio de belleza-hallazgo terminará en racismos asolapados o supremacismos pro-occidentales helénicos totalmente inconvenientes".

"Mujeres tontas"

Para Otrogue Vonmas, de Venezuela, "esos estudios y experimentos son buenos para medir el grado de deformación al que han llevado a nuestra especie. Utilizan cirugías, todo tipo de cremas, maquillajes permanentes y otros para esconder la realidad: nosotros".

Entre el sexo femenino, muchas reaccionan a lo que consideran "mujeres tontas, por aceptar los patrones impuestos por diseñadores y medios", como Sonia de Venezuela, que piensa que esta clase de mujeres aceptan modas ridículas, rebajan hasta parecer enfermas, se someten a operaciones, y todo en desmedro de la personalidad.

Sin embargo, Luz Nabata reivindica que las mujeres siempre quieren mantener su apariencia juvenil, atractiva , aunque "se necesita dinero, constancia, amor, disciplina, dieta alimenticia balanceada, ejercicio...".

Rafael Solano Reyes se apoya en la teoría evolutiva de Darwin, y afirma que "no existe ningún tipo de belleza o, por lo menos, a la naturaleza no le importa". Y agrega que Darwin "pone de ejemplo a la rosa, no es fragante, brillante y de color carmín para que se le admire, sino para atraer a los insectos y así, asegurar la supervivencia de la especie".

Ineludibles los sinceros que aseguran, contra viento y marea, que sí hay mujeres feas. "¡Las hay horribles! Y para muestra puedo señalar a Condolezza Rice, Ann Coulter, Jan Brewer, Margaret Thatcher, Sarah Palin, la mamá de George W. Bush, Elba Esther Gordillo y Beatriz Paredes, por sólo citar a algunas...".

Es que Enrique González, de Atlanta, Estados Unidos, parece estar en el extremo opuesto de quienes sostienen que la belleza va por dentro.

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