¿Es mejor ser niño si se cae el avión?

Un niño holandés de nueve años de edad fue el único sobreviviente del avión que se estrelló el martes en Libia, el caso más reciente de un menor que logra salir con vida de un accidente aéreo.

Image caption Muchos niños han sobrevivido accidentes en que murieron todos los adultos.

Ante los reiterados casos de niños que sobreviven siniestros aéreos, muchos se preguntan si existe algún factor que los favorezca en esos casos.

En 2003 un niño de tres años de edad fue el único superviviente de un accidente aéreo en el que murieron 116 personas. En 1995 una niña de nueve años de edad fue la única que salió con vida cuando un avión estalló en el aire mientras sobrevolaba territorio colombiano.

Un par de años más tarde un niño tailandés logró escaparse de un siniestro de Vietnam Airlines en el que murieron 65 personas.

Un niño de 10 años de edad fue el único que salió vivo de un avión que se estrelló en Taiwán con 196 muertos. Sin embargo, falleció poco después.

En 2009 Baya Bakari, quien tenía entre 12 y 14 años de edad, según informes locales, fue el única pasajera que salió viva de un siniestro aéreo en Yemen.

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¿Ventaja real?

Todos estas anécdotas han puesto a los expertos en seguridad a pensar ya que de momento no hay evidencias fehacientes que apunten hacia una ventaja para los niños en los accidentes aéreos.

Image caption Bakari fue la única pasajera que sobrevivió un siniestro aéreo en Yemen en 2009.

Si bien las evidencias no son incontrovertibles, hay motivos para pensar que algunos niños podrían estar más protegidos, dependiendo de su tamaño.

El profesor Ed Galea, director del Grupo de Ingeniería para Seguridad en Incendios de la Universidad de Greenwhich, sospecha que los pequeños que ya superaron la etapa de recién nacidos pero todavía no son muy altos están encapullados en sus asientos y tienen menos probabilidades de resultar heridos.

"Con un adulto que tiene la cabeza por encima del asiento y las piernas en el piso, hay más probabilidad de que sostenga algún tipo de lesión por los objetos que le caigan en la cabeza y las piernas sueltas. Están más propensos a tener fracturas", señaló el académico.

"Un jovencito en su asiento... puede que esté menos expuesto al peligro de resultar herido. Están más o menos protegidos en un entorno sólido y rígido", agregó.

El experto admite la posibilidad de que eso ocurra en cualquier asiento, pero es más probable que sea un factor más importante en los modelos "16G", diseñados para impactos de desaceleración de hasta 16 veces más que el peso del pasajero. Esos asientos llevan pocos años en el mercado.

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Recién nacidos

Sin embargo Galea cree que en el caso de los recién nacidos el peligro es mucho mayor porque suelen ir sentados sobre sus padres o están atados con cinturones acoplados a los cinturones de seguridad de sus padres.

"A veces simplemente son llevados por sus padres y la gente no se da cuenta de las fuerzas de gravedad a las cuales están expuestos. Las desaceleraciones incrementan el peso real del niño, de manera que si bien uno se siente tranquilo al sostenerlos, al haber una desaceleración se dificulta mucho poder sostenerlos... el niño podría terminar rebotando por toda la aeronave", agregó.

Lo mismo ocurre en casos de turbulencia. Los recién nacidos que están atados con correas acopladas a los cinturones de seguridad no tienen una ventaja porque en un accidente el cuerpo del adulto suele inclinarse hacia adelante y aplastar al bebé, según Galea.

No existen factores fisiológicos que predeterminen una ventaja para los niños sobre los adultos en caso de un accidente, y cualquiera que caiga desde una gran altura tiene pocas probabilidades de sobrevivir.

Sin embargo el experto estima que poco después del despegue y la aproximación hacia el aterrizaje son momentos que favorecen a los niños.

"Sería un milagro sobrevivir eso, pero ha habido casos de personas que se estrellan contra árboles. Sospecho que una masa corporal menor significa una mayor probabilidad de que el árbol frene la caída", explicó.

Otras ventajas

Los niños quizás también tengan otras ventajas.

"Generalmente surge el tema de que al envejecer tus huesos se hacen más frágiles, pero no sé cuál sería la edad óptima. Probablemente son más fuertes cuando tienes 20 y pico de años", señaló Mike Hayes, jefe de investigación y desarrollo del Child Accident Prevention Trust , una fundación británica dedicada a la prevención de accidentes entre los niños.

"El problema con los niños es que como siguen creciendo, hay que seguir adaptando los dispositivos de protección", agregó.

Hays señaló que los asientos de niños para automóviles, con correas que pasan por los hombros y las costillas, les brindan más protección que a los adultos, pero no necesariamente son más seguros.

Y si se caen de una ventana o por una escalera no hay razones para pensar que los niños saldrán mejor parados que los adultos, pero sí consta que tienen costillas más flexibles, agregó el experto.

"He escuchado que en casos de inmersiones en agua fría, el sistema corporal del niño se paraliza y le permite sobrevivir mejor que un adulto", según Hayes.

"Sin embargo lo mismo se aplica a la inversa. Si un niño sufre más con quemaduras es porque su piel es más fina. Hay ventajas y desventajas por el hecho de ser niño", agregó.

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