Durmiendo con un violador

Una pareja casándose
Image caption En varios países, la violación en el matrimonio es un delito.

Existe un consenso a la hora de condenar y castigar a los violadores. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el agresor es el marido de la víctima?

"Cuando se trata de un extraño para la mujer, hay un mayor reconocimiento de que se trata de una violación. Pero cuando ocurre dentro del matrimonio, en muchos países se piensa que como ella aceptó una vez, lo hará siempre", le dijo a BBC Mundo, Gary Barker, coordinador del Centro Internacional de Investigaciones sobre la Mujer (ICRW, por sus siglas en inglés).

Lo que muchas mujeres no saben es que en países como Argentina y Colombia, la relación de pareja es un agravante en un caso de violación.

"Es más serio que la viole un compañero o el marido que un desconocido", comentó a BBC Mundo la doctora Diana Galimberti, presidenta del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM).

¿Pero cuándo se considera que una mujer es violada por su esposo?

Los especialistas coinciden en señalar que ocurre cuando la mujer es forzada por su compañero a mantener una relación sexual que no desea.

Según la experiencia de Galimberti en el Hospital Álvarez, de Buenos Aires, cuando algunas pacientes que han sido internadas por daños físicos causados por sus parejas comienzan a hablar sobre los maltratos que han sufrido, terminan revelando relaciones sexuales forzadas.

Tradición

La violación marital es uno de los temas que se tratará en el simposio "Involucrando a hombres y niños en la equidad de género", que se desarrolla en Río de Janeiro y que cuenta con especialistas de 70 países.

"Tradicionalmente, en la mayoría de las culturas se ha considerado una obligación el servicio sexual dentro del matrimonio", le dijo a BBC Mundo Inés Alberdi, directora general del Fondo de las Naciones Unidas para la mujer (UNIFEM).

La funcionaria, que se encuentra en Brasil para participar en el simposio, afirmó que pese a que varias naciones han empezado a calificar la violación conyugal como un delito, en América Latina todavía hay excepciones.

"Tenemos un grupo de países que no contempla la posibilidad de reconocer la violación dentro del matrimonio y de tipificarla como un delito", advirtió Alberdi.

En el informe "Progreso de las mujeres en el mundo 2008/2009", que Alberdi dará a conocer en la región esta semana, UNIFEM dice que es necesario que en el derecho penal se eliminen las disposiciones que facilitan la impunidad de quienes cometen violaciones conyugales.

Pero, de acuerdo con la especialista, no sólo basta con que la violación dentro de la pareja sea incluida como un delito en el código penal. Hay un segundo desafío: ¿cómo llevar los casos ante los tribunales y cómo sustanciar un pleito de este tipo?

Denunciar

Según la doctora Galimberti, en toda la región existen protocolos que velan por la atención a las víctimas de violaciones sexuales. "En el caso de las mujeres que son violadas por hombres desconocidos, está muy bien sistematizada la atención que se les presta: anticoncepción de emergencia, medicamentos antirretrovirales para combatir el VIH y antibióticos para infecciones venéreas".

"Pero cuando la violación es intramarital, el primer escollo es que en general la mujer no tiene noción de que relaciones coercitivas (forzadas) pueden ser tipificadas (en algunos países) como una violación", advirtió la experta.

"Tenemos el Centro de Referencia para Víctimas de Violencia Sexual y creo que en los dos últimos años no ha venido ninguna mujer diciendo que ha sido violada por su pareja", se lamentó Galimberti.

Percepción

La situación en Brasil es similar.

"Son poquísimos los casos que se convierten en acusaciones formales y ése es un problema enorme. Tenemos una delegación especial para mujeres víctimas de la violencia en sus relaciones íntimas y, aunque cada año aumentan las denuncias, se cree que llegan menos de 20% de los casos", dijo Barker.

"Es muy difícil que hagan la denuncia porque han construido una vida juntos, tienen hijos o dependen económicamente de la pareja. Sienten miedo y vergüenza", añadió el experto.

El simposio en Brasil, en el que participan 450 especialistas, es un nuevo intento por cambiar las percepciones de hombres y mujeres sobre las violaciones dentro del matrimonio.