La mujer más vieja de Kazajstán

La historia de Sohan Dosova en un diario local
Image caption Varios medios locales están seguros de que Sohan Dosova es la mujer más vieja de Kazajstán.

"¿Recuerda la era del Zar Nikolai, cuando el Ejército Rojo vino o cuando murió Vladimir Lenin? Bueno... Yo lo recuerdo. Así que trate de adivinar cuántos años tengo".

Conozca a Sohan Dosova, el recién encontrado tesoro de Kazajstán. Tiene 130 años, o al menos eso es lo que dicen sus documentos.

El pasaporte soviético emitido a principios de los 80 establece que Sohan Dosova nació en la región de Karaganda el 27 de marzo de 1879.

Este dato salió a la luz luego de que se llevase a cabo un censo nacional en Kazajstán.

"Éste, es verdaderamente un caso único", dice Ludmila Kolesova, quien dirige la agencia de estadísticas de la región Karaganda.

"Generalmente no buscamos pruebas de documentos de identidad cuando estamos recogiendo información para el censo, pero cuando en el caso de Sohan Dosova tuvimos que revisar sus documentos y verificar esta información con el departamento de servicios sociales. Ellos confirmaron su fecha de nacimiento".

Té con mantequilla

Sohan Dosova aún puede caminar, aunque con mucho cuidado, asistida por un bastón.

Come muy despacio, y su merienda favorita es pan mojado en té. Sohan mastica su comida con el único diente que le queda.

Image caption Sohan dice que ya no puede bailar, pero le gusta cantar.

"Mi secreto es añadirle mantequilla a mi taza de té; es así como les gusta el té a los kazajos", dice Sohan, hablando en una mezcla de kazajo con ruso.

Todavía puede ver, pero oye con dificultad, por lo que la mayor parte de su comunicación la hace a través de sus nietas, que no son pocas.

Sohan concibió 10 hijos, tres aún están vivos. Uno de ellos tuvo siete hijos y una de sus dos hijas tuvo seis hijos. El resto, 22.

"Existe una pequeña tribu de biznietos", dice su nieta mayor, Gulgoim, de 53 años. Pero, cuando se le pidió precisar la cantidad, Gulgoim no pudo decir cuántos son.

Sohan Dosova ha vivido siempre en Aul, un pueblo en la región de Karaganda, el corazón industrial del país.

La mayoría de la población trabaja en la industria de las minas de carbón. Semipalatinsk, el primer lugar de pruebas nucleares soviéticas, queda cerca.

Algunos de los nietos de Sohan sufren enfermedades mentales. Figuran entre miles que, según se especula, son víctimas de experimentos nucleares soviéticos.

Pero Sohan ha permanecido saludable.

"Ella está en buen estado, alerta y activa", dice Valentina Shamardina, una médica con 40 años de experiencia.

"A través de toda mi carrera nunca había visto un caso como éste. Cuando llegué la primera vez para hacerle un examen pedí ver su pasaporte y todo parecía correcto".

"Nunca he escuchado de nadie que haya vivido tanto tiempo", señaló Shamardina.

Visitas frequentes

Si Dosova realmente tiene 130 años, sería la persona más vieja del mundo. Pero si alguna vez tuvo un certificado de nacimiento, ya no existe.

Image caption Según un pasaporte soviético emitido a principios de los 1980, Sohan Dosova tiene 130 años.

En realidad, pocos kazajos nacidos en aquellos tiempos habrían sido registrados. Era común para las personas inventarse sus fechas de nacimiento.

Su verdadera edad es imposible de determinar. Pero la prensa local se siente satisfecha por el hecho de que ella es la mujer más vieja de Kazajstán.

Desde que se divulgaron los resultados del censo, los periodistas la visitan en su apartamento con frecuencia.

"Este lugar es pequeño, necesito un apartamento más grande", dice Sohan. "Hay demasiadas personas viviendo en este apartamento, no hay suficiente espacio".

Ciertamente, su familia tiene la esperanza de que toda la atención que ha recibido de la prensa sirva para mejorar las condiciones de vida de Sohan.

Pero por el momento, ningún benefactor ha dado la cara. Así que Sohan continúa viviendo con sencillez, mirando la televisión y sonriendo.

Su nieta Nuken asegura que le gusta bailar, pero Sohan dice que está demasiado vieja para eso.

"No puedo bailar, me duelen las rodillas (...) pero puedo cantar". Y así ella ofrece una brusca interpretación de su canción kazaja favorita.

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