Dementes podrían hacer testamento

Ancianos (Foto: Inder Bugarin)
Image caption La legislación sostiene que tras la muerte de una persona con demencia sus bienes son heredados por los hijos.

En el reino de Bélgica han llegado a la conclusión de que las personas adultas que sufren demencia deben tener el derecho de crear su propio testamento, pues actualmente es imposible.

Y bajo esta tesis, el Congreso belga debate una propuesta de ley para garantizar que los individuos que sufren males como el Alzheimer puedan dar en herencia los bienes a quienes ellos consideren.

"Actualmente las personas con demencia no pueden hacer su testamento, por lo tanto, no pueden ejercer el derecho a que se cumpla su voluntad al morir", le explica a BBC Mundo, la autora de la iniciativa, la legisladora del Partido Liberal Flamenco, Sabien Lahaye.

"Además, la familia no sólo padece el sufrimiento del enfermo en vida, sino también cuando muere, pues al no haber claridad, sólo suele heredar conflictos y problemas".

La legislación belga sostiene que tras la muerte de una persona con demencia sus bienes son heredados por los hijos, y no por la esposa o el esposo, con lo cual se quedan en un estado de vulnerabilidad.

En caso de que no exista ningún familiar, los bienes son dados al Estado.

Para la también abogada especializada en derecho civil, Lahaye, es urgente adoptar una legislación, considerando que se estima que el número de personas mayores de 65 años que sufren esta enfermedad, aumentará de 172.000 en 2010 a 325.000 en 2050, según datos de la Fundación belga para la Investigación del Alzheimer.

Mecanismo

La propuesta del grupo de los liberales está compuesta por tres fases.

La primera etapa consiste en nombrar a un "administrador", que puede ser la persona que lleva el control de los gastos del enfermo, ya sea un familiar, un amigo, un abogado o un banco.

Para evitar abusos, el "administrador" deberá obtener el reconocimiento del juez de distrito, a quien entregará balances anuales sobre el manejo de las finanzas del enfermo.

La persona asignada tendrá la tarea de obtener del enfermo, en uno de sus momentos de lucidez, su testimonio para elaborar el testamento, mientras que el juez tendrá la tarea de comprobar que el "administración" no incurrió en abusos trabajando conjuntamente con el personal médico que lleva el caso.

Debaten postura

La iniciativa ha dividido a la comunidad científica nacional, que en un intento por contribuir al debate, ha convocado una conferencia en Bruselas para el próximo 25 de abril.

Image caption La iniciativa ha dividido a la comunidad científica nacional

"El debate no sólo será científico, también deberá considerar el sufrimiento de la familia", dijo en entrevista Bie Van Waeyenberghe, presidenta de la Vlaamse Alzheimer Liga, una organización especializada en la materia que opera como enlace entre médicos, académicos y familiares.

Si bien aseguró que por su posición debe mantener una postura neutral, reconoció que "sería muy positivo que las cosas cambiaran".

"Se trata de un tema de una enorme complejidad, porque existe el riesgo de manipulación", le explica a BBC Mundo, Jean-Christophe Bier, del Servicio de Neurología del Hospital Erasme.

"La regulación sería positiva, siempre y cuando no se aplique sistemáticamente, sino con base a las características de cada caso".

Para el neurólogo, será fundamental fijar largos periodos de evaluación e involucrar al médico para evitar abusos.

Van también por eutanasia

No es la primera vez que el parlamento belga debate un tema relacionado a los derechos de las personas con demencia.

Está pendiente el pronunciamiento legislativo sobre la propuesta de regular el suicidio asistido para las personas con problemas mentales.

Este debate surgió tras la muerte del escritor belga más traducido, Hugo Claus, en marzo del 2008.

El autor del "El lamento de Bélgica" y viejo candidato al Nobel de Literatura, padecía Alzheimer y a sus 78 años pidió poner fin a su vida en un hospital del puerto de Amberes.

El ministro flamenco de Cultura, Bert Anciaux, reconoció en su momento que el escritor quería morir "con orgullo y dignidad", por lo que los médicos concedieron su voluntad aún cuando padecía problemas psiquiátricos.

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