El arte de un criminal

Un delincuente que haya cometido un crimen grave es capaz de producir obras bellas.

Es evidente cuando vemos las exhibiciones de arte de prisioneros que organizan instituciones en favor de la creatividad en los centros carcelarios en todo el mundo.

Pero, hay quienes llegan a descalificar el valor de una obra de arte sólo porque fue realizada por un criminal. Y otras dudas saltan: ¿podría la evidencia de talento artístico borrar por sí misma el lado más oscuro de un ser humano?

Un suceso particular en el ámbito cultural londinense despertó estos interrogantes.

El Royal Festival Hall, uno de los más importantes centros de conciertos en el Reino Unido, se vio obligado a retirar una escultura y a disculparse por haberla exhibido.

Lo hizo luego de difundirse que el creador era Colin Pitchfork, quien hace 20 años violó y asesinó a dos adolescentes.

La institución pagó a la Fundación Koestler, centro promotor de obras de presos, alrededor de US$900 por la pieza y la exhibió de forma anónima, sólo con este mensaje del autor:

"Sin esta oportunidad para mostrar nuestro arte, muchos de nosotros no tendríamos incentivo, nos quedaríamos encerrados en nosotros mismos tanto como los muros que nos retienen".

Crimen y castigo

Y entonces, un diario nacional publicó, a ocho columnas, el nombre del artista.

Kath Eastwood, la madre de una de las jóvenes asesinadas manifestó su horror.

"¿Cómo es que puede funcionar su mente y qué cree que va a lograr?

"El arte es el arte, quizá, pero él se esconde detrás. No lo va a cambiar y no puedo sentir nada más que enojo".

Su hija Lynda Mann, de 15 años, fue asesinada en 1983.Tres años más tarde Pitchfork asesinó a Dawn Ashworth, quien tenía la misma edad.

Ambas jóvenes fueron violadas y estranguladas, y su asesino sólo fue descubierto cuando se realizó una prueba masiva de ADN, la primera en su tipo en el mundo. Fue encarcelado en 1988.

Pitchfork cumple una condena de 30 años, pero está por presentar una apelación. El prisionero busca reducir su sentencia a 20 años, lo cual le permitiría aplicar por la libertad condicional.

Beethoven de papel

La señora Eastwood ha dicho a la prensa que la obra de arte de Pitchfork es parte de su campaña para reducir su sentencia.

"Creo que lo que quiere es mostrar a la gente que está rehabilitado, que de alguna manera es un hombre distinto al que era hace 20 años", dijo la madre a un diario local. "Pero no lo es".

El director de la Fundación Koestler, Tim Robertson, lamentó que se haya publicado el nombre del artista y que la exhibición haya causado ofensa "a las víctimas de un delincuente particular".

La pieza en cuestión, retirada por el Royal Festival Hall, lleva el nombre de "Bringing Music to Life" (Dándole Vida a la Música). Se trata de una orquesta hecha de papel de partitura con la música de una sinfonía de Beethoven.

En la mesa queda la polémica sobre la oportunidad de rehabilitación y reinserción en la sociedad de los delicuentes, sobre la promoción de la obra creada por criminales convictos. Sobre la posibilidad o imposibilidad de que el arte transforme a las personas.

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