Argentina: denuncian "tsunami" de droga

Más de 350 sacerdotes en Argentina firmaron una carta este martes en la que denuncian el aumento de la drogadicción en el país.

Image caption Según los médicos, el "paco" provoca daños al cerebro y los pulmones, y causa un fuerte descenso de peso.

Los miembros de la Arquidiócesis de Buenos Aires expresan su preocupación por el aumento del consumo de paco, una droga altamente adictiva derivada de residuos de cocaína.

Llamada también "la droga de los pobres", el paco llegó al país tras el colapso económico de 2001, y desde entonces su uso creció más del 200%, según datos de Naciones Unidas.

En los últimos años, el paco ha estado asociado al aumento de la delincuencia, con muchos casos de jóvenes que roban, asesinan o se prostituyen para solventar su drogadicción.

Según los médicos, los efectos de esta droga sobre el cuerpo son devastadores, provocando daños al cerebro y los pulmones, y generando un fuerte descenso de peso.

"En la última década el paco ha sido como un tsunami", le dijo a BBC Mundo el padre José María "Pepe" Di Paola, que trabaja con chicos adictos en la Villa 21, en Barracas, ciudad de Buenos Aires.

En la carta presentada este martes, los sacerdotes repudian las amenazas que sufrió el padre Di Paola la semana última, luego de que presentara junto con otros religiosos que trabajan en barrios marginados, un documento en el que afirman que la droga está "despenalizada de hecho" en las villas.

Problema en aumento

Muchos expertos en salud argentinos comparan la incidencia del paco con la que tuvo en los años '80 en Estados Unidos el "crack", otra droga derivada de la cocaína.

A pesar de su bajo costo -una dosis cuesta menos de dos dólares- la brevedad de su efecto y la fuerza de su adicción hacen que muchos consuman hasta 40 dosis diarias, afirman los especialistas.

Las estimaciones oficiales señalan que hay más de 50.000 adictos en el país

En su mensaje del martes, los sacerdotes evitaron hacer criticas a las autoridades.

"Hay una responsabilidad social de todos", dijo el padre Di Paola, para quien "el mundo adulto es el culpable" del problema.

"Los chicos y los adolescentes no tienen las herramientas necesarias para decir 'no me drogo'. Es muy importante fortalecerlos espiritualmente".

"A ellos le falta tener valores, ideales y metas en la vida, por eso nuestra propuesta es que se trabaje mucho desde la escuela", concluyó el sacerdote.

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