Huevos de ave, tesoros colombianos

Huevos pigmentados. Foto: Hernando Salazar.
Image caption Los huevos de esta nidada se caracterizan por su pigmentación

Un médico holandés, que fue soldado en la Segunda Guerra Mundial, hizo durante seis décadas en Colombia una colección de 25.000 huevos de aves de más de cien países.

Se estima que la muestra representa al 10 por ciento de las aves que hay en el mundo, es decir, 550 géneros, 23 órdenes y 94 familias.

"La colección de huevos que hizo el doctor Cornelis Johanes Marinkelle es una de las más importantes de América Latina en su género", le explica a BBC Mundo la bióloga Claudia Medina, del Instituto Alexander Von Humboldt.

Vea una galería de fotos de los huevos

Esa entidad administra la colección, que le fue donada por Marinkelle en 2001.

Medina añade que no es común que los Museos de Historia Natural, por ejemplo, tengan muestras oológicas como la que tiene el Humboldt.

Coleccionar ese tipo de huevos implica no solo paciencia en la búsqueda de los nidos y arrojo para conseguir los ejemplares, sino también destreza para sacar el material vivo a través de pequeños orificios y habilidad para limpiar los cascarones, sin que se rompan y se puedan conservar por muchos años.

Sin embargo, el profesor Marinkelle le dice a BBC Mundo que en 1940 continuó con la colección que había iniciado su abuelo en 1870 y continuado su padre, "así como otras personas recolectaban sellos postales o bolsitas y cubos de azúcar".

Los huevos los tiene hoy celosamente guardados el Instituto Alexander Von Humboldt en lo que fue un antiguo claustro de Villa de Leyva, un famoso pueblo colonial ubicado 177 kilómetros al norte de Bogotá.

Allí, los ejemplares reposan en 4.600 cajas que también diseñó el médico Marinkelle, las cuales impiden que los huevos se muevan y permiten que sean vistos sin que los recipientes tengan que ser abiertos.

Potencial científico

La muestra tiene un gran potencial científico, pues a partir de los huevos se pueden estudiar fenómenos como la acumulación de químicos, pesticidas, metales pesados y otros efectos de la contaminación ambiental, señala Medina.

En 1940 Marinkelle recibió un legado de tres docenas de huevos y los aumentó considerablemente durante 61 años mediante viajes e intercambios con museos y coleccionistas de todo el mundo.

Image caption Entre 1914 y 2001 Marinkelle reunió una colección de 25.000 huevos procedentes de cien países.

"Hubo una época en que todas las semanas recibía y enviaba huevos a muchas partes del mundo", relata el médico, con quien BBC Mundo viajó hasta Villa de Leyva.

Cuando recibió la colección de manos de su padre, ya había estallado la Segunda Guerra Mundial y Marinkelle se había incorporado al ejército holandés, en el que estuvo ocho años.

La guerra, sin embargo, no impidió que el muchacho coleccionara huevos, aunque le pasó una dura cuenta de cobro. Un día, mientras estaba destacado en Indonesia, persiguiendo a los japoneses, Marinkelle fue secuestrado por guerrilleros cuando buscaba huevos de aves en una zona rural, a la que había ido varias veces.

De pronto, un guerrillero saltó desde un árbol y lo capturó a él y a otros tres soldados holandeses, recuerda el médico.

"Los otros militares holandeses que fueron capturados conmigo fueron muertos por los captores. Yo me salvé porque me hice novio de la hija del jefe que me tenía secuestrado", narra Marinkelle, quien recuperó su libertad a los ocho meses.

Después, cuando ya había comenzado a estudiar medicina, Marinkelle siguió viajando, colectando e intercambiando huevos.

Eso hizo que la muestra donada al Instituto Humboldt tenga una gran variedad de formas, colores, tamaños y procedencias.

Todo el mundo

Hay desde pequeñísimos huevos de colibríes y loros hasta huevos medianos y grandes de cóndores y aves rapaces, que están guardados por nidadas, es decir, según el número que puso cada ave.

Los huevos provienen de los cinco continentes, pero sobre todo de Japón, Gran Bretaña, Holanda, Italia, España, Francia, Estados Unidos, Canadá, Chile, Uruguay, Trinidad, India, Pakistán, Indonesia, Filipinas, las islas del pacífico, Corea, Australia, Suráfrica, Sudán, Uganda y Congo.

El ornitólogo Mauricio Álvarez, que trabaja para el Humboldt, le comenta a BBC Mundo que "a partir de la donación hecha por Marinkelle empezamos a hacer activamente colecciones de huevos de aves de Colombia".

Image caption Marinkelle hizo un extenso uso de los murciélagos en sus investigaciones.

Pero Marinkelle es mucho más que un coleccionista de huevos. Es una autoridad en parasitología y enfermedades tropicales, y en 1969 fundó en la Universidad de los Andes en Bogotá el Centro de Investigación de Microbiología y Parasitología Tropical.

Desde ese centro, Marinkelle ha sido pionero en la investigación de enfermedades como el Mal de Chagas, la Leshmaniasis y la toxoplasmosis.

En ese trabajo de investigación, el doctor dice que ha colectado más de 23.000 murciélagos, gran parte de los cuales, comenta, le envió al Smithsonian en Washington D.C.

Ahora que Marinkelle es un profesor emérito de la Universidad de los Andes el viejo médico no puede ocultar su emoción cuando ve y recrea la historia de los huevos que recolectó durante gran parte de su vida.

Y el Instituto Humboldt le dice a BBC Mundo que está evaluando la posibilidad de abrir la muestra al público, para que la gente descubra ese tesoro oológico.

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