La "etiqueta" Dudamel

Conductor venezolano Gustavo Dudamel
Image caption Dudamel ha ganado un gran números de premios y competencias de dirección de orquesta.

Quince minutos de aplausos en Salzburgo y una fiesta en la tarima del teatro más importante de la ciudad.... En Perú, el auditorio zapateó a ritmo de su batuta... Cientos de chinos lo ovacionaron por veinte minutos cuando se presentó en el gigante asiático... En Londres su actuación fue calificada como histórica...

El causante de todo este furor es Gustavo Dudamel, el director de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, quien este jueves obtuvo el galardón al mejor artista masculino del año en los "Classical Brit Awards", los premios británicos de la música clásica.

Para algunos, este reconocimiento suma más notas a un pentagrama lleno de argumentos a favor de que el joven director podría estar revolucionando la rígida etiqueta en los conciertos.

Tradicionalmente regidos por códigos selectos y rigurosos, los conciertos clásicos no suelen ser el escenario de vítores descontrolados.

Sin embargo, hoy día, en las presentaciones de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolivar, los vítores del público se escuchan con frecuencia en mitad de los conciertos y a nadie -ni al propio director- parece molestarle.

"Caliente"

El programa de radio de la BBC Front Row (Primera Fila) dedicó una sección completa a esta novedad.

"Se ha impuesto una nueva etiqueta", comentó el escritor y editor Ian Hislop y agregó:

"Escuchas muy seriamente mientras interpretan las piezas. Luego, las luces se encienden, viene el mambo y todo mundo empieza a vitorear".

"Mambo" no es la única palabra con referencias caribeñas que han utilizado los expertos para describir a las presentaciones de Dudamel.

El periodista Ivan Hewett del periódico británico The Daily Telegraph recurrió a una expresión poco común en el mundo de la música clásica: llamó a la Sinfónica "la orquesta más caliente del mundo".

La revista estadounidense Time, quien colocó a Dudamel entre su lista anual de las cien personas más influyentes del mundo, fue más convencional en sus calificativos pero igual de entusiasta. Para ellos, esta sinfónica es "la recreadora del espíritu de la música clásica en nuestros días".

Hasta en la guía anual de conciertos de música clásica de Londres se incluye este año un irónico capítulo sobre los aplausos, en el que Hislop sugiere olvidar la etiqueta y aplaudir... cuando uno quiera.

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